En San Fernando, la carne se faena a oscuras: los trabajadores de Ecocarnes pelean por la obra social y por cobrar el sueldo
El frigorífico funciona con poco más de medio millar de empleados, pero apenas sacrifica un tercio de los animales que podría procesar. El sindicato denuncia que la cobertura médica está cortada desde hace casi un año y advierte sobre un ajuste que podría comerse los salarios. La próxima audiencia será el 5 de octubre.
Vine por la ruta 202 y antes de llegar a San Fernando ya se veía el humo blanquecino que sale de las chimeneas de Ecocarnes. La planta sigue viva, con entre 530 y 550 empleados que entran y salen por los portones, pero cualquier vecino de la zona cuenta lo mismo cuando uno detiene la camioneta: la faena viene cayendo desde hace meses y la incertidumbre se metió en las familias. Lo que escuché de los propios trabajadores, y después confirmé con el gremio, es que la pelea de fondo ya no es solo por mantener la fuente de trabajo, sino algo más elemental: que vuelva la obra social y que nadie les toque el sueldo.
Una cobertura médica cortada hace casi un año
Gabriel Vallejos, secretario general de la Federación de Sindicatos de los Trabajadores de la Carne y Afines, me recibió con la carpeta llena de recibos y constancias. Lo que me describió es grave: los problemas con los pagos de la obra social arrancaron hace aproximadamente un año y, desde entonces, los afiliados vienen sosteniendo consultas y estudios por su cuenta o resignándose a no ir al médico. A eso se suma otra denuncia que duele especialmente en el interior: los aportes patronales llegaron incompletos durante varios meses de 2026, un dato que golpea de lleno en los jubilados del sector y en las futuras jubilaciones de quienes todavía están en actividad.
“La obra social la venimos peleando desde hace casi un año. Los aportes patronales están incompletos desde hace varios meses y eso nos preocupa, porque no estamos hablando solo de la atención médica de hoy, sino de la jubilación de mañana.”Gabriel Vallejos, secretario general de Fesitcara
El ajuste que viene y la promesa de cuidar el salario
En la última audiencia la empresa llevó propuestas para bajar costos. Vallejos me confirmó que varias de esas medidas apuntan directamente a los ingresos de los trabajadores, algo que el gremio rechaza de plano. La posición sindical es clara: los empleados venían cobrando, con atrasos y complicaciones, pero cobrando, y cualquier recorte ahora significaría un golpe imposible de absorber. La discusión se trasladará al 5 de octubre, en una nueva audiencia del Procedimiento Preventivo de Crisis, donde se jugará buena parte del futuro inmediato de la planta.
- Empleados en actividad: entre 530 y 550 personas.
- Faena semanal reciente: alrededor de 300 animales por día, frente a una capacidad cercana a los 900 cabezas.
- Cobertura médica: problemas de pago denunciados desde hace casi un año, con aportes patronales incompletos en varios meses de 2026.
- Cheques rechazados: 232 documentos por 5866,2 millones de pesos, de los cuales 231 siguen sin pagar y uno figura como cancelado.
- Deuda bancaria: obligaciones por 41.469 millones de pesos a julio de 2026, con vencimientos mensuales cercanos a 1414 millones.
- Próxima audiencia del Procedimiento Preventivo de Crisis: 5 de octubre.
Los números de la compañía terminan de dibujar el cuadro. El registro de cheques rechazados acumula 232 documentos por 5866,2 millones de pesos, con 231 aún sin recuperar y apenas uno cancelado. En septiembre de 2026 se concentraron 200 de esos rechazos, por 4727,6 millones, un volumen que muestra hasta qué punto la cadena de pagos está al borde del colapso. A eso se suma una deuda con 20 entidades financieras: 41.469 millones de pesos contabilizados a julio y compromisos mensuales del orden de los 1414 millones, una cifra que ningún negocio del interior puede sostener en el tiempo sin tocar a su gente.
El monte no vota, pero en San Fernando la carne pesa
Mientras la Justicia laboral y el Ministerio de Trabajo definen los próximos pasos, en el barrio los trabajadores se organizan en asambleas y sostienen una consigna que resume el momento: que se garantice la fuente de trabajo y que se preserve la faena. Ecocarnes procesa carne vacuna para el mercado interno y para la exportación, dos destinos clave en una zona donde cada puesto del frigorífico sostiene a varias familias. Por eso, cuando Vallejos habla de cuidar el salario, está hablando también de cuidar al pueblo. El frigorífico de San Fernando no es un número en un balance: es la diferencia entre que la carne llegue a la góndola o se quede en el camino, y entre que un trabajador pueda llevar a su hijo al médico o tenga que elegir entre comprar un remedio y pagar el colectivo. La audiencia del 5 de octubre es la próxima parada; lo que se defina ahí marcará si este año termina con la planta a pleno o con otra promesa incumplida en el calendario del interior productivo.
