Bublik se lastimó la mano a piñas contra una heladera, vendaje mediante igual remontó y ya está en octavos del Masters de Shanghai
El kazajo Alexander Bublik perdió el primer set, se cortó la mano derecha al destrozar su raqueta y golpear una heladera, recibió atención médica y terminó dando vuelta el partido ante el estadounidense Brandon Nakashima. Ahora lo espera Alexander Zverev.
Arrancó para el olvido y terminó en una postal que nadie tenía en el radar. Alexander Bublik perdió el primer set con Nakashima, se fue a buscar una raqueta nueva, no le alcanzó el aire y terminó descargando un puñetazo contra una heladera del banco. Se cortó la mano derecha, lo vendaron y, como si nada, salió a ganar los dos sets que le faltaban. Casi dos horas y media de tenis, con un paréntesis médico de por medio.
Un primer set que se le escapó y un arranque que se le fue de las manos
El kazajo de 29 años y 22 del mundo tuvo dos chances de quedarse con el primer parcial, no las aprovechó y cayó en el tie break por 7-6 (7), con un revés paralelo del estadounidense (19 del ranking) que lo dejó a contrapié. Lo que vino después fue puro Bublik: raqueta contra el piso una, tres, cinco veces, hasta hacerla pedazos, y un viaje hacia el banco que terminó con un golpe de puño directo a una heladera. El corte en la mano derecha apareció ahí, en ese puñetazo fuera de protocolo, y obligó a que el médico entrara a la cancha para vendarlo antes de que pudiera seguir.
A partir de ahí, el partido cambió de dueño. Con la mano derecha envuelta y la bronca todavía arriba, Bublik encontró un ritmo distinto en el segundo set, se quedó con el parcial por 6-3 y empardó el marcador. El tercero fue palo y palo, otro tie break, pero esta vez a favor del kazajo, que lo cerró por 7-6 (5) para sellar el 6-7 (7), 6-3 y 7-6 (5) definitivo.
El historial en Shanghai, que no lo dejaba mentir
- 2025: eliminación temprana, antes de octavos.
- 2024: eliminación temprana, antes de octavos.
- 2019: eliminación temprana, antes de octavos.
- 2025 (esta edición): primera vez que pasa a octavos en Shanghai.
Para que quede claro lo que acaba de lograr este personaje: hasta hoy, en sus anteriores presencias en el Masters 1000 chino nunca había pasado de la primera semana. Tres visitas, tres caídas antes de octavos. La cuarta fue la vencida, y de la manera menos pensada, con una mano vendada y un golpe de puño todavía latiendo.
Ahora viene Zverev, y ahí sí la cosa se pone seria
En octavos lo espera Alexander Zverev, segundo del ranking, que viene de ganarle al francés Quentin Halys por 6-4, 6-7 (8) y 6-3. Es otro tenis, es otro escenario y es otra exigencia para una mano derecha que hasta hace un rato estaba sangrando. La pregunta cae de madura: ¿puede Bublik sostener este aire de remontador ante un top 3, o el show de la heladera le pasa factura en el próximo partido?
Como sea, esta noche el kazajo volvió a recordarnos que en el tenis siempre conviene mirar la consola del banco antes de mirar la consola del juez de silla. Una heladera, una raqueta destrozada y una mano vendada: ingredientes improbables para meterse, por primera vez, entre los dieciséis mejores de Shanghai. Que alguien le avise a la dirigencia del circuito (todavía con megaduda): con Bublik nunca conviene darse por ganador antes de tiempo, ni siquiera cuando va un set abajo.
