Saltar al contenido
Viernes, 2 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Iván Noble rescata del cajón esas canciones que el público nunca terminó de soltar

El cantante anunció tres funciones de Canciones traspapeladas en La Plata y San Telmo, un repaso por temas que había dejado de tocar en sus shows. Además, presentó su versión de Mi historia entre tus dedos, el clásico de Gianluca Grignani que terminó de aprender gracias a la insistencia del público.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 1 h
Iván Noble rescata del cajón esas canciones que el público nunca terminó de soltar

Volvió a sonar el bombo y el patio se llenó de guitarreadas cuando me enteré de que Iván Noble se animaba, por fin, a abrir ese baúl que todos los músicos de barrio tienen en un rincón: el de los temas que alguna vez formaron parte del repertorio y que, por una razón o por la otra, terminaron arrinconados en una carpeta o, como dice él con una imagen que me encantó, traspapelados. La noticia llegó con tres fechas concretas que ya están dando que hablar entre los seguidores de toda la vida: el 17 de octubre de 2026 en el teatro Metro de La Plata, y el 6 y el 13 de noviembre en La Trastienda, en pleno corazón de San Telmo, esa calle que los fines de semana parece una peña a cielo abierto.

Lo que me contaron en la producción es que la idea del espectáculo nació de una conversación bastante terrenal: a Noble le empezó a pesar que cada recital terminara apoyado en las mismas cuatro o cinco canciones que el público ya esperaba escuchar sí o sí, y se preguntó qué pasaba con todo ese material de distintas etapas de su carrera que llevaba años sin interpretar. La respuesta fue Canciones traspapeladas, un recorrido que vuelve a poner en escena composiciones que habían quedado fuera de rotación y que, según el propio Iván, tenían el riesgo de convertirse en piezas de museo si no se les daba aire nuevo. Por eso la propuesta tiene algo de arqueología musical y, al mismo tiempo, de fiesta: es como cuando un amigo saca del ropero una campera de los noventa y te dice «mirá, esta la tenía guardada», y vos te ponés a recordar con él.

La italiana que se le metió en la sangre

Mientras prepara estas funciones, Noble presentó además una novedad discográfica que a mí, particularmente, me hizo detener la pava del mate: su versión de Mi historia entre tus dedos, aquel tema que en los noventa le puso voz a más de un desencuentro sentimental y que en la Argentina sonaba en cada FM, en cada cassette y en cada cumpleaños gracias a Gianluca Grignani. Lo más lindo de esta historia es que no fue una decisión de estudio pensada con frío, sino que arrancó al calor de una invitación puntual. Le propusieron participar de la fiesta Fa y él, en vez de apelar a su propio cancionero, eligió cantar una composición ajena, porque entiende que un escenario es un lugar para compartir repertorio y no solo para mostrar lo propio.

Esa primera interpretación, según me confiaron desde su entorno, funcionó como un bautismo. La fue sumando a los shows y la reacción del público lo terminó de empujar a grabarla formalmente. La frase que eligió para describir lo que pasa cuando la toca en vivo me parece de esas que resumen una carrera entera: «La gente, no importa si está en Formosa, en Cariló o en Paraguay, cuando llega el estribillo está toda cantando». Es la prueba de que hay canciones que no le pertenecen a nadie y que, cuando un intérprete las hace suyas sin forzarlas, se transforman en patrimonio de todos los que las cantan desde la tribuna.

La raíz italiana, la herencia de la madre y los artistas que lo formaron

Hay algo que me parece justo destacar y que el propio Noble se animó a poner en palabras: el vínculo con la canción italiana no le cayó del cielo, sino que se lo transmitió su madre, y la escena más fuerte de esa herencia la vivió en la casa de su abuela, donde de chico se crió escuchando a Domenico Modugno y a otros intérpretes del género. Me detengo en este punto porque a muchos cantantes de rock de su generación les pasó algo parecido: durante años sintieron que esos gustos había que esconderlos para no quedar pegados a un género que miraban de reojo. Noble lo reconoce sin vueltas y dice que en sus primeros años como cantante de rock le costaba admitir ese pasado melódico, que lo reservaba para las reuniones más íntimas, casi en voz baja, como si fuera un secreto de familia.

Pero la apertura llegó, y vaya si llegó. Su discografía solista muestra que versionar a otros no es un capricho ni un trámite, sino una forma de entender el oficio. Grabó Las malas compañías nada menos que junto a Joan Manuel Serrat, una de las firmas más importantes de la canción en español, y a lo largo de los años fue sumando reversiones de autores tan distintos como Leonardo Favio, María Elena Walsh y Julio Iglesias, tres nombres que a primera vista parecen no tener nada que ver entre sí, pero que en la voz de Noble encuentran un denominador común: el amor por la canción bien hecha, sin importar de qué género venga. Esa lógica es la misma que ahora aplica con Grignani, y la que seguramente va a sobrevolar las funciones de Canciones traspapeladas.

Ignacio Sayago, Cultura y folclore

IS
Ignacio SayagoCultura y folclore

Te puede interesar