Djokovic a la final en Pekín sin mover un dedo: Medvedev se descalificó solo y el serbio sólo tuvo que cruzar la red
El ruso se fue eliminado del ATP 500 tras un golpe accidental a un espectador. Nole ganaba cómodo y ahora espera rival. Acá, el análisis de un final insólito.
A veces el tenis te regala escenas que parecen sacadas de un guion malo, pero esta vez fue real: Novak Djokovic selló su pasaporte a la final del ATP 500 de Pekín sin terminar el segundo set, porque a Daniil Medvedev se le escapó una pelota que terminó impactando en un espectador y las autoridades no tuvieron más remedio que expulsarlo. Así, con el marcador 7-5 y 5-3 a favor del serbio, el partido se acabó.
El historial entre ambos vuelve a jugarle a favor a Nole, que sigue aprovechando cada regalo del circuito. Mientras la dirigencia del torneo (con esos reglamento tan estrictos que a veces parecen escritos por un juez de línea con insomnio) aplicaba la regla sin chistar, Djokovic levantaba los brazos en un festejo contenido, más de alivio que de euforia.
La palabra de Medvedev
“Lo siento muchísimo por el espectador, en primer lugar. Fue un accidente total, la pelota estaba picando y quise pegarle para que no se fuera de la cancha.”Daniil Medvedev
El ruso se mostró conmovido por lo ocurrido y aseguró que intenta comunicarse con la persona alcanzada por la pelota. “Quiero hablar con él si él quiere, para saber cómo está y pedirle disculpas personalmente”, manifestó ante los medios. También reconoció que no recordaba haber estado cerca de una situación así y que se sintió mal al advertir lo que había pasado.
- Djokovic ganó el primer set por 7-5 y lideraba 5-3 en el segundo.
- Medvedev golpeó una pelota que picaba en su campo y terminó impactando en un espectador.
- Las autoridades del torneo descalificaron al tenista francés de origen ruso en el acto.
- Medvedev negó haber pegado con enojo y calificó la acción como un accidente total.
- El ruso quedó eliminado y Nole avanzó a la final sin completar el encuentro.
Y ahora, señor Djokovic, le dejo un humilde pedido desde estas páginas: ya que la final le llegó servida en bandeja, gánela. Sin excusas, sin lesiones y sin diálogos con su hombro. Al menos esta vez, que la suerte que lo acompaña termine en un título.
