Saltar al contenido
Viernes, 2 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Cuando el reguetón se cruza con un campamento de monjas: revisito La llamada, la ópera prima de Los Javis

La película que adapta el musical del Teatro Lara reúne a Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo en una comedia que pone en juego la fe, los deseos y la música. Repaso, en primera persona, de una de las propuestas más queridas del cine español reciente.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 1 h
Cuando el reguetón se cruza con un campamento de monjas: revisito La llamada, la ópera prima de Los Javis

Lo confieso de entrada: cada vez que escucho el repique de un bombo Legüero entrando a un patio, pienso en mi viejo y en las veces que me llevaba a ver teatro barrial los domingos a la tarde. Por eso, cuando se me dio por revisitar La llamada, la ópera prima de Javier Calvo y Javier Ambrossi, los famosos Javis, sentí que volvía a sentarme en una de esas butacas de madera, con el programa impreso en papel barato y la certeza de que algo iba a conmoverme. Y así fue. La película, que llegó a los cines españoles en 2017, reúne a Macarena García, Anna Castillo, Belén Cuesta y Gracia Olayo en una comedia musical ambientada en un campamento cristiano de Segovia, y reordena, con humor y canciones, las preguntas más serias que cualquiera se hace a los quince, a los treinta o a los cincuenta: qué quiero, quién soy, qué hago con lo que siento.

La historia sigue a María y Susana, dos adolescentes que integran el grupo Suma Latina y sueñan con hacer reguetón. El verano las encuentra en La Brújula, un campamento conducido por monjas donde las normas marcan cada jornada. Pero los planes de hacer música y pasarla bien se cruzan con un hecho inesperado: María empieza a ver apariciones de Dios, y a partir de ahí intenta entender qué le pasa y qué lugar tienen sus deseos en ese entorno. El relato, que es adaptación del musical que los propios Calvo y Ambrossi escribieron y estrenaron en el Teatro Lara de Madrid en 2013, funciona como una comedia de enredos pero también como una búsqueda íntima.

Los personajes adultos también se debaten

La hermana Milagros, a quien Belén Cuesta le pone el cuerpo y la voz, tiene escenas en las que se saca el hábito, se pone su ropa de siempre y canta temas de Presentos Implicados frente al espejo, como quien recupera una versión de sí misma que creía perdida. La hermana Bernarda, en cambio, aparece más apegada a las reglas, aunque también deja entrever contradicciones entre lo que predica y lo que le pasa. Ahí está una de las claves del filme: la pregunta por la identidad no se limita a las chicas jóvenes, sino que atraviesa a todos los personajes, incluso a los que parecen tener todo resuelto.

  • Macarena García como María, la adolescente que ve apariciones divinas y empieza a cuestionar lo que le enseñaron.
  • Anna Castillo como Susana, su amiga del grupo Suma Latina, que empieza a revisar las normas que organizan su vida.
  • Belén Cuesta como la hermana Milagros, la monja que se saca el hábito para cantar Presuntos Implicados frente al espejo.
  • Gracia Olayo como la hermana Bernarda, la más apegada a las reglas, aunque no del todo convencida.
  • Leiva como autor de la canción ganadora del Goya a mejor canción original en la edición de 2018.

El recorrido de la película incluyó cinco nominaciones a los premios Goya de 2018 y un premio concreto: la canción compuesta por Leiva se llevó el galardón a mejor canción original. Antes de convertirse en filme, la historia había nacido en 2013 como un musical en el Teatro Lara de Madrid, pensado en principio para ocho funciones. La respuesta del público fue tan buena que la temporada se extendió y abrió el camino para la adaptación cinematográfica que terminarían dirigiendo los propios Calvo y Ambrossi. Como me dijo una vez mi abuela, hay obras que llegan cuando tienen que llegar, y a esta le pasó eso: empezó chica, en un escenario de poche, y terminó conquistando la gran pantalla.

Lo que más me gusta de La llamada, y se lo cuento a quien quiera escucharme en la peña del viernes, es que no se conforma con hacer reír. Detrás del reguetón, detrás de las apariciones y de los cantos, hay una pregunta de fondo que nos toca a todos: cómo hacemos para reconocer lo que cada uno quiere, sobre todo cuando lo que queremos no coincide con lo que nos enseñaron. Si todavía no la vieron, dénle una oportunidad. Y si ya la vieron, vuelvan a ponerla: cada tanto, uno necesita reencontrarse con las películas que le ordenan la cabeza.

IS
Ignacio SayagoCultura y folclore

Te puede interesar