Cargar el tanque ya es un lujo: el precio de la nafta súper en la Ciudad escaló 31,4% en lo que va del año y las ventas acumulan siete meses en rojo
En agosto se vendieron 1.389.254 metros cúbicos de combustibles, un 2,19% menos que en el mismo mes de 2025. La nafta súper, que representa el 41% del mercado, fue la más castigada con una baja interanual del 3,66%. Neuquén, Córdoba, La Pampa y San Luis fueron las únicas provincias donde los volúmenes crecieron.
Desde la camioneta, con el polvo del camino todavía pegado en los paragolpes, uno mira el surtidor y ya no entiende los números. En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper pasó de $1.566 en enero a $2.059 en septiembre, un salto del 31,4% en apenas nueve meses que pegó de lleno en el bolsillo del que maneja todos los días. Y mientras el precio se desborda, las ventas siguen para atrás: en agosto, cargar combustible en todo el país volvió a quedar por debajo del año anterior y ya suman siete meses consecutivos de caídas interanual.
El mapa del retroceso
Los datos que manejo marcan que se comercializaron 1.389.254 metros cúbicos durante agosto, contra 1.420.350 del mismo mes de 2025. La diferencia equivale a una baja del 2,19%, un número que parece chico pero que se repite mes tras mes y empieza a dibujar una tendencia pesada. En julio la caída había llegado al 5,53%, así que agosto trajo un alivio relativo: comparado con el mes anterior hubo una mejora del 0,57%, al comparar dos períodos con igual cantidad de días.
La nafta súper, que es la que más se carga en cualquier estación del país, fue la que más retrocedió: 3,66% interanual, con un peso del 41% en el total consumido. El gasoil común perdió 3,02% y la nafta premium bajó 2,16%, esta última con cuatro meses seguidos de descensos. El gasoil premium fue la excepción que confirma la regla: vendió 2,75% más que en agosto de 2025, un dato aislado en un mercado que se apaga de a poco.
Cuatro provincias en positivo, veinte en rojo
Cuando se abre el mapa provincial, el paisaje es desolador. De las 24 jurisdicciones, 20 vendieron menos combustible que un año atrás. Santa Cruz lideró el retroceso con el 12,91%, seguida por Tierra del Fuego con el 10,74%, Mendoza con el 9,76% y Corrientes con el 9,51%. La Ciudad de Buenos Aires tampoco zafó: su volumen cayó 5,04%, en línea con el golpe que significa ver el litro de súper trepar por encima de los dos mil pesos.
Esas cuatro provincias son las únicas que rompieron la tendencia general. Neuquén, empujada por la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta, fue la gran ganadora del mes. Las otras tres, con economías regionales muy ligadas al agro y al transporte de carga, muestran que donde hay movimiento productivo todavía se sostiene el consumo. El resto del país, en cambio, ajusta: menos camiones en ruta, menos autos en la calle, menos caudal en los surtidores.
La retracción también se metió con las siete principales compañías del mercado. Ninguna logró superar sus ventas de agosto del año pasado. La foto final combina dos cosas que parecen contradictorias y no lo son: una pequeña recuperación mensual, del 0,57% frente a julio, con un consumo que sigue clavado por debajo del registrado en 2025. Es como si el país hubiera aprendido a gastar un poquito más de a poco, pero sin recuperar del todo el nivel que tenía hace un año.
Mientras tanto, del otro lado del mostrador, el precio no frena. En sólo nueve meses la súper subió $493 por litro en la Ciudad, una cifra que deja afuera a mucha gente que ya elige cargar lo justo o directamente postergar el viaje. Porque el monte no vota, pero el bolsillo del que maneja una camioneta o un auto viejo para ir a trabajar sí decide todos los días cuántos kilómetros puede recorrer. Y la promesa oficial de que el precio iba a estabilizarse en el segundo semestre quedó, por ahora, en el calendario: el reloj ya pasó septiembre y la nafta sigue subiendo.
