Jueves, 17 de septiembre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Casero y Alacrán vuelven a las tablas con Cha Cha Cha 3.0: dos noches para reírse de la tecnología y sus atropellos

El 31 de octubre en el Gran Rivadavia y el 6 de noviembre en el Astengo de Rosario, la dupla más callejera del humor porteño repone su espectáculo después del freno que sufrió la temporada en Mar del Plata. La propuesta pone en el centro al Doctor Vaporeso y a las soluciones analógicas que todavía nos sacan de apuro.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 17 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Arrancó todo con un video corto, de esos que uno se cruza mientras revisa el teléfono antes de dormir. Alfredo Casero y Rodolfo Alacrán Samsó aparecieron grabados con la informalidad de siempre, medio apurados, medio cómplices, y confirmaron lo que muchos venían rumorando en los pasillos del under porteño: la dupla más inesperada del humor nacional vuelve a compartir escenario después de un parate que les cayó como un baldazo de agua fría. El regreso, bautizado Cha Cha Cha 3.0 con el sugestivo subtítulo Innovando para atrás, tiene dos paradas confirmadas y prometen hacer ruido: el viernes 31 de octubre en el teatro Gran Rivadavia, pleno barrio de Vélez Sarsfield, y el jueves 6 de noviembre en el teatro Astengo de Rosario, esa plaza que siempre les abrió las puertas con mate y bizcochos.

Lo curioso del asunto es que las fechas ya están firme en la agenda, pero el contenido todavía se está cocinando. "Todavía lo está armando Alfredo", reconoció el propio Alacrán cuando le preguntaron por el material, dejando en claro que la cocina creativa de Casero sigue a pleno y que la suspensión de la temporada que habían planeado para Mar del Plata durante el verano no hizo más que alimentar esa caldera. Quienes conocen al personaje saben que Casero es de los que escriben, rompen, vuelven a escribir y recién paran cuando la idea los convence, así que todavía queda margen para la sorpresa.

La trastienda del reencuentro: un té de arroz en el Barrio Chino

Samsó contó cómo se cocinó la invitación, y la descripción parece sacada de una postal de la Buenos Aires entrañable. Casero lo llamó por teléfono, quedaron y se fueron a tomar un té de arroz al Barrio Chino, ese rincón de la ciudad donde todavía se respira la inmigrante que llevamos adentro. En esa mesa, entre charla y charla, se fue acomodando la idea de volver a hacer juntos lo que mejor saben hacer: desarmar con una sonrisa los pequeños (y grandes) desastres de la vida cotidiana. "Me encanta actuar con Alfredo", dijo Alacrán, y la frase sonó a esas verdades simples que uno dice cuando quiere dejar en claro que lo que siente de verdad va más allá del contrato.

“Me encanta actuar con Alfredo. Arrancamos a trabajar juntos en 1989 y desde entonces compartimos los nacimientos de hijos y nietos.”Rodolfo Alacrán Samsó

El número, dicho por él mismo, no es menor. Hablamos de más de tres décadas de ruta compartida, de escenarios que fueron mutando desde el café concert hasta el teatro con platea llena, de generaciones de público que crecieron viéndolos en ciclos como Cha Cha Cha, aquel programa televisivo que Casero creó y que se volvió una usina de personajes entrañables, entre ellos el mismísimo Doctor Vaporeso, ese científico de bolsillo que ahora promete ser el corazón de la nueva puesta.

De qué se ríe Innovando para atrás

  • La tecnología y sus atropellos: cómo nos complicamos la vida con soluciones que deberían ser simples y terminan siendo un dolor de cabeza.
  • Las respuestas analógicas: cuando lo viejo todavía funciona mejor que lo nuevo y uno se da cuenta de que el abuelo tenía razón.
  • El Doctor Vaporeso y su laboratorio: mecanismos, piezas y explicaciones al estilo inventor de garaje, rodeadas de humor y paciencia.
  • La vida cotidiana como materia prima: demoras, equivocaciones y contactos cara a cara que las pantallas fueron dejando de lado.
  • La aclaración clave: no se trata de idealizar otras épocas, sino de reírnos de lo que la tecnología dejó en el camino y todavía nos hace señas desde la otra vereda.

La propuesta, según dejaron trascender, pone el foco en ese ida y vuelta entre lo digital y lo analógico, entre la app que falla justo cuando más la necesitamos y la trampa casera que siempre sale airosa. No hay nostalgia edulcorada ni enojo con el progreso: hay humor del que sale de mirar la vida con la distancia justa, ese que Alfredo y Alacrán cultivan como pocos en el país.

Después del cimbronazo que significó la suspensión de la temporada en Mar del Plata, Alacrán no se quedó quieto ni un segundo. Siguió girando por distintas localidades de la Costa Atlántica junto a Alfredo Silva, manteniendo viva la llama del escenario. Ahora, con las dos funciones a la vista, la dupla vuelve a juntarse para empezar a darle forma definitiva al espectáculo, con la promesa de que cada ensayo puede terminar en una carcajada o en una nueva idea que termine en el guion.

Dónde conseguir las entradas

Los tickets para las dos funciones ya se pusieron a la venta a través de los canales habituales de cada teatro. Para la noche del Gran Rivadavia, las localidades se consiguen en la boletería del teatro o por la plataforma del teatro; para la función rosarina del Astengo, hay que consultar en la boletería de la sala o en su sistema online. Conviene no dejarlo para último momento: las anteriores apariciones de la dupla suelen colgar el cartel de sold out antes del fin de semana.

Como diría cualquier abuelo de cualquier esquina del conurbano, no hay nada mejor que reírse de las propias miserias en buena compañía. Y vaya si Alfredo Casero y Alacrán Samsó saben de buena compañía: la que se forja en más de treinta años de escenarios compartidos, en miles de kilómetros de ruta y en esa amistad que sobrevive a temporadas suspendidas, mudanzas de canal y modas que van y vienen. El 31 de octubre en Vélez Sarsfield y el 6 de noviembre en Rosario, el patio vuelve a abrirse. Habrá bombo, habrá risa, habrá lugar para el vecino que llega tarde con su silla bajo el brazo. Y, como siempre que suena la convocatoria de estos dos, uno se queda con ganas de ir a la peña del fin de semana a buscar el próximo cruce de palabras que, seguramente, ya estarán preparando en algún café de barrio. Chau, hasta la próxima función.

IS
Ignacio SayagoCultura y folclore

Te puede interesar