Lunes, 28 de septiembre de 2026
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El tren fluvial vuelve a casa y se queda en el barrio de las salas grandes

La película que Lorenzo "Toto" Ferro y Lucas Vignale filmaron en clave de viaje iniciático llega al centro de Buenos Aires, primero a la Lugones y después al Malba, con la sombra de su coguionista y codirector todavía presente

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 28 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Lo primero que uno escucha cuando se arrima a la pantalla grande, en la previa de una pelírica pensada para verse en butaca de cine y no en el celular, es ese redoble lejano del bombo que a mí me sigue pareciendo el latido del patio cuando los vecinos se juntan a festejar. Y así arranca El tren fluvial, la pelírica que Lorenzo "Toto" Ferro y Lucas Vignale escribieron y dirigieron juntos, esa pequeña road movie porteña que ahora, después de dar la vuelta por festivales del mundo, se sube por fin a las salas de la ciudad que la inspiró. La cita es el 8 de octubre en la Sala Leopoldo Lugones, en el Teatro San Martín, y desde el 10 sigue en el Malba, con funciones que se anticipan a sala llena porque ya son varios los que la vieron en el circuito internacional y no paran de recomendarla.

La historia tiene una sencillez que a mí me conmueve especialmente, porque arranca como arrancan tantas historias del barrio: con un chico que sueña con otra cosa. Milo, un nene de nueve años que practica malambo y carga sobre los hombros la expectativa familiar de seguir el camino del baile, lo que en realidad quiere es subirse a un tren y conocer Buenos Aires, esa ciudad enorme que él sólo conoce por las películas. Así que toma la decisión más grande y más simple de todas: viaja solo. En ese recorrido, que es geográfico pero también es de crecimiento, va a ir topándose con personajes que le van a abrir la puerta, le van a cerrar otra y, sobre todo, le van a mostrar que uno nunca termina de conocer del todo ni la ciudad donde nació ni la ciudad que se le cruza en el camino.

Un casting nacido en General Madariaga y un rodaje que se escribía de noche

El protagonista es Milo Barría, un chico que Ferro y Vignale conocieron en General Madariaga cuando estaban trabajando en otro proyecto. Tenía ocho años y bailaba malambo, igual que el personaje. Según contó el propio Ferro en diálogo con la prensa, ese encuentro fue dándole carne al guión: le incorporaron la relación con la danza, esa disciplina que el nene lleva en el cuerpo como un secreto, y también una idea sobre los trenes que acercó el propio Milo, como si el personaje se le hubiera escapado de la mano y hubiera empezado a vivir su propia aventura. Elenco grande y de fuste: Rita Pauls, Mariano Barría y el escritor Fabián Casas, entre otros, se suman al viaje y le dan a la pelírica ese aire de cruce entre el cine y la literatura que a mí siempre me recuerda a esas lecturas que nos recomendaban los abuelos en la mesa de los domingos.

El rodaje, además, tuvo una dinámica que me suena muy a la de los conjuntos de músicos del barrio cuando arman un tema entre todos. Ferro contó que el equipo compartía hotel, que después de cada jornada se juntaban a conversar sobre lo que habían filmado y que muchas veces eso terminaba en una escena nueva escrita en el momento, casi a la madrugada, con mate de por medio. Con Milo, que era el más chico del set, alternaban tomas con juegos para sostenerle la atención, una mezcla de paciencia y oficio que a esta altura ya forma parte del manual no escrito de los que filman con chicos. Esa manera de trabajar, paciente y respetuosa, se nota en la pantalla: el nene no actúa como nene, actúa como alguien que está viviendo algo.

Un recorrido internacional con sello porteño

Antes de llegar a Buenos Aires, El tren fluvial pasó por varios de los festivales más importantes del circuito. Su estreno mundial fue en Perspectives, una sección de la Berlinale dedicada a miradas nuevas, y después siguió por el Festival Internacional de Cine de Uruguay y por New Directors/New Films, ese encuentro que organizan el MoMA y Film at Lincoln Center en Nueva York, donde Ferro y Vignale la presentaron juntos. En la Argentina compitió en la sección internacional del BAFICI, donde se llevó una mención especial de FEISAL, y también pasó por Horizontes Latinos, en San Sebastián, esa competencia que suele mirar con cariño al cine latinoamericano.

“Para mí, seguir mostrando la película es una manera de mantener vivo algo de lo que fue.”Lorenzo "Toto" Ferro

Esa frase de Ferro, que le dijo a este medio en las últimas horas,resume el ánimo con el que la pelírica llega al circuito porteño. Lucas Vignale murió el 14 de junio, a los 28 años, en un choque de dos helicópteros en Río de Janeiro, días después de haber acompañado a Ferro en la exhibición de Nueva York. Su ausencia es la marca más profunda que lleva encima este debut compartido, y por eso la película se proyecta ahora en Buenos Aires con esa mezcla de estreno y de homenaje que a mí siempre me hace pensar en la peña del domingo, cuando uno nombra a los que ya no están entre las canciones. La sala Lugones y el Malba, dos espacios con público acostumbrado al cine de autor, son la parada lógica para una obra que se mueve entre la aventura, el costumbrismo y el retrato de una ciudad que, vista desde los ojos de un chico, parece todavía más grande y más misteriosa.

  • Funciones en Buenos Aires desde el 8 de octubre en la Sala Leopoldo Lugones y desde el 10 en el Malba.
  • Protagonista infantil: Milo Barría, descubierto por los directores en General Madariaga.
  • Elenco adulto: Rita Pauls, Mariano Barría y Fabián Casas, entre otros.
  • Recorrido internacional previo: Berlinale (Perspectives), Festival de Cine del Uruguay, New Directors/New Films (MoMA / Lincoln Center), BAFICI (mención de FEISAL) y Horizontes Latinos en San Sebastián.
  • Es el debut de Lorenzo "Toto" Ferro como director de largometrajes, codirigido con Lucas Vignale, fallecido en junio.
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Ignacio SayagoCultura y folclore

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