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Jueves, 15 de octubre de 2026
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La huerta en pie de guerra: recetas de la abuela que el INTA avala para espantar plagas sin química

Pulgones, cochinillas, ácaros y hongos se disparan con el calor. Hay preparados caseros a base de ortiga, ajo, naranja y cebolla que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria recomienda como primera línea de defensa en jardines y huertas familiares.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · · hace 54 min
La huerta en pie de guerra: recetas de la abuela que el INTA avala para espantar plagas sin química

Soy Griselda Villavicencio, y esta columna de Sociedad y Salud me encontró una mañana de octubre caminando por el vivero de Don Osvaldo, en el barrio de Saavedra, mientras él acomodaba plantines de tomate y me mostraba, con la resignación de quien ya vio de todo, las hojas de su limonero llenas de pulgones verdes. "Esto arranca ahora y no para hasta marzo", me dijo, mientras me pasaba un sobre con semillas de ruda. La primavera, claro, tiene su lado menos amable: despierta a los hongos con la humedad templada y, cuando llega el verano y el aire se seca, les abre la puerta a los insectos y los ácaros que viven de nuestros frutales. Para enfrentarlos sin una nube de agroquímicos, existen recetas de cocina que el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) viene difundiendo hace años y que, bien usadas, pueden sacarnos de más de un apuro.

Tres reglas de oro antes de mezclar cualquier preparado

  • Usar siempre recipientes de plástico, vidrio o cerámica: los metálicos pueden liberar compuestos tóxicos para la planta.
  • Preparar los macerados en un lugar ventilado y sin luz solar directa, para que la fermentación no se descontrole.
  • Colar muy bien el líquido antes de cargar el rociador, porque los restos sólidos taponearán la boquilla y arruinarán la aplicación.

La estrella de los preparados es el purín de ortiga, un clásico de la agricultura ecológica que se consigue dejando fermentar un kilo de ortiga fresca, o entre cien y doscientos gramos si está seca, en diez litros de agua. Se revuelve a diario, a la sombra, entre siete y doce días, hasta que desaparezcan las burbujas que avisan que la fermentación terminó. Antes de pulverizar, se diluye en la misma cantidad de agua y listo: cumple una doble función, porque además de espantar pulgones y hongos le devuelve nutrientes al suelo. Eso sí, hay que manipular la ortiga con guantes gruesos, porque la planta fresca urticante deja recuerdo.

Para los insectos más rebeldes, el macerado concentrado de ajo con alcohol es una de las fórmulas más rendidoras: se licúa una cabeza entera de ajo con medio litro de agua y medio litro de alcohol, se deja reposar una semana en la heladera, se filtra y, al momento de usarlo, se diluyen cien mililitros por cada litro de agua con unas gotas de jabón blanco neutro para que el preparado se pegue a la hoja. Actúa contra ácaros, pulgones, mosca blanca, orugas y hongos, y tiene la ventaja de que los ingredientes están en cualquier cocina.

Cuando el ataque todavía es incipiente, hay opciones más simples que no necesitan fermentación. Hervir la cáscara de una naranja en medio litro de agua durante diez minutos sirve para repeler pulgones y cochinillas. Dejar reposar dos o tres cebollas medianas en agua hirviente durante cuarenta y ocho horas cumple una función parecida y suma acción contra hongos. Y para los que prefieren ir directo a la planta, una infusión de ruda y salvia en partes iguales, sin fermentar, alcanza para mantener a raya a los pulgones sin mayores complicaciones.

La palabra del especialista

“Estos preparados no reemplazan a los productos químicos cuando la plaga es severa, pero son una herramienta útil para la prevención y los primeros estadios del problema, y lo más interesante es que se elaboran con lo que cualquiera tiene en la cocina o en la huerta”Técnico del INTA especializado en huerta agroecológica

Antes de despedirse, Don Osvaldo volvió a mirarme con esa calma que tienen los que saben que la tierra siempre da revancha, y me soltó: "Mire, Griselda, mientras uno le haga caso a la huerta, la huerta le hace caso a uno". Y se fue a buscar su regadera, mientras yo anotaba los últimos detalles de una recorrida que empezó entre pulgones y terminó, como casi siempre, en una lección de paciencia.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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