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Cuando la confusión aparece de golpe: una alerta que no admite esperas en los adultos mayores

Un cambio brusco en la lucidez o la conducta de una persona grande puede esconder un cuadro de delirio reversible; especialistas de Cleveland Clinic insisten en que la consulta inmediata marca la diferencia.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · 15 de septiembre de 2026 · hace 4 h

Elsa tiene 78 años, vive en Villa del Parque, y hace unas semanas su hija Laura la encontró parada en la cocina a las tres de la mañana, sin saber qué día era ni por qué había salido de la cama. No era la primera vez que algo así pasaba, pero esta vez el episodio resultó distinto: arrancó de un día para el otro, sin aviso, y la dejó durante varias horas sin poder hilvanar una frase coherente. Laura me contó que la llevó de inmediato a la guardia, y que en el hospital le dijeron que lo que su madre había sufrido probablemente era un delirio, una condición que, según le explicaron los profesionales, se desencadena por algo que está pasando en el cuerpo y que, en muchos casos, se puede tratar y revertir.

Por qué un cambio súbito no debe confundirse con demencia

Cuando uno convive con un familiar grande sabe que la confusión puede aparecer asociada a la demencia, pero hay una diferencia clave que vale la pena tener presente y que yo misma aprendí mientras recorría centros de internación escuchando a los equipos de salud: el delirio se instala en horas o, como máximo, en uno o dos días, mientras que la demencia avanza durante meses o años. Esa velocidad de aparición es la pista que ayuda a los médicos a orientarse, y también a los familiares para decidir si la consulta puede esperar o si hay que ir a la guardia sin pensarlo dos veces.

  • Cambio de un día para otro o dentro de la misma jornada.
  • Lucidez intermitente: ratos claros seguidos de confusión.
  • Dificultad para concentrarse o seguir una conversación.
  • Conducta inhabitual: retraimiento o agresividad fuera de lo común.
  • Empeoramiento brusco en alguien que ya tiene diagnóstico de demencia.

La palabra de los profesionales

“El delirio puede advertir sobre un problema en el organismo que necesita tratamiento, e interpretarlo como una manifestación más de la demencia puede demorar la evaluación y dejar sin atender la causa que lo desencadenó.”Heather Torbic, farmacéutica de cuidados intensivos de Cleveland Clinic

Lo que más me quedó de las conversaciones con los especialistas es que el delirio es, en buena medida, una señal de alarma del cuerpo: una infección, un desequilibrio, un medicamento nuevo, una cirugía reciente, algo que el organismo está peleando y que el cerebro traduce en confusión. Por eso, en las internaciones y sobre todo en las terapias intensivas, el equipo de salud sale a buscar ese desencadenante apenas aparece el cuadro, porque corregir la causa suele traer de vuelta la lucidez. Para los mayores que ya tienen demencia, el riesgo de presentar delirio ante una enfermedad o una hospitalización es más alto, y por eso un cambio abrupto respecto de su estado habitual funciona como una señal que los cuidadores tienen que tomar muy en serio. Como me dijo una médica geriatra con la que hablé: cuando algo cambia de golpe, no se le busca justificación en casa; se llama al médico.

Griselda Villavicencio, Sociedad y salud.

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Griselda VillavicencioSociedad y salud

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