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Viernes, 9 de octubre de 2026
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El Sherlock Holmes animado que dirigió Miyazaki y se emitió por televisión en los años ochenta

Una coproducción entre Japón e Italia llevó al detective de Conan Doyle a un mundo de perros con rasgos humanos, aventuras steampunk y máquinas a vapor. Seis de los 26 capítulos quedaron bajo la batuta de Hayao Miyazaki antes de que partiera a trabajar en otra de sus grandes películas.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 2 h
El Sherlock Holmes animado que dirigió Miyazaki y se emitió por televisión en los años ochenta

Un detective con patas y sombrero

Le cuento, querido lector, que hay un Sherlock Holmes que muy pocos en Argentina recuerdan y que sin embargo tiene una historia de producción de lo más curiosa. Se trata de una serie animada de 26 episodios estrenada en 1984, fruto de una coproducción entre el estudio japonés TMS y la italiana RAI, que llevó al célebre detective creado por Arthur Conan Doyle a un universo donde casi todos los personajes son perros antropomorfos, es decir, animales con rasgos y comportamientos humanos. Esa decisión visual acercó la historia al público infantil, aunque la intención original de quien empujó el proyecto desde el vamos había sido darle un enfoque bastante más adulto. Lo que terminó saliendo al aire fue, igual, una de las versiones más singulares del investigador que uno pueda imaginarse.

Miyazaki al frente, aunque no en todos los capítulos

El nombre de Hayao Miyazaki aparece ligado a esta serie porque fue uno de sus principales impulsores, junto a Kyosuke Mikuriya. Sin embargo, su tarea como director se redujo a seis de los 26 episodios. ¿El motivo? Los retrasos de producción que arrastraba el proyecto hicieron que Miyazaki tuviera que hacerse a un lado para concentrarse en otro de los títulos centrales de su carrera: Nausicaä del Valle del Viento. Ese recorrido explica por qué su firma está asociada a la serie aunque no haya dirigido la totalidad de los capítulos que integran esta adaptación animada de Conan Doyle.

Investigación, aventuras y un mundo a vapor

Lo atractivo de esta versión, aparte del capricho de dibujar a Holmes como un perro, es la mezcla de géneros. Los misterios inspirados en los relatos originales conviven con escenas de aventuras, avionetas, carreras de autos y máquinas a vapor. La estética steampunk combina esos elementos mecánicos con la ciencia ficción y les reserva un lugar propio dentro del mundo del investigador. Así, los casos detectivescos comparten espacio con vehículos e inventos que amplían el componente de acción y le dan a la serie un aire muy distinto al de cualquier otra adaptación que uno haya visto del personaje.

Antecedentes de Miyazaki con obras occidentales

Para quien se pregunte cómo llegó el maestro japonés a meterse con Sherlock Holmes, vale recordar que el acercamiento a obras occidentales ya tenía antecedentes en su propia carpeta. Antes había trabajado en adaptaciones como Heidi, El perro de Flandes, Marco y Ana de las Tejas Verdes, todo dentro del ciclo conocido como World Masterpiece Theatre. También había dirigido la serie Lupin III junto a Isao Takahata y, por su cuenta, títulos como Conan, el niño del futuro y El castillo de Cagliostro. Es decir, no era la primera vez que se animaba a poner su sello en historias llegadas de otras literaturas.

Una rareza que vale la pena revisar

Con una historia de producción compartida entre dos países y un director que se fue antes de lo previsto, esta serie de Sherlock Holmes queda como una rareza simpática para coleccionistas y curiosos de la animación. Combina investigación y fantasía en formato animado, con un universo visual que ya de entrada llama la atención. Si le place, vaya a buscarla, y después me cuenta qué le pareció. Le dejo la inquietud pendiente como a mí me la dejó cuando supe de su existencia: ¿qué otras versiones del detective le gustaría volver a ver, o descubrir por primera vez, en estas vacaciones?

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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