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Sábado, 10 de octubre de 2026
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Instituto lo ganó en el barro, con dos suplementarios y el corazón en la boca

Bautista Lugarini se comió la cancha en Alta Córdoba y Ferro se volvió a casa masticando bronca: 97-94 en doble prórroga, con un final de esos que te dejan la garganta seca.

Por Matías SalvatierraDeportes · · hace 1 h
Instituto lo ganó en el barro, con dos suplementarios y el corazón en la boca

Lo voy a decir de entrada: Instituto ganó un partidazo de esos que no se olvidan, pero también ganó un partido que dejó más dudas que certezas. 97-94 sobre Ferro, en doble prórroga, en el Sandrín, con la gente casi sin aire. Si esto es señal de que el equipo se está acomodando o de que todavía depende demasiado de la inspiración de Lugarini, lo dejo para que usted lo discuta en el café.

Empecemos por lo que pasó en la cancha, que fue de todo menos aburrido. Ferro salió a comerse el partido. Jano Martínez le puso ritmo, la visita castigó desde la línea de libres y se fue al primer cuarto ganando 17-12. En el segundo, el visitante agrandó la diferencia y se fue al vestuario siete arriba (39-32). Dominó la pintura, manejó los hilos y dejó a Instituto mirando de abajo.

El tercer cuarto: cuando Instituto se acordó de jugar

El descanso le vino bien a la Gloria y le vino mal a Ferro. Apareció Juan Pablo Corbalán con criterio para distribuir, la defensa local subió la intensidad y Leandro Vildoza, el capitán, se puso el equipo al hombro. Instituto dio vuelta el tanteador y entró al último chico ganando 54-51. Ahí nomás cambió el partido.

Lo que vino después fue un final de película. Canasta y respuesta, una y otra vez, sin que nadie pudiera escaparse. Sobre el cierre, Lugarini clavó un triple que parecía sentencia. Pero Ferro, que no se rinde ni jugándole a los inventados de taquito, lo empató 73-73 y mandó todo al suplementario. Cinco minutos más. Cinco que no alcanzaron: 83-83 y a jugar otros cinco. Esta vez Instituto tuvo la lucidez que le faltó en los anteriores y lo cerró 97-94, con el Sandrín explotando.

  • Bautista Lugarini, la figura absoluta: 22 puntos, 12 rebotes y 26 de valoración. Si este pibe no estaba en el radar de nadie, que se anoten ahora.
  • Kevin Hernández fue el mejor de Ferro con 31 unidades de valoración. Se fue con la frente alta, no con la victoria.
  • Ferro manejó el primer tiempo con autoridad: se fue al descanso 39-32.
  • Instituto reaccionó en el tercer cuarto y entró ganando al último 54-51, con Vildoza y Corbalán como ejes.
  • La definición se estiró a doble prórroga, algo que no ocurre todos los domingos en el básquet argentino.

Y sí, debutó la nueva mascota oficial de Instituto. Lo aclaro porque si no, alguien me sale con que me lo inventé. Pero la verdadera atracción de la noche fue Lugarini: 22 puntos y 12 rebotes para 26 de valoración. Cuando este chico decide jugar, Instituto se transforma. Cuando no, el equipo parece otro, y eso es justamente el problema.

Mirando el historial, Instituto le tiene tomada la mano a Ferro en los mano a mano recientes en Alta Córdoba, pero los partidos así siempre son una trampa: si pensás que llega un rival regalado, te terminás comiendo un garrón. Y Ferro casi se lo lleva puesto. La próxima fecha ya asoma: la Liga sigue el viernes con Argentino-San Martín, Quimsa-Boca y Racing de Chivilcoy-Gimnasia de Comodoro. Ahí se medirá de verdad en qué anda este Instituto del doble suplementario.

Una cosa más, y no me vengan con que me meto donde no me llaman: en el segundo cuarto, Ferro jugó con una tranquilidad que da bronca. Cuarenta minutos le sobraron para ganarlo y lo dejaron vivir. Hablo del banco de Ferro, no del nuestro, no se me vengan encima. (Pero ojo, señor director técnico: si vamos a depender siempre de un triple salvador sobre la chicharra, el convite lo vamos a pagar tarde o temprano. Ya lo vimos.) Mientras tanto, Instituto celebró. Que aproveche, porque mañana temprano arranca otra semana.

MS

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