Burkina Faso llegó a Ezeiza con lo que pudo y Argentina lo despachó 7-0 sin despeinarse
La Selección goleó en el Monumental con una ráfaga letal de cinco goles en el primer tiempo. Del otro lado, un seleccionado de emergencia: juveniles Sub-23, pocas horas de sueño y una saga de vuelos cancelados que terminó en papelón.
Lo digo desde el arranque: este 7-0 no se puede tomar como termómetro de nada. Ni de la Scaloneta, ni del rival, ni del fútbol africano. Es un amistoso, sí, pero con asterisco bien grande: enfrente había un equipo que se subió al avión cinco horas antes de patear la pelota. Y aun así, la Selección lo destrozó antes del descanso.
Cinc minutos, tres goles y partido terminado
A los cuatro minutos ya ganábamos. Lautaro Martínez capturó el rebote después de que el arquero le detuviera un penal y empezó la fiesta. A los ocho, gol en contra de Moumouni Diallo. A los doce, Gianluca Prestianni infló la red. Tres golpes en doce minutos, el knock out técnico de cualquier partido. Para el entretiempo, Nicolás Paz y Julián Álvarez habían puesto el 5-0. Un monólogo.
En el segundo tiempo se administró la diferencia. Franco Mastantuono se sacó la mufa y gritó su primer tanto con la camiseta grande. Un detalle que vale: la dirige Chicho (alguien en Ezeiza le debe explicar a este pibe que con este nivel de recambio le va a tocar mucho más seguido). Cerró Giuliano Simeone, que sigue empujando de atrás con goles que le abren la puerta de Qatar 2026.
El rival: juveniles, un charter cancelado y una saga digna de película
Ahora, lo de Burkina Faso merece capítulo aparte. El combinado original tenía vuelo chárter programado para el 30 de septiembre. La empresa Eurodata Sport detectó una falla técnica en la aeronave y suspendió el servicio. La solución que ofrecieron fue un itinerario comercial: Costa de Marfil, París, conexión a Buenos Aires. Unas 25 horas. En turista. Varios jugadores directamente dijeron que no. Con razón: ¿quién se sube a un periplo de más de un día para llegar a jugar un amistoso y al día siguiente volver a empezar?
Para colmo, el equipo Sub-23 que debía enfrentar a Malí en la misma ventana vio caer ese compromiso. La federación burkinesa, con gestiones que incluyeron al Gobierno y hasta a la representación diplomática en Marruecos, terminó armando un seleccionado de emergencia con juveniles que viajaron desde su país hasta Casablanca para subirse al vuelo que los trajo a Ezeiza. Aterrizaron entre las 15.30 y las 16. Cinco o seis horas después, estaban defendiendo palos en el Monumental. Una locura.
Lo de Scaloni, en la conferencia post partido, fue en sintonía: “Tratamos de re
“Tratamos de respetar al rival y agradecimos que pudieran presentarse. Esto habla del compromiso de su federación.”Lionel Scaloni
Historial: contexto para los que les gusta medir todo
Si miramos el historial, Argentina jamás había enfrentado a Burkina Faso en un partido oficial. El cruce pertenece a esa camada de amistosos que la Conmebol programa con selecciones de otros continentes para aceitar piezas. En los papeles, la diferencia de ranking es abismal y la formación visitante estaba muy lejos de su mejor versión. Por eso insisto: 7-0 es un resultado útil para la foto, pero para sacar conclusiones habrá que esperar otra cosa.
Y ahora sí, el pedido irónico de siempre al técnico: Scaloni, ya que estamos, aproveche los próximos amistosos para probar a Mastantuono, a Prestianni y a Paz de arranque. No los guarde en el freezer cuando el rival sea serio. Si este pibe de River gritó su primer gol justamente cuando enfrente había chicos de 20 años, imaginen lo que puede hacer cuando le toquen los grandes. Jugamos. (Y a la dirigencia, mientras tanto, que alguien le explique qué función cumple meterle 25 horas de vuelo a un jugador antes de un compromiso internacional. Porque algo no se está midiendo bien).
