Etcheverry sacó la cabeza, Cerúndolo se cayó con la espalda y Tirante volvió por la ventana
El platense ganó en tres sets a Rublev y pasó a segunda ronda de París, mientras Francisco Cerúndolo abandonó y Thiago Tirante entró como lucky loser.
Lo digo sin rodeos: lo de Etcheverry fue una buena noticia en un día de malas. Después de una racha de seis derrotas seguidas, el platense necesitó casi tres horas para vencer a Andrey Rublev y meterse en segunda ronda del Masters 1000 de París.
Etcheverry aguantó el partido largo
El marcador fue 6-4, 6-7 (4) y 7-6 (3). El tercer set se definió en el tie-break, con un Etcheverry que supo sostenerse cuando el partido se puso espeso. Con esa victoria cortó la mala racha y se aseguró un lugar entre los 32 mejores del torneo. Su próximo rival será el australiano Álex de Miñaur, octavo preclasificado, con quien jugará este miércoles.
La mala noticia: Francisco Cerúndolo se retiró
Francisco Cerúndolo, 20° del mundo y 16° preclasificado, no pudo terminar su partido ante Arthur Rinderknech. El bonaerense sacaba para empatar en el segundo set cuando sintió una molestia en la espalda. En el tercero, perdiendo 2-0, decidió retirarse. El marcador en el momento del abandono era 3-6, 7-6 (2) y 2-0 a favor del francés.
La salida anticipada le deja a Cerúndolo una tercera derrota seguida y corta una racha de tres años llegando a tercera ronda en París.
Tirante entró por la puerta de atrás
Thiago Tirante había caído en la qualy ante Mattia Bellucci por 6-4 y 6-4. Pero el retiro de Flavio Cobolli le abrió la chance de entrar como lucky loser, y el platense de 25 años pasó directo a segunda ronda. Ahora se medirá con el ganador del cruce entre Jan-Lennard Struff y Arthur Géa.
El resto de la jornada argentina dejó más malas noticias:
- Mariano Navone cayó ante Luca Van Assche por 6-3 y 7-5.
- Sebastián Báez, también lucky loser, perdió ante Daniel Mérida por 6-4 y 6-2.
- Juan Manuel Cerúndolo fue superado por Casper Ruud, 23° del ranking, por 6-3 y 6-2.
En la jornada inaugural, Alexander Zverev recibió el trofeo que lo acredita como número uno del mundo al cierre de la temporada, tras la lesión que dejó fuera de actividad a Jannik Sinner.
