Colapinto, a una vuelta de zafar la Sprint en Marina Bay
Arrancá como quieras, Franco, pero largar 11.º en una carrera Sprint es quedar a milímetros de lo que sirve. Colapinto completó la clasificación en el circuito callejero de Marina Bay con el 11.º mejor tiempo y se quedó con las ganas de meterse entre los diez que suman puntos en la prueba corta. Un puesto. Un solo puesto separándolo de empezar el fin de semana con otra sonrisa.
Lo del auto, igual, preocupa más que el resultado final. El propio piloto argentino lo dijo sin rodeos: le costó tener la máquina conectada en la mitad de las curvas, ese sector donde el Alpine A526 se le iba de trompa y le complicaba la vida. Traducido: el corredor sabe dónde están los límites del bólido y sabe que, por ahora, no los puede atacar como quiere.
Frenos, gomas y batería: el combo que no cierra
Colapinto fue al hueso con el diagnóstico. Mencionó que no termina de sentirse cómodo con los frenos y con los neumáticos nuevos, y que ahí se le escapa el grip que necesita para explotar una vuelta. A eso le sumó un problema conocido pero siempre molesto: la gestión de la batería y la entrega de potencia le impiden frenar con la intensidad que pretende en algunas curvas.
“No me siento cómodo con los frenos y las gomas para tener el grip que necesito con un juego nuevo.”Franco Colapinto
El nombre propio del fin de semana para él es Stuart Barlow, su ingeniero, con quien tiene que sentarse a revisar cada detalle antes de la Sprint. El equipo ya sabe qué tocar: puesta a punto, equilibrio de frenada y entrega de energía. No es la primera vez que Alpine llega a un circuito con más tarea por hacer que certezas, y eso siempre es una invitación a que el sábado sea cuesta arriba.
El optimismo del pasito
Más allá de las quejas técnicas, Colapinto se fue de la jornada con una frase que suena a manual de resiliencia: no estamos lejos y debemos dar ese pasito para estar mejor mañana. Es la lectura optimista del que sabe que el potencial existe pero todavía no aparece. El sábado, en la Sprint, se verá si ese pasito se da solo o si hace falta empujar desde boxes (algo que la dirigencia de Alpine debería entender: ajustar a tiempo no es un lujo, es una obligación).
El historial reciente del equipo en circuitos callejeros no invita a relajarse. Cada vez que Alpine llegó a una pista urbana, las mejoras prometidas llegaron tarde y los puntos se quedaron en boxes. Marina Bay no perdona errores y, con Colapinto partiendo 11.º, cualquier avance va a tener que pelearlo en pista desde la primera curva.
Así las cosas, la cita del sábado en Singapur es una prueba de fuego corta pero exigente. Si el A526 se comporta como el piloto pide y los ingenieros ajustan lo que hay que ajustar, el argentino puede aspirar a meterse en la zona de puntos. Si no, quedará la sensación de que la temporada se sigue escurriendo entre curvas de Marina Bay.
Querido técnico del equipo: haga Patria, déjele el auto como la gente y permita que Colapinto muestre de qué está hecho. El talento ya lo tiene; lo que falta es que la herramienta deje de trabarse a mitad de curva.
