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La familia que incomoda vuelve al streaming: Such Brave Girls y el arte de hacer reír con lo que duele

La segunda temporada de la comedia británica que retrata a una madre y dos hijas atravesadas por conflictos, parejas y salud mental ya está disponible en Filmin España, catorce meses después de su estreno original.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 22 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Hay un ruido particular cuando una serie se anima a poner el humor donde normalmente no se lo espera: el de las risas nerviosas que se mezclan con la incomodidad del que mira. A mí me pasa cada vez que pienso en Such Brave Girls, y más todavía ahora, que la plataforma Filmin acaba de sumar a su catálogo de España la segunda temporada de esta comedia británica que no le pide permiso a nadie para hablar de lazos rotos, amores desordenados y, sobre todo, de una familia que funciona como un campo minado emocional. Son seis capítulos de media hora, escritos por Kat Sadler, que también interpreta a Josie, la hija mayor, junto a Lizzie Davidson como Billie y Louise Brealey como Deb, la madre. Tres actrices sosteniendo, con oficio y sin red, una historia que se ríe del desastre y del trauma sin dejar de nombrarlos.

Lo primero que conviene tener claro es que acá no hay grandes golpes de efecto ni finales reconfortantes al estilo de las comedias familiares clásicas. Esta serie va para otro lado. Lejos de proponer la resolución armoniosa de cada conflicto, muestra cómo las tres protagonistas esquivan sus problemas y cómo esa evasión termina volviéndose combustible para la siguiente escena. Esa decisión es central para entender el tono: es comedia, sí, pero de la que incomoda, de la que deja sabor agridulce, de la que recuerda más a una charla en la mesa de un bar después de un cumpleaños difícil que a una sitcom de domingo a la tarde.

Un arranque que es una declaración de principios

El primer episodio de esta segunda entrega resume bastante bien la lógica del relato. Billie y Deb secuestran literalmente a Josie para llevarla a una boda arreglada con Seb, el personaje que interpreta Freddie Meredith. No hace falta ser muy suspicaz para leer ahí una metáfora bastante explícita de la presión familiar, del peso que cargan las decisiones de los demás sobre la propia vida, y de cómo el vínculo entre madres e hijas puede ser, al mismo tiempo, refugio y jaula. Esa escena inicial funciona casi como una tarjeta de presentación: mirá hasta dónde llegamos, parecen decir las protagonistas, y de ahí en adelante el espectador decide si se sube o se baja.

Salud mental y humor negro, de la mano

Otro de los ejes que sostiene la serie, y que se profundiza en esta segunda temporada, es el trabajo con la salud mental y el trauma. Sadler ha sido bastante abierta sobre el hecho de que vuelca experiencias propias en la escritura, y eso se nota en el cuidado con el que están construidos los personajes. Josie tiene antecedentes psiquiátricos, sí, pero el ojo de la autora también se detiene en los problemas de Billie y en los de Deb. No se trata de reducir a ninguna de las tres a un diagnóstico: se trata de mostrar cómo los vínculos familiares son también, muchas veces, el lugar donde esos padecimientos se negocian, se niegan o se heredan.

Qué se puede esperar al sentarse a verla

Para quien todavía no la vio, y está pensando en darle una oportunidad ahora que llega a España con sus dos temporadas completas, conviene tener en cuenta algunas claves:

  • Formato ágil: son capítulos de alrededor de media hora, pensados para maratones cortas o para una noche de esas en las que uno no quiere comprometerse con una serie de hora y pico.
  • Elenco chico y efectivo: las tres protagonistas llevan casi todo el peso narrativo, con participaciones puntuales de secundarios como Freddie Meredith, que reaparece en esta nueva entrega.
  • Humor incómodo antes que chiste fácil: la serie construye comedia desde el desencuentro, la torpeza emocional y las decisiones lamentables, más que desde el remate ingenioso.
  • Tono honesto sobre los vínculos: no hay reconciliaciones edulcoradas ni finales limpios; lo que hay es una mirada lúcida y descreída sobre una familia que se quiere como puede.
  • Disponibilidad en España: la primera temporada ya estaba en Filmin desde 2024 y ahora se suma la segunda, unos catorce meses después de su estreno original en otras pantallas.

A mí, como espectador, este tipo de propuestas me dejan pensando varios días. Uno termina un capítulo y se queda mirando el techo, medio risueño, medio pensando en esa tía, en esa hermana o en esa madre que también cargaba con más de lo que decía. Y en un momento donde el streaming parece poblado de comedias tibias, de mensajes positivos y de reconciliaciones express, encontrar una serie que se anima a decir que las familias también son eso, un quilombo que se hereda y se negocia cada día, resulta casi un acto de valentía. Si este fin de semana se animan, la peña está servida: sillón, control remoto y la segunda temporada de Such Brave Girls esperando en Filmin. Y después me cuentan, porque siempre suma saber qué le pasa a otro cuando la risa se mezcla con lo que duele.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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