Canapino viaja a Concordia con la hecha: líder del Turismo Nacional y a un paso del título
El arrecifeño llega a Entre Ríos con 43 puntos de ventaja sobre Santero y solo necesita estirarla 20 para gritar campeón antes del viaje a la última fecha. Mientras tanto, en la Clase 2 el campeón se definirá en Viedma.
A esta altura ya no es una pregunta sino una cuenta: Agustín Canapino cierra la etapa regular del Turismo Nacional Clase 3 como líder, con 43 puntos de ventaja sobre Julián Santero, y tiene el campeonato servido en bandeja antes de pisar Concordia. Lo que resta es ver si lo festeja este fin de semana en Entre Ríos o si la definición se estira hasta Viedma. Lo que ya nadie puede discutir es que el de Chevrolet Cruze maneja los tiempos y la matemática.
La cuenta más simple del año
Hagamos números, que es lo que más les gusta a los amantes del Excel dirigencial (a mí me da vergüenza ajena, pero bueno). En Concordia se repartirán 42 puntos. Canapino le saca 43 a Santero. Ergo: por más que el mendocino gane y el arrecifeño pierda todo, el título no se entrega antes de Viedma. Ya con eso, el piloto del Cruze se asegura llegar al Premio Coronación como líder, algo que no es un detalle administrativo sino un peso simbólico enorme en el medio.
Dicho esto, lo de festejar en Concordia no es un disparate. Para que Canapino grite campeón este finde, tiene que estirar la diferencia a 63 puntos: hoy son 43, necesita 20 más. Un escenario posible, no descabellado, sería que él se llevara un tercer puesto en la serie y otro en la final, y que Santero quedara afuera del top 20 en la carrera decisiva. ¿Improbable? No tanto si miramos lo que viene del lado del de Volkswagen Virtus.
Santero viene con el cuchillo entre los dientes
Acá es donde la cosa se pone picante. En las últimas tres fechas, Santero recortó 33 unidades: uno en Oberá, 31 en Río Cuarto y uno en San Martín, Mendoza. El de Volkswagen olió sangre y se viene. No es para menos. Cuando un rival te achica 33 en tres carreras, el cálculo del sillón cambia: ya no pensás en conservar, pensás en ampliar antes de que te termine mordiendo. Por eso el pedido al técnico (sí, aunque suene raro pedirle algo al piloto) es a no dormirse en Concordia. Ni un punto regalado.
El resto, a la cola
Detrás de la pulseada entre los dos, la tabla tiene nombre y apellido pero ya sin demasiadas ilusiones matemáticas. Facundo Chapur (Honda Civic) está a 67 puntos, Mauricio Lambiris (Ford Focus) a 75 y Jorge Barrio (Chevrolet Cruze) a 85. Son candidatos por el Fixture, no por la realidad. Lo concreto es que la pelea grande es entre dos, y a Canapino le bastará con hacer lo que viene haciendo: no romperse, no equivocarse y dejar que la cuenta se cierre sola.
Clase 2: a Viedma, con la calculadora prendida
Del otro lado del taller la historia es otra. En la Clase 2, Exequiel Bastidas (Toyota Yaris) le lleva 11 puntos a Francisco Coltrinari (Peugeot 208) y 14 a Tomás Vitar (Nissan March). Supongamos el escenario más favorable para el líder: que se lleve los 42 puntos en Concordia y sus rivales se queden con las manos vacías. Aun así, la diferencia quedaría en 53 unidades cuando en Viedma habrá 63 en juego. La cuenta no cierra. Por eso, en esta categoría, sí o sí el campeón se conocerá en la última fecha, con el plus del 50 por ciento adicional de unidades que reparte el Coronación. Un lottery del bueno.
Resumiendo, querido lector: Canapino tiene la matemática a favor, Santero la inercia. Concordia dirá si el título se cocina en Entre Ríos o si la sobremesa se muda a Viedma. Personalmente, no me imagino festejando con un punto de ventaja sobre el Rival Santero. Quiero verlo ganar con la mano afuera de la ventanilla, no con la calculadora dirigencial. Y si Santero lo quiere pelear, que venga. Pero que se olvide de la presión del pueblo arrecifeño: cuando Canapino se prende, no se apaga.
