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Sábado, 3 de octubre de 2026
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El principito vuelve al cine: una versión con actores y un protagonista que no será del todo de carne y hueso

La obra de Antoine de Saint-Exupéry tendrá una nueva adaptación con dirección del noruego Morten Tyldum y guion del ganador del Óscar Simon Beaufoy, que combinará acción real y efectos visuales para darle forma al pequeño protagonista. Todavía no hay fecha de estreno y el proyecto se encuentra en preproducción.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 1 h
El principito vuelve al cine: una versión con actores y un protagonista que no será del todo de carne y hueso

Le tengo que confesar algo, querido lector: cada vez que escucho que van a llevar El principito a la pantalla, una parte de mí se sienta en el patio, cruza las manos sobre las rodillas y se prepara como quien espera el primer golpe de bombo en una peña. Porque esa historia chiquita, con su planeta chico y su zorro paciente, es de esas que uno cree conocer de memoria y, sin embargo, cada vez que la relee encuentra una arruga nueva, una pregunta que antes no se había animado a hacer. Y ahora, mientras escribo esta nota, me entero de que el personaje va a volver al cine con una fórmula que hasta hace poco parecía imposible: actores de toda la vida para los mundos que visitará el niño, y un protagonista construido con efectos visuales, como si la tecnología se pusiera al servicio de algo tan delicado como una infancia.

Quiénes están detrás del proyecto

El que tomará las riendas de la dirección es Morten Tyldum, un nombre que a esta altura ya es habitual en las carteleras grandes: fue el responsable de The Imitation Game, esa película sobre Alan Turing que tantos premios levantó, y también de Passengers, la historia de amor espacial con Chris Pratt y Jennifer Lawrence. A su lado, en el papel de guionista, aparece Simon Beaufoy, que tiene en su currículum un Óscar por Slumdog Millionaire y una larga lista de trabajos donde la emoción se cuenta sin golpes bajos. Los dos llegan a un proyecto que, según lo que se conoce hasta ahora, combinará la novela corta original de Antoine de Saint-Exupéry con la adaptación al cómic que firmó el dibujante Joann Sfar, así que el libro y la historieta van a conversar en una misma película.

Sfar, justamente, no quedó como un invitado de piedra: el artista va a participar del desarrollo del concepto de la película, una manera elegante de decir que su mirada gráfica va a estar presente desde el arranque. Cuando se confirmó el inicio de la preproducción, el dibujante agradeció a la familia Saint-Exupéry por volver a confiar en él después del trabajo que ya hizo en la historieta, y se mostró especialmente contento con la llegada de Beaufoy y Tyldum, a quienes describió como el equipo indicado para llevar ese universo a la pantalla. No es un detalle menor: en estas versiones de obras tan queridas, que los autores originales o sus herederos se sienten cómodos con quienes las reinterpretan suele ser la diferencia entre un estreno celebrado y uno que termina en polémica.

Cómo se va a contar la historia en la pantalla

  • La acción real será predominante y ocupará la mayor parte del metraje, con actores interpretando a los personajes secundarios y dando vida a los mundos que recorre el pequeño protagonista.
  • El personaje central se realizará mediante efectos visuales, una decisión que apunta a preservar su aspecto reconocible de las ilustraciones originales sin sacrificar la expresividad que requiere la historia.
  • El guion toma como base la novela corta de Antoine de Saint-Exupéry y la adaptación al cómic que hizo Joann Sfar, y se desarrolla junto a Le Petit Prince Groupe, la entidad que administra el legado del escritor.
  • Todavía no hay una fecha de estreno definida: el proyecto se encuentra en etapa de preproducción, por lo que habrá que esperar novedades sobre casting y calendario de filmación.
“El libro conserva esa capacidad asombrosa de conectar con lectores de todas las edades, y eso tiene que ver con la infancia y con las verdades que representa el pequeño protagonista.”Simon Beaufoy, guionista

Lo que más me interesa de esta versión, y se lo escuché decir a mi abuela más de una vez mientras me cebaba un mate en la cocina, es que cada generación necesita su manera de encontrarse con los clásicos. Porque El principito no es un libro que uno lee y archiva: es un libro que uno lee, lo deja en la mesa de luz, y a las dos semanas vuelve a abrirlo porque algo se le quedó dando vueltas. Beaufoy, justamente, lo dijo en un comunicado con una simpleza que me pareció honesta: el libro conserva esa capacidad asombrosa de conectar con lectores de todas las edades, y eso tiene que ver con la infancia y con las verdades que representa el pequeño protagonista. Tyldum, por su parte, fue un paso más allá y arriesgó una lectura personal del material: para él, la historia gira alrededor del amor, las pérdidas y el duelo, pero también de la esperanza, los deseos personales y la aventura, que son, si lo pienso un segundo, las mismas cuatro o cinco cosas que mueven cualquier peña de barrio un sábado a la noche.

La nueva producción se va a sumar a una lista de antecedentes que ya pesa. Está la película con actores que dirigió Stanley Donen allá por 1974, que tuvo a Richard Kiley y a Bob Fosse, entre otros, y que en su momento fue toda una declaración de amor a la obra. Y está, más cerca en el tiempo, el largometraje animado que firmó Mark Osborne y que se estrenó en 2015, con una estética que mezclaba stop motion y animación digital y que dejó a más de uno con un nudo en la garganta a la salida del cine. Esta nueva adaptación, entonces, no parte de cero: llega después de dos versiones muy distintas y apuesta por una tercera vía, la de combinar técnicas para volver a contar lo mismo, pero como si fuera la primera vez.

Me quedo pensando, mientras termino de escribir, en qué dirá mi viejo cuando le cuente la noticia. Seguramente va a levantar la vista del diario, se va a acordar del zorro, va a pronunciar esa frase que casi todos tenemos tatuada en algún lugar de la memoria, y va a decir algo así como: a ver si esta vez la cuidan. Y tiene razón, porque El principito es de esos libros que uno presta con miedo, de esos que se recomiendan con el mismo cuidado con el que se recomienda un médico o un buen plomero. Por eso, más allá de los nombres propios y de los efectos visuales, lo que uno espera es que la película se haga cargo de la misma delicadeza que tenía el original, esa delicadeza que no necesita grandes explosiones para conmover. Si la peña del fin de semana es buen lugar para hablar de fútbol, de política y de los del barrio, también lo es para discutir si esta nueva versión le hace justicia a un libro que, como nos enseñó Saint-Exupéry, solo se ve bien con el corazón. Así que ya sabe: si el domingo se arrima a una peña y el tema aparece en la conversación, no se quede callado, que para hablar de El principito nunca hace falta ser especialista, alcanza con haber sido chico alguna vez.

IS
Ignacio SayagoCultura y folclore

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