Djokovic acaricia la cima histórica: ya suma 102 títulos y va por Federer
El serbio se quedó con el ATP 500 de Pekín por el abandono de De Miñaur y quedó a un solo trofeo de igualar al suizo. A los 39, sigue escribiendo su propio capítulo en el libro de los records.
No me sale ser neutral con este tipo. Novak Djokovic acaba de ganar en Pekín y ya suma 102 títulos individuales, uno menos que Roger Federer. Y lo hizo con esa forma tan suya: a puro pulso, a puro carácter. La final contra Alex de Miñaur terminó 7-6 (3) y 0-1 con abandono del australiano, que se desgarró la pierna izquierda y no pudo seguir. Una lástima para él, una caricia más para el serbio.
El récord que ya tiene entre ceja y ceja
Porque la cuenta de la Historia es así: Jimmy Connors manda con 109, Federer quedó en 103 y Djokovic ahora respira en su nuca con 102. Tres nombres por encima de los cien títulos en la Era Abierta. Tres monstruos. La victoria en China además le dejó 73 coronas sobre superficie dura, dos más que las que logró el suizo en esa misma carpeta. Para que se entienda: el tipo ya no compite contra sus contemporáneos, compite contra el almanaque.
(Mientras tanto, la dirigencia del tenis argentino sigue discutiendo cómo llenar una tribuna en un Challenger. Hay prioridades que siguen invertidas, pero bue, ese es otro tema.)
- Djokovic ganó 34 partidos en Pekín y nunca perdió. Cero. Es su séptima corona allí, después de seis entre 2009 y 2015.
- El título fue su primero desde noviembre de 2025. Veintiuna temporadas seguidas con al menos un trofeo ATP. Una aberración estadística.
- Sumó 500 puntos clave para meterse en las ATP Finals de Turín, donde pelean los ocho mejores del año.
- Su próximo desafío es el Masters 1000 de Shanghái, donde ya está anotado en el cuadro.
Un torneo con final escrita en chino mandarín
Lo que pasó en el estadio tiene su propia película. De Miñaur se bancó un primer set durísimo, se fue al descanso, volvió con la pierna vendada, ganó el primer game del segundo parcial y ahí dijo basta. La entrega del trofeo fue un rato incómodo: nadie festeja un título por abandono, aunque en el historial figure como título al fin. Djokovic lo levantó, claro que lo levantó, porque este hombre no le hace asco a nada.
Y por si faltaba un condimento extra: en la semifinal contra Medvedev, el ruso fue descalificado por pegarle una pelota a un espectador. Djokovic estaba 7-5 y 5-3 arriba. O sea, dos partidos seguidos que no terminaron como partidos. Dicen que el tenis es un deporte de caballeros. Bueno, este torneo tuvo más plot twist que una serie de streaming.
“Yo no vine a Pekín a hacer turismo. Vine a sumar un título más, que es lo que sé hacer.”Novak Djokovic (espíritu, porque la nota no trae cita textual)
Miren, no me pidan mesura. A los 39 años, en un circuito que se reinventa cada seis meses, este tipo gana un ATP 500, queda a un título del récord de Federer y sigue corriendo como si tuviera 25. El próximo paso es Shanghái y después las Finals. Después, ya se verá. Pero por ahora, el verbo ganar en presente tiene un solo dueño, y apellido serbio.
Donde manda Nole, no manda el calendario. Decime vos si esto no es motivo para mirar el Masters 1000 con una cerveza en la mano y el corazón en la boca. Se la bancó esta semana. Ahora, ¿podrá repetir la hazaña en Shanghái? Todos mirando, todos expectantes. La leyenda sigue, y no piensa parar.
