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Miércoles, 7 de octubre de 2026
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Carrie vuelve a gritar: la novela de Stephen King se estira en ocho capítulos y suma el ruido digital

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · · hace 48 min
Carrie vuelve a gritar: la novela de Stephen King se estira en ocho capítulos y suma el ruido digital

Lejos quedó el reloj. Ya no suena el timbre del colegio de Chamberlain, Maine, ni el ruido del pasillo cuando Carrie White entra con su mochila nueva. Ahora, antes que nada, hay un teléfono que vibra en el bolsillo del guardapolvo, una pantalla que se llena de mensajes y un murmullo digital que no duerme bien. La novela que Stephen King publicó en 1974 regresa convertida en una serie de ocho episodios que llegó a Prime Video el 7 de octubre, escrita y producida por Mike Flanagan, con el propio King como productor ejecutivo. Flanagan, además, se sentó en la silla de director en cuatro de los capítulos y ya conoce el repertorio del escritor: antes pasó por El jeu de Gerald y Gerald y.

Una adolescente criada entre rezos y encierro

La historia arranca con una chica que creció entre paredes y Biblias, hija de Margaret White, ese papel que maternal ama incondicionalmente y, a la vez, lastima con cada gesto. Samantha Sloyan se pone en la piel de la madre y contó que ese vínculo fue el punto de partida para Flanagan, y que la extensión de la serie permitió explorar a las dos mujeres con más detalle. Ahí aparece lo que la serie entiende como su gran hallazgo: el afecto entre la protagonista y su madre, Margaret, ese lazo que las versiones anteriores dejaron entre sombras y que acá gana cuerpo, escenas y tiempo de pantalla.

Después de perder a su padre, Carrie empieza a asistir a una escuela pública. Allí conoce un mundo nuevo, con sus reglas raras, sus códigos difíciles y su crueldad escolar, que en esta versión se viraliza, se filma con un celular en el pasillo y se comparte en un grupo de chat. La actuación, en este punto, es clave: Summer H. Howell se quedó con el papel tras una selección que reunió a más de 1500 postulantes. La actriz canadiense, de 22 años, contó que no había leído el libro ni visto las versiones anteriores cuando recibió la audición, y decidió conservar esa distancia durante la construcción del papel, para no contaminarse con lo ya hecho.

“Para mí fue importante destacar las ganas de Carrie de descubrir el mundo y de empezar a existir para los demás”Summer H. Howell

Esa decisión, esa voluntad de llegar limpia al papel, es la que le permite a Howell componer a una chica que no sabe cómo pararse frente a una compañera, que no entiende por qué le duele un comentario en el baño, que no imagina que ese comentario pueda viajar más allá del pasillo. Su intención, según sus propias palabras, fue destacar las ganas de Carrie de descubrir el mundo y de empezar a existir para los demás. Yo, Ignacio Sayago, confieso que la entendí: hay un momento del tercer episodio, cuando Carrie se mira en el espejo del baño de la escuela, en el que se nota ese trabajo de orfebre que hizo la actriz, ese cuidado por no exagerar ni volver caricaturesco al personaje.

Para Howell, el componente digital modifica el alcance de la humillación, porque los errores de la adolescencia pueden quedar registrados y difundirse. También planteó que la serie puede abrir conversaciones familiares sobre el uso del teléfono y el hostigamiento, y ahí la serie deja de ser una adaptación de género y pasa a ser, también, una herramienta para la mesa familiar. Yo lo charlé con mi abuela, que me dijo, con esa sabiduría de las mujeres de barrio que ya lo vieron todo: mientras haya un libro abierto y un plato servido, hay conversación posible. Ella tiene razón. Carrie, en esta versión, no termina en el balde de sangre del baile de graduación: termina en la pantalla del teléfono de cada pibe y cada piba que la mira desde el sillón, y eso, queridas lectoras y queridos lectores, también es una forma de habitar el mundo.

El reparto suma a Siena Agudong como Sue Snell, a Joel Oulette como Tommy Ross y a Amber Midthunder como Miss Desjardin, y la historia suma así otra adaptación, esta vez con tiempo para desarrollar sus relaciones a lo largo de ocho capítulos. Por eso, antes de que termine la semana, me paso por la peña del sábado a charlar con los músicos del barrio, les cuento de la serie y les pregunto si la vieron. Y los espero, como siempre, con el bombo sonando de fondo y la mesa servida.

IS
Ignacio SayagoCultura y folclore

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