Caminar, hacer fuerza y revisarse: la fórmula de López Rosetti para llegar grande a los ochenta
El médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti propuso sumar caminatas, ejercicios de fuerza dos o tres veces por semana y controles de presión, diabetes y colesterol para preservar la autonomía con el paso de los años. También apuntó a cuidar la audición, dormir bien y mantener el contacto con otras personas.
A Marcela, de Caballito, la conozco desde hace años. La crucé esta mañana en la plaza, con su paso firme de siempre, y me contó que volvió a las caminatas después de una temporada parada. Charlando con ella, mientras el sol apenas asomaba, me quedó la sensación de que moverse no es un consejo médico: es una manera de bancarse la vida. Y eso, justamente, es lo que viene repitiendo el médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti cada vez que habla de envejecer sin perder autonomía.
La propuesta del especialista es bastante terrenal: caminar rápido media hora, cinco veces por semana, hasta sumar unos 150 minutos. Nada de encerrarse un domingo a transpirar toda la semana de golpe. La idea es que la caminata permita charlar sin quedar con la lengua afuera, como señal de que el ritmo va bien. Si todavía no se puede, se empieza con lo que se pueda y se va subiendo de a poco.
La fuerza también entra en la receta
López Rosetti suele remarcar que el corazón no trabaja solo. Para él, el músculo necesita su entrenamiento: dos o tres veces por semana conviene sumar ejercicios de fuerza, aunque sean simples, hechos en casa. Levantarse de una silla y volver a sentarse, hacer flexiones contra la pared, tirar de bandas elásticas o usar pesas livianas son opciones razonables para mantener tono, equilibrio y, sobre todo, la capacidad de valerse por uno mismo. En los adultos mayores, explicó, ese trabajo marca la diferencia entre depender o no para las tareas cotidianas.
Señales para detenerse y consultar
El cardiólogo fue claro: si durante el esfuerzo aparecen mareos, dolor de pecho, palpitaciones o una falta de aire que no es la habitual, hay que parar y hablar con un médico. También señaló que quedarse agitado al hacer las tareas de todos los días es una señal de alarma que merece una revisación. La idea, insistió, es progresar de manera gradual y sostenida, no quemarse en una semana y abandonar al mes siguiente.
El resto del cuidado cotidiano
Para López Rosetti, mover el cuerpo va de la mano con controlar la presión arterial, la diabetes, el colesterol y otros lípidos, atender el sobrepeso y dejar el cigarrillo. Suele repetir que cerebro y corazón comparten la misma sangre, así que cuidar las arterias es cuidarse los dos a la vez. Dormir bien, comer al estilo mediterráneo con verduras, frutas y legumbres, moderar el alcohol, consultar ante un cuadro depresivo y, sobre todo, no perder el contacto con otra gente son los otros pilares que menciona una y otra vez.
Un punto que suele quedar en el tintero
El especialista insistió en prestar atención a la pérdida auditiva. Contar bien lo que pasa, reírse de un chiste o seguir una conversación en un bar es parte de seguir conectado con el mundo. Cuando el oído falla, explicó, se va apagando el vínculo social, y eso termina golpeando al cerebro tanto como al ánimo. Por eso, revisar la audición y buscar una solución cuando hace falta entra, para él, en la misma lista que caminar o comer bien.
“El objetivo no es correr una maratón, sino llegar a los ochenta años pudiendo levantarse solo de la silla, subir las escaleras y mantener una conversación sin perder el hilo.”Daniel López Rosetti, médico clínico y cardiólogo
