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Jueves, 15 de octubre de 2026
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Hugh Grant dijo que no, y Dos hombres y medio siguió su camino sin él

Chuck Lorre recuerda en sus memorias que el actor británico estuvo a punto de reemplazar a Charlie Sheen, pero se bajó de la negociación en el último momento. Ashton Kutcher terminó ocupando el sillón que hoy es parte de la historia de la comedia.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 47 min
Hugh Grant dijo que no, y Dos hombres y medio siguió su camino sin él

Hay golpes de bombo que todavía resuenan en el patio del barrio cuando alguien se sienta a contar cómo casi se cambia la historia grande. Esta vez no es un tango ni un malambo, pero la historia tiene esa misma densidad de patio de vecinos: la del programa que todos mirábamos a la noche y que casi termina siendo otra cosa, con otro tipo sentado en el sillón principal. Te lo cuento como me lo contaron, porque cuando lo leí se me vino a la cabeza una frase de mi abuela, que siempre decía que las decisiones grandes se toman en los últimos cinco minutos, cuando ya tenés el café servido y el contrato sobre la mesa.

La historia empieza en 2011, cuando Charlie Sheen dejó Dos hombres y medio y dejó a los productores de CBS con un problema serio: reemplazo que pudiera sostener uno de los ciclos más vistos de la televisión estadounidense. El nombre que primero apareció en la mesa fue nada menos que Hugh Grant, el actor británico que en ese momento era garantía de recaudación en la pantalla grande. Chuck Lorre, creador de la serie, lo cuenta ahora en un adelanto de sus memorias, llamadas Sitcom, y lo cuenta con una claridad que da gusto leer.

La oferta y el miedo al público

Según Lorre, junto con su socio Lee Aronsohn se reunió con Grant y hasta escribieron un par de escenas para mostrarle cómo sería el personaje. La propuesta económica era de las que tientan a cualquiera: 750.000 dólares por episodio, nada menos, más una jornada laboral de cuatro días por semana. Pero cuando se sentaron a charlar en serio, Grant les planteó algo que nadie tenía en el radar: actuar frente a un público en vivo, como se graban las sitcoms en Estados Unidos, le daba un miedo genuino, de esos que no se fingen.

Para no perder la oportunidad, Lorre le ofreció algo poco habitual en el formato: grabar sin público en el plató y sumar las risas en la posproducción, como se hace en algunas comedias europeas. Con esa concesión sobre la mesa, el actor llegó a tener el contrato en la mano. Y acá viene el primer plot twist de esta historia. Grant estuvo a punto de firmar, pero se levantó de la reunión y dejó de responder mensajes. Días después, su entorno comunicó que había decidido bajarse.

Lo que pasó después en la pantalla

  • Ashton Kutcher se sumó como protagonista a partir de la temporada 9, estrenada en septiembre de 2011.
  • El actor permaneció en la serie durante cuatro temporadas más, hasta la finalización definitiva del programa en febrero de 2015.
  • Chuck Lorre y Lee Aronsohn habían escrito escenas de prueba para mostrarle a Grant cómo sería su personaje.

La anécdota ve la luz más de una década después, a partir de las memorias que Lorre está terminando de escribir. Pocas veces el creador se había detenido a hablar en detalle de ese período tan convulsionado de la producción, que incluyóel despido de Sheen y unsinfín de rumores sobre quién podía ocupar su lugar. La movida con Grant es, hasta ahora, una de lasperlitasmás jugosas que se conocen de ese backstage.

Uno se queda dándole vueltas a la pregunta que Lorre dejópicando en el final de su adelanto: qué hubiera pasado si Grant firmaba. ¿La serie se hubiera estirado otros cuatro años? ¿Hubiera tenido otro perfil, otro tono, otra química con el elenco? Son preguntas que no tienen respuesta, y quizás está bueno que sea así, porque la historia de Dos hombres y medio ya está escrita con Kutcher como protagonista, para bien o para mal. Lo que sí queda claro es que, a veces, basta con un no dicho a tiempo para cambiarle el rumbo a un gigante de la pantalla chica.

Y ahora, como cada viernes, ya sabes: te espero en la peña del barrio para seguir desarmando estas historias con buena música y mejor conversación. Mientras tanto, andá contándole al primer abuelo o abuela que tengas a mano esta perlita, que seguro te la devuelve con una sonrisa y un "yo siempre supe que Grant no era para esas cosas". Hasta la próxima.

IS
Ignacio SayagoCultura y folclore

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