Doce series para noches de patio: del suspenso que corta la respiración a la comedia que abraza
Un recorrido por ficciones que mezclan investigaciones criminales, vínculos familiares y amistades inesperadas, con opciones cortas para empezar y otras de cuatro temporadas para entregarse de lleno.
El primer golpe de bombo suena apenas cae la tarde del domingo en el patio de lo de los Medina, y mientras mi compadre Ernesto acomoda las sillas de plástico una cosa me queda dando vueltas en la cabeza: qué serie ponerse cuando el termo ya está servido y la noche pide compañía. Cuesta elegir entre tanto catálogo, así que me senté con la lista de doce ficciones que andan dando vueltas y armé un mapa para no perderse, con opciones cortas para los apurados y otras más largas para los que quieren quedarse una temporada entera sentados en el sillón.
Para empezar con algo breve y sentir el vértigo
El colapso es perfecto cuando uno quiere arrancar fuerte y rápido: son ocho episodios de unos veinte minutos, cada uno con una historia cerrada sobre personas que intentan sobrevivir cuando la sociedad se cae a pedazos. Lo que más llama la atención es que están rodados en plano secuencia, de punta a punta sin cortes, y eso le pone al asunto una tensión bárbara. Mi vieja, que es de las que se duerme a los diez minutos, esta vez se quedó despierta hasta el final y al terminar me dijo: "m'hijo, esto es como vivir una velada entera en el club de los jubilados pero con la orquesta tocando en serio". Ahí entendí que la serie le había entrado.
Para los que eligen una saga larga y de a poco
Si la idea es quedarse cómodo durante varias semanas, Los Durrell invita a acompañar a una familia inglesa que se muda a Corfú, en Grecia, con cuatro temporadas basadas en los recuerdos autobiográficos de Gerald Durrell. El clima cambia por completo: en lugar de suspenso hay luz mediterránea, discusiones de sobremesa y un padre algo-fanático de gastar la plata que no tienen. Para los que gustan de algo más campestre pero sin perder el hilo emotivo, Todas las criaturas grandes y pequeñas lleva seis temporadas siguiendo al joven veterinario James Herriot por los campos de Yorkshire, con partos de vaca a las tres de la mañana y señoras de pueblo que conocen la vida de todos.
Tres senderos para los amantes del suspenso
- La ruta del dinero es una producción danesa que arranca con el hallazgo de un trabajador muerto en un parque eólico y termina destapando prácticas empresariales muy oscuras, de esas que hacen que el compadre de la barra del bar levante las cejas.
- Glue, creada por Jack Thorne, lleva el misterio al corazón de un pueblo rural inglés: aparece un cadáver debajo de un tractor y, con él, todos los secretos de un grupo de adolescentes que parecían llevar una vida de lo más tranquila.
- Utopia, del guionista Dennis Kelly, se mete de lleno en el terreno de las conspiraciones: unos usuarios de un foro dan con el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes, y una organización dispuesta a todo sale a perseguirlos para quedarse con ese papel.
Historias que se ganan el corazón a fuerza de vínculos
Hay ficciones que no necesitan balas ni persecuciones para dejar a uno pensando toda la semana. En The Virtues, Stephen Graham interpreta a Joseph, un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma de la infancia y reencontrarse con su hermana; la cámara se queda ahí, paciente, mientras los recuerdos van aflorando. Del otro lado, Big Boys se anima con el duelo desde la vida universitaria: Jack vuelve a la facultad después de pasar un año en su casa tras la muerte de su padre, y conoce a su compañero de habitación Danny, y la serie va mostrando cómo se construye una amistad entre dos que cargan con lo suyo. La propuesta tiene tres temporadas y se ríe de sí misma, cosa que mi abuela Elsa hubiera valorado muchísimo, porque decía que la risa es el mejorModo de cargar las penas.
Para los que prefieren amistades de gente grande, Leonard y Hungry Paul está protagonizada por Alex Lawther y Laurie Kynaston, y cuenta con delicadeza cómo una muerte, una boda y un romance van modificando las rutinas de sus personajes. Y si la idea es cerrar el recorrido por el universo de Russell T. Davies, vale la pena pasar por Queer As Folk, que retrata a tres hombres gays en Manchester, y por Nolly, donde Helena Bonham Carter se mete en la piel de la estrella televisiva Noele Gordon. Para terminar con humor algo ácido, Such Brave Girls se centra en las hermanas Josie y Billy y en su madre soltera, con un ritmo que hace reír y pensar a la vez.
Para decidir la próxima serie sin volverse loco
Como verán, la duración puede ser una buena brújula para arrancar: si la noche pide algo corto y contundente, El colapso y sus veinte minutos por capítulo entran justo; si la idea es entregarse durante meses, Los Durrell y Todas las criaturas grandes y pequeñas son de esas series que uno extraña cuando terminan. El suspenso tiene caminos para todos los gustos, desde el policial escandinavo de La ruta del dinero hasta el pueblo inglés de Glue o los complots desaforados de Utopia. Y cuando lo que uno necesita es un abrazo, las historias de vínculos -The Virtues, Big Boys, Leonard y Hungry Paul- hacen el trabajo sin pedir permiso. El resto es cuestión de animarse y darle play. La peña del fin de semana espera con la guitarra afinada y el budín de la Negra Mercedes listo para cortar, así que ya saben: este finde, serie y buena compañía.
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