Gallardo se calzó el buzo de Ecuador y ya piensa en 2030: que alguien le avise que faltan cuatro años
El Muñeco arrancó su ciclo como seleccionador con la mira puesta en la Copa del Mundo que organizan tres países. Mantendrá la base del plantel que fue a la última Copa y abrió la puerta a juveniles. Debut, casi seguro, frente a Corea del Sur.
Arrancamos con la noticia tal cual es: Marcelo Gallardo aceptó el desafío y desde esta semana es el técnico de la selección de Ecuador. Lo presentaron en Quito con bombos y platillos, pero la cosa va mucho más allá del acto protocolar: el Muñeco tomó el cargo con un objetivo concreto y lo dijo sin guardarse nada. La Copa del Mundo de 2030, esa que se va a jugar en tres países y que ya empieza a mover el tablero de selecciones, es la meta que le pusieron en la carpeta apenas se sentó a charlar con los dirigentes.
Para mí esto no sorprende. Gallardo se fue de River con la espina de siempre, la de no haber tocado otra vez la gloria grande, y cuando le ofrecen un proyecto de cuatro años a la vista, con un Mundial como horizonte, no hay que lo ate al sillón. (Aunque a esta dirigencia de Ecuador le recomendaría no dormirse: tener a un técnico así es un lujo que hay que cuidarlo, no gastarlo en tres amistosos.)
El plan: base del Mundial y lugar para los pibes
El primer examen será el 24 de septiembre frente a Corea del Sur, en una gira por Asia que le servirá al argentino para empezar a tantear el terreno. Lo que dijo en la presentación fue claro: va a sostener la columna vertebral del plantel que jugó el último Mundial, con las bajas que ya se saben por lesiones, y le abrirá la puerta a juveniles para empezar a inyectarle sangre nueva al equipo.
Ahí están los nombres que sedujeron al Muñeco: Moisés Caicedo, en el Chelsea; Willian Pacho, en el Paris Saint-Germain; y Piero Hincapié, en el Arsenal. Gente con roce en las ligas más exigentes del mundo, que ya sabe lo que es jugar con presión y que, encima, viene de Eliminatorias durísimas. Gallardo lo dijo con todas las letras: el potencial del plantel fue una de las razones para decir que sí.
Un cuerpo técnico con una baja sensible
- Hernán Buján sigue como mano derecha y se mantiene en el cuerpo técnico.
- Matías Biscay, histórico colaborador desde 2011, decidió no acompañarlo por motivos personales.
- Gallardo arrancará las prácticas con el resto del grupo que se sume desde Europa.
Sobre lo de Biscay, Gallardo fue respetuoso y aclaró que es una decisión personal que entiende. No hubo reproches cruzados ni declaraciones picantes: el ciclo arranca con el grupo que tiene, sin inventar incorporaciones a último momento. (Aprendan los que siempre quieren meter nombres propios en cada cambio de ciclo: cuando el técnico no los nombra, es porque no están.)
El calendario que viene y la pregunta del millón
En el horizonte inmediato aparecen dos citas grandes: la Copa América 2028, cuya sede todavía no está definida, y el Mundial 2030. Gallardo todavía no resolvió si Ecuador hará base de operaciones en Quito o en Guayaquil, y dijo que los primeros amistosos servirán para evaluar al equipo y empezar a darle forma a su propuesta de juego.
“Es un desafío de vida, no solo deportivo, también humano.”Marcelo Gallardo, en su presentación como DT de Ecuador
¿Qué debería priorizar Gallardo en esta etapa? Le dejo el pedido con ironía, como siempre: querido Muñeco, ya que te metiste en esta, armale al país un equipo que juegue a lo que vos querés, no a lo que te dejen. Si te sentaron en el banco para ganar en 2030, empezá a ganarte el respeto en septiembre. El resto vendrá solo.
