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Domingo, 11 de octubre de 2026
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Cobolli se comió una derrota en Shanghái y, encima, le desearon la muerte por Instagram: el tenis, otra vez, pudriéndose solo

Flavio Cobolli cayó con Mannarino en su debut en el Masters 1000 chino y su padre publicó uno de los mensajes agresivos que recibió el italiano. El circuito vuelve a quedar expuesto por el asqueroso costado de las redes y las apuestas.

Por Matías SalvatierraDeportes · · hace 1 h
Cobolli se comió una derrota en Shanghái y, encima, le desearon la muerte por Instagram: el tenis, otra vez, pudriéndose solo

Arranquemos con la verdad sin vueltas: perder en la segunda ronda de un Masters 1000 es una molestia, no una tragedia. Pero que a raíz de esa caída a Flavio Cobolli le lleguen mensajes deseándole la muerte ya no es una molestia: es un papelón social que nos debería hacer mirar a todos a la cara.

Cobolli, número 5 del mundo, debutó en Shanghái y se fue a casa rápido, derrotado por el francés Adrian Mannarino en tres sets. Hasta ahí, deporte. Lo que vino después es lo que me revuelve el estómago.

Un mensaje asqueroso, publicado a propósito

Su padre y entrenador, Stefano Cobolli, decidió mostrar en su cuenta de Instagram una de las agresiones que recibió el tenista. El mensaje, atribuido a una cuenta a nombre de una joven de 19 años, decía: "En lugar de las Finals, a tu hijo le tiene que dar cáncer y se tiene que morir". Acompañó la denuncia con un respaldo afectuoso a Flavio: "Bravo, Fla. Luchaste y lo diste todo. A pensar en la próxima".

La reacción de Stefano apunta directo al meollo del asunto. Dijo que habitualmente borra estos mensajes sin darles importancia, porque son muchísimos, pero reconoció que esta vez sintió que había que hacer algo. Incluso deslizó la idea de bajarse de las redes, aunque por ahora prefiere seguir exhibiendo el barro.

“Nosotros somos fuertes, somos deportistas y superamos obstáculos mucho más grandes que un comentario de Instagram, pero hay muchas personas que podrían sufrir por esto y no es justo.”Stefano Cobolli, padre y entrenador de Flavio

Esto no es un caso aislado

Lo de Cobolli se suma a lo que ya denunció, entre otros, Matteo Berrettini, también italiano y también acosado después de partidos. El patrón se repite y casi siempre huele a lo mismo: plata. Apuestas perdidas, cuentas que se vacían, dedos nerviosos que escriben barbaridades en lugar de aceptar que la suerte, esa noche, no estaba de su lado.

Los números del historial

Cobolli sigue quinto del mundo y su lugar entre los diez mejores no se altera por este tropiezo en Shanghái. La caída es un tropezón en una carrera ascendente, no un derrumbe. Por eso duele más que haya servido de excusa para vomitar odio en una pantalla.

Lo que hay que pedir, con ironía y con seriedad

  • Que los torneos y la ATP se planten de verdad y no se limiten a comunicados tibios: campañas visibles en cada estadio contra el acoso online a jugadores.
  • Que las plataformas identifiquen y bloqueen de forma inmediata las cuentas que envían amenazas de muerte o insultos discriminatorios, sin que el deportista tenga que soportar el escarnio público.
  • Que los responsables legales de los menores que agreden desde cuentas jóvenes asuman consecuencias concretas, no solo un mea culpa tibio en la reunión de padres del colegio.
  • Que los organizadores del circuito coordinen con las casas de apuestas para cortar de raíz la conexión entre pérdida de dinero y agresión al jugador, porque ahí está el combustible de buena parte de estos ataques.
  • Que Flavio y los jugadores que sufren este acoso tengan canales rápidos y efectivos de denuncia, no un formulario que termina archivado en un servidor perdido.

Mientras tanto, yo le digo al entrenador, con todo el cariño: síganle mostrando al Flavio que atrás hay una familia entera bancándolo. Y a los que mandan en el tenis mundial, les digo lo de siempre: menos palco y más ringa, pero también más coraje. El deporte no se merece este paisaje.

MS

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