Cuando la gripe se complica: las señales de alerta que no conviene dejar pasar
El infectólogo Dhatri Kotekal advierte que una mejoría seguida de un empeoramiento brusco puede ser la antesala de una neumonía, una sepsis o un infarto, y que los grupos de riesgo no son los únicos expuestos.
Yo conocía a Marta desde hacía años, del barrio de Belgrano, una mujer de cincuenta y tantos que cruzaba la vereda siempre con mate en mano y una palabra amable; por eso me llamó la atención cuando su hija me contó que la habían internado después de lo que parecía un cuadro gripal cualquiera, y ahí entendí que la gripe no siempre se va como vino y que a veces vuelve con todo, y entonces me propuse entender bien cuáles son las señales que indican que algo dejó de ser un simple resfrío para convertirse en una urgencia médica, porque esa es la palabra que los especialistas repiten cada vez que se sientan a explicar lo que parece una obviedad pero que en la consulta termina quedando claro que no lo es tanto.
El golpe de timón que hay que mirar con atención
Sentirse mejor durante una gripe y al rato, sin aviso, volver a estar peor es de las cosas que más preocupan al infectólogo Dhatri Kotekal, especialista en enfermedades infecciosas consultado por Cleveland Clinic, porque ese cambio tan brusco suele ser la pista que delata la llegada de una infección secundaria como una neumonía; la evolución del cuadro importa tanto o más que los síntomas con los que arrancó el cuadro, y ese es un dato que uno como paciente suele subestimar porque dice ya estaba mejor, y entonces la decisión se posterga y termina costando un tiempo precioso que después el médico no recupera.
Las señales que piden médico ya
- Falta de aire o dificultad para respirar.
- Dolor o presión persistente en el pecho.
- Labios o uñas azulados, un signo de poco oxígeno en sangre.
- Confusión, desorientación o desmayo.
- Vómitos intensos y deshidratación severa que no se corta.
- En chicos menores de cinco, respiración acelerada y llanto que no se deja calmar.
Cualquiera de esas señales es motivo suficiente como para concurrir a una guardia sin esperar al día siguiente, y no se trata de exagerar sino de entender que la gripe puede escalar en horas y que la consulta temprana es lo que en la mayoría de los casos cambia el pronóstico, sobre todo en los pacientes que ya arrastran otras enfermedades como diabetes, insuficiencia renal, problemas cardíacos o pulmonares u obesidad, donde el deterioro puede precipitarse en apenas 24 o 48 horas, según describió Kotekal.
Quiénes están más expuestos y por qué
Los menores de cinco, los mayores de 65 y las embarazadas encabezan la lista de quienes tienen mayor riesgo de complicaciones, y es una lista que uno repite de memoria pero que conviene repasar cada temporada porque siempre hay alguien cercano que cae en alguno de esos grupos; ahora bien, estar sano antes de contagiarse no es un blindaje, solo reduce las chances, y los médicos lo remarcan cada vez que pueden porque la frase uno era sano, cómo le va a pasar esto sigue escuchándose con frecuencia en las guardias, así que la prudencia alcanza parejo para todos.
Qué complicaciones pueden aparecer y cómo
Aunque la enorme mayoría se recupera en una, dos o tres semanas, el esfuerzo que hace el cuerpo para enfrentar el virus puede terminar abriendo la puerta a cuadros que van de lo molesto a lo letal, y Kotekal puso a la neumonía como la complicación potencialmente mortal más frecuente, ya sea porque el virus baja a los pulmones por propia cuenta o porque deja terreno fértil para una bacteria; la sepsis es otra de las complicaciones posibles, una reacción desmedida del sistema inmunitario que termina dañando los propios tejidos y órganos, y en pacientes con asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica un cuadro severo puede empujar a una insuficiencia respiratoria, mientras que en personas con enfermedades cardíacas previas la infección puede alterar pulso y presión arterial y llegar a desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular, algo que está lejos de ser una rareza y por eso se insiste tanto en no subestimar lo que empezó como fiebre y dolor de cuerpo.
La vacuna, ese respaldo de cada año
La vacunación anual es la herramienta que el especialista sigue recomendando, tanto para influenza A como para B, porque una y otra pueden causar cuadros serios y el tipo de virus no define el riesgo individual; la protección no es perfecta, nadie lo niega, pero es la manera más sólida de empezar la temporada con un colchón ante la enfermedad.
“El deterioro puede producirse en apenas 24 o 48 horas, sobre todo en personas con enfermedades previas.”Dhatri Kotekal, infectólogo consultado por Cleveland Clinic
