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Cómo se concreta la ayuda municipal para vaciar una casa llena de residuos en Neuquén

Tras un incendio en San Lorenzo Norte, un operativo retiró seis camiones de desechos y objetos acumulados durante años. El municipio explicó los pasos para acceder al servicio y recordó la condición indispensable: la firma del propietario.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · 16 de septiembre de 2026 · hace 49 min

Me tocó cruzar el barrio San Lorenzo Norte una mañana cualquiera, con el aire todavía fresco y el rumor de los vecinos que se acercaban a la esquina a conversar. En esa cuadra, una casa había quedado devastada por un incendio que ocurrió durante la madrugada y que se llevó puesta la vivienda entera. Pero antes de que el fuego apareciera, dentro de esa propiedad se acumulaban años y años de objetos: maderas, electrodomésticos, bicicletas, calzados y todo tipo de cosas guardadas sin orden ni destino. Cuando fui llegando, varios vecinos me miraban con cara de preocupación, porque el fuego no había hecho más que destapar lo que ya era un riesgo latente para todos.

La Municipalidad de Neuquén terminó retirando seis camiones llenos de residuos y, además, una caja de veinte metros cúbicos de materiales, tal como lo confirmó el subsecretario de Medio Ambiente, Cristian Haspert. El funcionario me explicó que ese volumen representa un peligro concreto: parte de la madera estaba apilada sobre los techos y funcionó como combustible para que las llamas se expandieran con rapidez. La escena, según me describió, comprometía no solo a quienes vivían en el domicilio, sino también a las casas linderas. Haspert se mostró muy cauto al hablar y prefirió remarcar que la acumulación de residuos es un problema que se va gestando de a poco y que, cuando explota, encuentra a las familias totalmente desprevenidas.

Qué condiciones se necesitan para pedir la asistencia

  • La autorización escrita del propietario, ya que los equipos no pueden ingresar al domicilio sin ese permiso.
  • El contacto con el municipio a través de la línea 147 o mediante la comisión vecinal del barrio donde se encuentra la vivienda.
  • La intervención de familiares directos, que pueden iniciar el trámite cuando la persona que habita la casa no puede hacerlo por sí misma.
  • La disponibilidad del equipo municipal, que aporta personal, vehículos y contenedores para completar la limpieza.

Haspert me insistió con un punto que a mí me pareció clave: hay casos en los que el operativo no puede concretarse porque el dueño se niega a firmar la autorización. Por eso, dijo, el primer paso siempre es sentarse a conversar con la persona para que acepte la ayuda. Esa conversación, según me reconoció, no siempre es sencilla, porque se trata de domicilios donde la acumulación lleva años y forma parte de la vida cotidiana de quienes habitan ahí. El municipio entiende que cada situación requiere paciencia y, sobre todo, respeto por los tiempos de cada familia, sin apurar una decisión que después puede frustrar el trabajo de los equipos.

En el incendio de San Lorenzo Norte, la Comisión Vecinal del barrio fue la que se acercó al municipio para canalizar el pedido y, a la vez, organizar la asistencia inicial a los damnificados. Esa articulación me pareció importante y vale la pena subrayarla: las comisiones vecinales funcionan como un puente entre la familia que necesita el acompañamiento y el área de Medio Ambiente, que es la que cuenta con los recursos logísticos para afrontarlo. Los familiares del propietario también pueden iniciar la gestión cuando advierten que la situación los supera y que, solos, no van a poder ordenar la casa. Una vez que se firma el consentimiento, la Municipalidad envía los camiones, los contenedores y el personal, y todo lo retirado termina en el Complejo Ambiental de la meseta neuquina, donde se le da un tratamiento adecuado.

Mientras conversaba con Haspert, me quedó dando vueltas una reflexión que él dejó flotando en el aire, casi como una sentencia y, al mismo tiempo, como una invitación: la acumulación de residuos en una casa no se resuelve de un día para el otro, ni con un operativo aislado. Por eso, me dijo con tono muy sereno, este tipo de intervenciones tienen que venir acompañadas de un trabajo previo con la familia, para que la limpieza no sea solo un parche de emergencia, sino el inicio de un cambio posible. Esa frase, la del funcionario, me parece que resume el espíritu del programa: la asistencia está, pero necesita del compromiso de quien vive en la casa para que tenga un efecto que valga la pena.

GV
Griselda VillavicencioSociedad y salud

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