La Argentina se durmió en los laureles y ahora reza para ganarlo en los penales
El seleccionado sub-23 de Placente no pudo romper el cero frente a Paraguay en la final de los Juegos Suramericanos jugada en Rosario. Tulián y Jainikoski hicieron revolquear el palo y al arquero, pero faltó el gol. Ahora, a definirlo desde los doce pasos.
Lo digo de arranque, sin guardarme nada: este partido me dejó con la sangre en el ojo. Argentina tuvo la final en el bolsillo, contó con un jugador de más durante un buen rato y, sin embargo, no encontró la manera de meter la pelota adentro. Cero a cero frente a Paraguay, en el estadio Marcelo Bielsa de Rosario, y ahora habrá que resolver el oro de los Juegos Suramericanos desde el punto penal, como si esto fuera un sorteo de la quiniela.
El partido que se fue sin goles
La historia es bien simple. La Albiceleste de Diego Placente avisó desde temprano, con Domínguez metiendo una pelota bárbara para que Ian Subiabre definiera y Leonardo Sosa la sacara en la línea. Paraguay emparejó las acciones, respondió con una volea de Pedro Zarza que pasó cerquita y el primer tiempo se murió entre amonestaciones, roces y piernas duras.
En el complemento, con los cambios de Placente, llegó lo mejor del equipo. Ramiro Tulián se juntó con Facundo Jainikoski por la izquierda, el zurdo entró al área y la tiró cruzada, apenas desviada. Después vino la jugada más clara de la noche: Jainikoski enganchó cerca del área y le rompió el palo al arquero con un derechazo que todavía debe estar vibrando en Rosario.
Paraguay contestó con lo que tenía. Thiago Fernández, que ya estaba amonestado, se fue expulsado por una segunda amarilla insólita y dejó a su equipo con diez en el tramo decisivo. Aun así, los de Antolín Alcaraz se plantaron atrás y casi aprovechan una contra que terminó en un remate de Junior Gamarra bien contenido por Máximo Leguizamón.
El historial que muerde
Acá lo que me quema, che: en el Grupo B, Paraguay le había ganado 2-1 al mismo seleccionado argentino. O sea, hoy teníamos la chance de desquitarnos y devolverles el golpe en la cancha, no desde los doce pasos. Placente metió cambios ofensivos, fue a buscarlo, pero el arco se le cerró como persiana de banco un domingo a la tarde.
(Mientras tanto, en el predio de Ezeiza, algún dirigente debe estar revisando los contratos de los sparrings. Sigan, sigan, que la sub-23 la armamos a mano.)
- Argentina: en el grupo derrotó 1-0 a Uruguay y empató 1-1 con Venezuela, avanzando por diferencia de gol. En semifinales venció 1-0 a Perú con un cabezazo de Santiago Espíndola sobre el cierre.
- Paraguay: en semifinales derrotó 1-0 a Chile y arrastraba el envión del 2-1 del grupo ante la Albiceleste.
- Perú: se quedó con el bronce tras vencer 2-1 a Chile en el partido previo a la final.
Ahora viene lo mío, señor Placente, se lo digo con cariño y con ironía, que es lo único que me queda: necesitamos que patee el que más frío tiene, no el que más quiere. Arme la lista de cinco con la cabeza, no con el corazón, que este oro no se nos puede escapar en una moneda al aire.
