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Lunes, 12 de octubre de 2026
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El fantasma de Jay Gatsby que Jack Nicholson no puede sacarse de la cabeza

A sus 89 años y retirado de la actuación desde 2011, el actor todavía carga con la cuenta pendiente de haber dicho que no al personaje de F. Scott Fitzgerald en la película de 1974. Lo que se sabe de aquella decisión, los nombres que sonaron antes y después que él, y por qué todavía se le nota el matteri.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 1 h
El fantasma de Jay Gatsby que Jack Nicholson no puede sacarse de la cabeza

A esta altura, querido lector, contar la carrera de Jack Nicholson es casi como abrir un aparador de campo y sacar uno por uno los discos que fueron sonando mientras se pechaba el mate en el patio de cualquier barrio. Está Chinatown, está Alguien voló sobre el nido del cuco, está El resplandor, está la lista entera de títulos que uno recita de memoria, como si fueran las estrofas de un tango que se sabe sin pensarlo. Y sin embargo, hay un papel que se le viene a la cabeza cada vez que alguien le pregunta por el camino no elegido: el de Jay Gatsby, el personaje que Fitzgerald inventó para soñar con un ideal que se le escapa de las manos.

Lo llamativo del asunto es que Nicholson no se lo sacó nunca de la cabeza. Lo dijo él mismo en más de una conversación pública: ese es el único papel verdaderamente excepcional que rechazó, el que todavía le pesa, el que se le aparece como un amague que no llegó a concretarse. La versión cinematográfica de la novela de F. Scott Fitzgerald, dirigida por Jack Clayton y estrenada en 1974, fue la que finalmente llevó a Robert Redford al personaje, y Nicholson se quedó con la espina clavada desde entonces.

Una decisión que arrancó cuando tenía dieciocho

El propio Nicholson contó que desde los dieciocho años su gente le repetía que él era el indicado para ponerse en la piel de Gatsby. Imagínese el lector la escena: un pibe que todavía estaba formándose y al que ya le marcaban la película que tenía que hacer algún día. El destino, claro, es caprichoso, y cuando por fin le llegó la oportunidad concreta, las cosas no salieron como parecía cantado. El actor explicó que motivos personales, que eligió no hacer públicos, terminaron por torcerle el brazo y lo llevaron a declinar la propuesta.

Los nombres que sonaron antes de Redford

Lo que muchos no saben es que Nicholson no fue el primero en decir que no. El camino hasta Redford fue una especie de vuelta al barrio con varios músicos en la formación:

  • Warren Beatty fue el primer convocado y también rechazó el papel.
  • Luego llegó el turno de Nicholson, que tenía reparos respecto de compartir elenco con Ali MacGraw, en ese momento esposa del productor Robert Evans.
  • Después de su negativa, la búsqueda siguió y se evaluó seriamente a Marlon Brando antes de cerrar con Redford.
  • Mia Farrow terminó quedándose con el de Daisy, ya sin la tensión que generaba la presencia de MacGraw en el rodaje, porque para entonces Evans y MacGraw se habían divorciado.

Es decir, querido lector, que la historia de aquel Gatsby de 1974 es menos la de un capricho y más la de un casting largo y sinuoso, donde los nombres propios iban y volvían como en una peña donde cada guitarrista se prueba antes de quedarse con el tema.

El año que siguió y la paradoja del destino

Lo que vino después para Nicholson en aquel mismo 1974 tiene esa ironía que a uno, de chico, le contaba la abuela como si fuera un cuento con moraleja. El actor protagonizó Chinatown, el filme de Roman Polanski que se transformó en una de las obras centrales de su carrera y que le valió una nominación al Oscar. La estatuilla, esa noche, se la terminó llevando Art Carney por Harry y tonto, pero la película de Polanski se quedó instalada como una de las piezas más recordadas de su filmografía. Nicholson eligió un proyecto y le fue muy bien; el que dejó en el camino, sin embargo, siguió ahí, esperando, como un bombo legüero que nadie termina de apagar del todo.

El tiempo pasó, los años se apilaron como discos en una caja, y en 2011 Nicholson dijo basta. Tras el estreno de Cómo sabes si...? se retiró de la actuación. Hoy, a sus 89, ya no se pone frente a una cámara, pero la historia de aquel Gatsby imaginario lo sigue acompañando cada vez que la conversación vuelve sobre Fitzgerald y su novela.

Uno, que es de los que cree que toda decisión deja una huella, se queda pensando si aquella negativa cambió algo en la historia grande del cine. Lo cierto es que Redford le puso su cara y su voz al personaje y la película se metió en el canon de las adaptaciones literarias; lo incierto es qué hubiera pasado si detrás de esa careta hubiese estado Nicholson. Preguntas así, como las del tango, no tienen respuesta: solo sirven para repasar la historia y, de paso, convidarle al vecino la próxima peña del fin de semana.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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