La huella de Shakira en un colegio de Cartagena que ya cumplió una década
La cantante puso 3,68 millones de dólares para levantar la Institución Educativa Lomas del Peyé, en el barrio La María. El edificio, pensado para 1700 alumnos, se construyó con fondos públicos, privados y de su fundación, y se transformó en un punto de encuentro para toda la comunidad.
El golpe del bombo legüero todavía resuena cuando uno se cruza con esta historia, y la traigo a la mesa porque tiene que ver con esos gestos que, de a poco, van cambiando la vida de un barrio entero. Resulta que Shakira, la cantante barranquillera que todos conocen por sus temas bailables, lleva más de una década financiando escuelas en su Colombia natal. Y uno de esos proyectos, la Institución Educativa Lomas del Peyé, acaba de soplar las velas por sus diez años.
El colegio está plantado en el barrio La María, en Cartagena de Indias, sobre un terreno de 7780 metros cuadrados que parece chico hasta que uno lo recorre. Ahí dentro se reparten 55 espacios con funciones distintas: aulas especializadas, sectores de primera infancia, primaria y secundaria, biblioteca, comedor, instalaciones deportivas y hasta un centro de uso comunitario donde las familias del barrio se juntan a charlar, a hacer talleres o a resolver cosas del día a día. La idea, desde el vamos, fue que el edificio no fuera solo una escuela: que funcionara como una pieza más del entramado barrial.
Una obra con números que se sienten en la piel
- La construcción costó 8 millones de dólares en total.
- Shakira aportó, a través de la Fundación Pies Descalzos, 3,68 millones de dólares: el 46% de la obra.
- El 54% restante salió de actores públicos y privados.
- Durante la obra se generaron entre 350 y 400 puestos de trabajo directos, y el 60% lo ocuparon vecinos de barrios cercanos.
- El edificio se diseñó para recibir hasta 1700 estudiantes de primera infancia, primaria y secundaria.
Lo que más me gusta de esta movida, y se lo escuché decir a más de un abuelo en una peña, es que la guita no cayó de un helicóptero y se fue. La propia fundación contó que seis de cada diez personas que pusieron los ladrillos fueron vecinos del lugar, así que cuando uno camina por La María y le preguntan por el colegio, la respuesta no sale de un folleto: sale de la memoria de quienes lo levantaron. Esa es la diferencia entre hacer un favor y construir pertenencia.
La sede abrió sus puertas en febrero de 2014, en un acto donde Shakira se hizo presente y se mostró orgullosa de que el proyecto empezara a rodar. Diez años después, en 2024, la fundación volvió a la carga para celebrar el aniversario y ratificar la vocación de seguir laburando por la educación de los chicos de la zona. Lo concreto es que, año tras año, más de mil pibes y pibas pasan por esas aulas y se cruzan, también, con sus familias en los espacios comunes.
Un modelo que se repite en otros barrios
Esta no es la única escuela que la Fundación Pies Descalzos empujó en Colombia. La cantante sostiene desde hace años que la educación es el atajo más corto para achicar la desigualdad, y por eso su fundación lleva levantadas varias instituciones con la misma lógica: edificios pensados como equipamiento comunitario, abiertos al barrio y con estándares que muchas veces están por encima de lo que ofrece la escuela pública tradicional. Lomas del Peyé es, quizá, el ejemplo más cabal de esa filosofía.
A mí, que vengo del folclore y de las peñas, esto me hace pensar en doña Rosa, la abuela de un amigo del barrio norte que siempre repetía la misma frase mientras servía un guiso: "Mientras haya una pizarra y un plato de comida, hay futuro". El colegio de Cartagena parece hecho al pie de la letra de ese mandato. Así que este finde, cuando caiga a la peña y alguien me pregunte qué mira uno en las noticias, voy a contarles esta historia: la de una cantante que metió casi cuatro millones de dólares en un barrio de Colombia y que, diez años después, sigue dando sus frutos en las aulas y en la mesa de los vecinos.
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