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Miércoles, 14 de octubre de 2026
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Dólar quieto, inflación galopante: el techo oficial sube a casi dos mil pesos y la brecha con la calle se agranda

El mayorista cerró en 1.512,50 y se mantiene a casi un 28% del tope de la banda cambiaria. Para noviembre, ese límite se recalculó en torno a los 1.989 pesos, un número que en las góndolas del interior ya parece de otra galaxia.

Por Ramón LotoInterior y campo · · hace 2 h
Dólar quieto, inflación galopante: el techo oficial sube a casi dos mil pesos y la brecha con la calle se agranda

Parado sobre la caja de la camioneta, en el cruce del paraje donde queda el único pozo de agua con brocal de cemento, el bolsillo del productor vuelve a gritar lo que el termómetro oficial se empecina en callar. El dólar mayorista terminó la rueda de ayer en 1.512,50 pesos, su valor más bajo desde mediados de septiembre, y acumula una suba interanual del 3,8%, mientras la inflación del período ya marcó 23,6%. La cuenta, aunque duela, sale sola: el peso se está apreciando en términos reales, y esa apreciación se siente primero en el mostrador de la ferretería del pueblo, en el precio del gasoil y en la factura del corralón.

Un techo que se corre hacia los 1.989 pesos

El techo de la banda cambiaria para noviembre quedó fijado en torno a los 1.989,12 pesos. Se calcula con el IPC de septiembre, que el INDEC publicó en 1,9%, y se aplica con dos meses de desfasaje, tal como establece la mecánica del esquema de flotación. Para el cierre de octubre ese tope estaba en 1.950,97, de modo que el ajuste mensual ronda los 38,15 pesos. Es un número tentador para los que fantasean con un salto discreto, pero la distancia entre el mayorista de hoy y ese techo llega al 27,8%, la segunda más amplia desde que el corredor entró en vigencia. Lo dijo con crudeza Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras: el tipo de cambio "tiene espacio de sobra hasta la banda superior y no sería nada dramático". Sin embargo, el analista aclaró que un salto de esa magnitud en noviembre luce poco probable, porque la liquidación de divisas del agro suele acelerarse hacia fin de año y mantiene la oferta a raya.

“El mayor factor de riesgo puede venir desde el escenario global con un fortalecimiento del dólar; la apreciación del real brasileño funciona como amortiguador para el peso.”Andrés Reschini, de F2 Soluciones Financieras

El Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica el Banco Central proyecta un mayorista promedio de 1.585 pesos en noviembre, unos 64 por encima del cierre de ayer. Para diciembre la misma encuesta anticipa un valor en torno a los 1.614, lo que equivaldría a una devaluación anual del 11,5%. Ese 11,5% sigue siendo la mitad de lo que consumió la inflación, una foto que el gobierno prefiere mirar de reojo y que el productor agropecuario mira de frente, mientras sigue cargando los rollos de alambre del campo viejo.

Porque en el monte no vota, señor, y al bolsillo del productor tampoco lo asisten con comunicados. La promesa oficial de mantener el tipo de cambio anclado mientras los precios se desaceleran tiene fecha de vencimiento: el 31 de diciembre, cuando el balance muestre que la competitividad del campo se licuó otro año más. Mientras tanto, el que guarda dólares al costo duerme tranquilo: el oficial cotiza más de un cuarto por debajo de su techo teórico y las proyecciones del mercado no anticipan saltos bruscos. ¿Le sirve esa calma al tambero que paga el balanceado en dólares y vende en pesos? Esa es la pregunta que ninguno de los datos oficializados termina de contestar.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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