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Viernes, 9 de octubre de 2026
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El paralelo se acomoda en el techo del oficial y la tarjeta vuelve a volar arriba de los dos mil pesos

El dólar oficial y el blue cierran la semana a 1540 pesos para la venta, mientras el dólar tarjeta se dispara hasta los 2012,40 y el riesgo país se mantiene en 579 puntos básicos

Por Ramón LotoInterior y campo · · hace 1 h
El paralelo se acomoda en el techo del oficial y la tarjeta vuelve a volar arriba de los dos mil pesos

Arrancamos la mañana con la ventanilla baja de la camioneta y el primer dato que llegó por la radio del campo: el dólar oficial volvió a quedar clavado en 1540 pesos para la venta en el Banco Nación, con la compra instalada en 1490. Lo confirmé cuando paré el motor cerca del molino viejo del paraje y revisé el teléfono: el minorista no se mueve de ese techo que ya parece de mármol, el mismo número que, mientras el agua del pozo bajaba centímetro a centímetro, alguien quiere hacer pasar por una cifra razonable para el bolsillo de los que vivimos en el interior.

El dato central de la jornada es que el dólar blue, esa cotización paralela que se construye a la sombra del oficial y que mueve millones sin que nadie controle demasiado, terminó ofreciéndose a 1493,80 para la compra y 1540 pesos para la venta. La lectura de un productor que cruzó la tranquera para cargar gasoil fue directa: la brecha entre el oficial y el blue quedó casi cerrada, algo que en otras épocas hubiera sido una noticia y hoy es apenas un suspiro, porque cuando se achica la diferencia no es porque el paralelo baje, sino porque el oficial ya subió tanto que lo alcanzó.

La tarjeta, el verdadero golpe al bolsillo

Para quienes tienen que pagar consumos en el exterior, plataformas de streaming, servicios digitales o pasajes comprados afuera, el número de impacto real es otro. El dólar tarjeta saltó hasta los 2012,40 pesos, un valor que se calcula sumando al minorista una percepción del 30 por ciento a cuenta del Impuesto a las Ganancias, después de que se eliminara el viejo impuesto PAIS. Es decir: cada cien dólares que un ahorrista cualquiera gasta con tarjeta, termina abonando más de doscientos mil pesos, una matemática que explica por qué cualquier alquiler temporario en el exterior, una consulta médica en el extranjero o la suscripción mensual de una plataforma internacional se transformó en un bien de lujo que el monte no vota, porque acá, entre alambrados y tranqueras, la plata en moneda extranjera no se gasta en eso.

Una semana que se cierra con la misma promesa

Las cotizaciones del dólar oficial, tanto en su versión minorista como mayorista, son publicadas por el Banco Central desde las diez de la mañana, mientras que el valor de referencia del blue se termina de conformar más tarde, cuando las cuevas y los arbolitos de la city empiezan a marcar precio y la calle termina de cotizar lo que la pizarra no se atreve a decir. La pregunta que queda dando vueltas en el aire, mientras el sol se pone detrás del monte y el pozo sigue bajando, es de dónde van a salir los pesos para sostener este nivel, sobre todo en un país donde la cosecha se hace con esfuerzo, el combustible se paga en dólares y los créditos del Banco Nación, otra vez, quedaron en el freezer del 22 de enero de 2024, aquella fecha en la que prometieron una línea especial para tamberos y pequeños productores que todavía estoy esperando ver publicada.

Para terminar, como cada semana, dejo planteada la pregunta que me hicieron tres vecinos en la estación de servicio: cómo impactan estas cotizaciones en los gastos cotidianos y en las decisiones de ahorro de una familia del interior que cobra en pesos, paga servicios en pesos y, cuando puede, trata de dolarizarse para no perder lo que le costó toda una cosecha. La respuesta, me temo, ya la conoce cualquiera que haya ido al supermercado esta mañana.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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