Informalidad y bajos ingresos: el promedio de los cuentapropistas no registrados se ubica por debajo de la canasta básica
El primer trimestre de 2026 dejó al descubierto la distancia entre quienes trabajan por su cuenta con y sin registro. El 55% de los informales ganó menos que una canasta básica para un adulto, según el Instituto Universitario CIAS.
En el primer trimestre de 2026, el ingreso promedio mensual de los trabajadores por cuenta propia que se desempeñan en la informalidad alcanzó los $541.000, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Universitario CIAS, dependiente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. La mediana, en tanto, se ubicó en $400.000, lo que implica que la mitad de ese universo percibió ingresos iguales o inferiores a ese monto.
La brecha con los cuentapropistas formales resultó notoria: mientras los informales cobraron un promedio de $541.000, los registrados obtuvieron $1.391.000 mensuales, es decir, 2,6 veces más. Al considerar el conjunto de las personas ocupadas, la remuneración media fue de $1.104.000. En términos reales, la distancia entre formales e informales se traduce en una diferencia por hora de $4.435 frente a $9.154, casi exactamente el doble.
Horas trabajadas y caída del ingreso por debajo de la canasta
La cantidad de horas dedicadas a la actividad también marcó diferencias. Los independientes informales trabajaron un promedio de 30,5 horas semanales, contra 38 horas entre los formales. Además, el 29% declaró que tenía menos horas de las que deseaba, una señal de subempleo involuntario que reduce aún más los ya magros ingresos. En ese contexto, el 55% de los informales obtuvo ingresos inferiores al valor de una canasta básica para un adulto, estimada por el propio CIAS.
- Comercio: 635.000 personas (30% del total), con almacenes, kioscos, puestos de feria y ventas por internet.
- Construcción de pequeña escala: 402.000 personas (19%), en arreglos, refacciones y changas en viviendas.
- Servicios personales: 354.000 personas (17%), entre peluquería, jardinería, estética y cuidado.
- Reparaciones, producción artesanal, transporte de pasajeros y preparación de comida, como ramas complementarias.
El relevamiento del CIAS describió las condiciones materiales en que se desarrolla esa actividad: el 76% de los trabajadores por cuenta propia informales no cuenta con un local propio, y el 22% carece simultáneamente de local, máquinas y vehículo para trabajar. En palabras del vicerrector de la institución, Santiago Poy, se trata de un “cuentapropismo de necesidad”, vinculado a la búsqueda de ingresos ante la falta de empleo registrado.
La dinámica agregada del sector también mostró cambios. En el segundo trimestre de 2026, el trabajo independiente en su conjunto representó el 25,5% de la población ocupada, lo que equivale a un incremento interanual de 1,8 puntos porcentuales, aproximadamente 307.000 personas más que un año antes. En términos reales, la participación del trabajo por cuenta propia se consolidó como un componente estructural del mercado laboral argentino, con un sesgo creciente hacia la informalidad.
“Lo que vemos es un cuentapropismo de necesidad, asociado a la búsqueda de ingresos por parte de personas que no acceden a un empleo asalariado registrado.”Santiago Poy, vicerrector del Instituto Universitario CIAS
De cara al tercer trimestre, la variable a seguir es la evolución del ingreso real de los trabajadores independientes informales, en un contexto donde la canasta básica para un adulto continúa actualizándose y donde la proporción de ocupados por cuenta propia podría seguir creciendo si no aparecen mecanismos que promuevan la formalización.
