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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Donde la lechuga no cuesta lo mismo: la dispersión de precios que se come el sueldo

Un relevamiento de la Universidad de San Andrés marca que en septiembre de 2026 frutas y verduras tuvieron una dispersión del 9,2% entre supermercados, mientras que farmacia apenas llegó al 1,8%. La Patagonia quedó por encima del promedio nacional y el Gran Buenos Aires, bien por debajo. Una guía para entender dónde comparar rinde y dónde no.

Por Ramón LotoInterior y campo · · hace 1 h
Donde la lechuga no cuesta lo mismo: la dispersión de precios que se come el sueldo

Volví de recorrer el paraje con el termo escarchado y la planilla en el celular, y lo primero que pensé es que alguien en Buenos Aires tenía que explicar bien esto, con todas las letras, sin redondeos marketineros. La Escuela de Negocios de la Universidad de San Andrés publicó su Indicadores de Coyuntura Económica de octubre de 2026 y el dato salta a la vista: cuando uno se para frente a la góndola de un supermercado y al lado tiene otra cadena, los precios no siempre se parecen. A veces, directamente, se rien en la cara.

El informe, armado con información del Sistema Electrónico de Publicidad de Precios Argentinos (SEPA), comparó 17 categorías de productos en distintas zonas del país. El promedio general de dispersión entre comercios fue del 3,6%, un número que durante todo 2026 se movió en una franja estrecha, entre 3,5% y 3,7%. Pero ese promedio esconde lo que realmente pasa cuando uno empuja el changuito: hay rubros donde la diferencia entre una cadena y otra es casi cosmética, y otros donde la diferencia paga un viaje.

Frutas y verduras, el rubro donde más duele no comparar

El dato más fuerte lo concentran las frutas y verduras, con una dispersión del 9,2% entre supermercados. O sea, el mismo kilo de tomates, de bananas o de manzanas puede costar casi diez pesos de cada cien distinto según dónde se lo lleve. Detrás aparecen las comidas preparadas, con 5,8%, un rubro cada vez más presente en las góndolas cuando la jornada no da para cocinar. Después se acomodan carnes (3,9%) y almacén (3,7%), que son los clásicos de la compra grande y los que más mueven el ticket final.

El pozo de agua del puesto lo dice siempre: en la lona del alambrado alguien pintó que el monte no vota, pero la verdulería de la ruta sí, y vota carísimo cuando nadie controla. Frente a ese escenario, el relevamiento marca una punta positiva: farmacia registró la menor dispersión, con apenas 1,8%. Electrodomésticos (2,1%) y panadería (2,4%) también mostraron valores parejos entre cadenas, lo que sugiere que en esos rubros comparar no cambia demasiado el bolsillo.

La región también cuenta, y mucho

Porque no es lo mismo cargar el changuito en Comodoro Rivadavia que en Lanús, y los números lo confirman. En la comparación territorial, la Patagonia quedó un 3,4% por encima del promedio nacional de precios, mientras que el Gran Buenos Aires se ubicó un 5,5% por debajo y la Ciudad de Buenos Aires, un 5,2% por debajo. La distancia entre los extremos, es decir, entre la Patagonia más cara y el Gran Buenos Aires más barato, fue de 8,9 puntos porcentuales.

Ahora, ese orden general no se repite cuando uno baja categoría por categoría. El Noroeste argentino se llevó el podio de los precios más altos en seis rubros, entre ellos carnes y frutas y verduras, dos infaltables de la mesa familiar. Y hay un caso que llama la atención: golosinas. En ese ítem, la Patagonia estuvo un 16,1% por encima del promedio nacional y CABA, un 16,5% por debajo. La diferencia, de más de 32 puntos entre los extremos, muestra que no alcanza con mirar el promedio: hay que mirar la categoría.

Para la gente de a pie, la lectura es concreta. Si la compra del mes se concentre en frutas y verduras, en carnes y en almacén, comparar entre cadenas puede ahorrar una cifra que no es menor. Si en cambio la mayor parte del gasto se va en farmacia, en panadería o en electrodomésticos, las diferencias son tan chicas que el tiempo que se pierde recorriendo locales probablemente no se traduzca en plata. Como me decía un almacenero de la zona, mientras señalaba un cartel de precios con fibra partida: prometieron góndolas parejas y precio transparente para julio de 2024, y acá seguimos, con la misma libreta y la misma bronca.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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