Cómo la inteligencia artificial ya decide la temperatura, el tiempo y el ventilador en las freidoras de aire
Cámaras, sensores de humedad y conexión WiFi permiten que el electrodoméstico identifique el alimento, regule la cocción y avise al usuario por el celular sin manual.
Reconocer qué alimento hay en la cesta y adaptar su preparación sin que el usuario toque perillas es, hoy, una de las aplicaciones más concretas de la inteligencia artificial en las freidoras de aire. Los equipos que incorporan cámaras y otros sensores procesan información de la comida durante el funcionamiento y modifican la temperatura, la potencia y la circulación de aire en tiempo real.
Tres pasos del método: identificar, medir, ajustar
El recorrido puede resumirse en tres etapas. Primero, una cámara interna distingue entre una proteína, un vegetal y un alimento congelado, y esa identificación sirve para seleccionar las condiciones de cocción. En paralelo, el análisis óptico estima el volumen y la densidad de la carga, datos que el sistema utiliza para regular la potencia y la velocidad del ventilador según la cantidad de comida. Por último, mientras los ingredientes se cocinan, los algoritmos de visión por computadora observan los cambios de color de la superficie para evaluar el dorado y detener el calentamiento antes de que el alimento se queme.
El ajuste fino lo aportan los sensores de humedad. Si detectan mucha condensación al comienzo, el sistema aumenta temporalmente el flujo de aire para favorecer la evaporación y una textura crujiente. Cuando la carga es menor o más seca, la circulación se reduce para evitar que la superficie se reseque.
Estimación del tiempo y avisos al celular
Para el usuario, otra función visible es la estimación del tiempo pendiente. El equipo compara la evolución de la temperatura con registros de recetas almacenados en la nube y actualiza el cálculo de cuánto falta para completar la preparación, sin que la persona tenga que abrir la puerta ni intervenir.
La conexión WiFi cumple un rol distinto: comunica la freidora con el teléfono y los servidores del fabricante. Al elegir una receta en la aplicación, se envía una programación que incluye la temperatura de arranque, la duración y los cambios previstos para las distintas etapas. La aplicación también recibe información sobre el estado del aparato y avisos cuando hay que agitar la cesta o cuando termina el ciclo.
- Identificación visual del alimento y de su volumen para fijar parámetros iniciales.
- Ajuste continuo por color y humedad durante la cocción.
- Estimación dinámica del tiempo restante con recetas en la nube.
- Envío de recetas y recepción de avisos en el celular por WiFi.
- Control por asistentes de voz para iniciar o pausar la preparación.
- Actualizaciones de software que suman perfiles de cocción o mejoran el consumo eléctrico, sin cambiar piezas.
Costo y disponibilidad en el mercado argentino
Estas funciones se suman al mecanismo tradicional de circulación de aire caliente con poco aceite, y la diferencia práctica está justamente en cómo se regulan sus condiciones durante el uso. Los modelos con cámara, sensores de humedad y WiFi se ubican en el segmento medio y alto del mercado local, con precios que arrancan en torno a los 350.000 pesos y pueden superar el millón en las versiones con pantalla táctil y mayor capacidad. Se consiguen en cadenas de electrodomésticos, tiendas oficiales de las marcas y plataformas de comercio electrónico, siempre con garantía oficial en el país.
