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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Bancarios, la pulseada del 1,9%: lo que cobra un empleado que recién se inicia después del ajuste de septiembre

La Asociación Bancaria acordó con las patronales una suba atada a la inflación de ese mes. Un ingresante percibe 2.626.346,89 pesos brutos, entre básico y participación en ganancias, y el esquema seguirá vigente hasta diciembre. La paritaria volverá a discutirse en la segunda quincena de enero de 2027.

Por Ramón LotoInterior y campo · · hace 1 h
Bancarios, la pulseada del 1,9%: lo que cobra un empleado que recién se inicia después del ajuste de septiembre

Le cuento lo que vi en estos días, mientras juntaba datos sobre los acuerdos salariales en el interior productivo: el gremio bancario volvió a mover la aguja y esta vez lo hizo con un ajuste del 1,9 por ciento para septiembre, exactamente igual a la inflación de ese período. Es un mecanismo que los bancarios sostienen desde hace rato y que los diferencia del resto, que en general pactan porcentajes por tramos largos y después negocian a la baja cuando la realidad los atropella. Acá no, acá la cuenta se hace mes a mes, con la variación del Indice de Precios al Consumidor como espejo. Eso, para los que recién se prendan al convenio, significa que el ingreso inicial de la actividad quedó en 2.626.346,89 pesos brutos mensuales, una cifra que se compone del sueldo básico propiamente dicho y de lo que en el sector llaman participación en las ganancias, un adicional que tiene su miga histórica y que sigue vigente.

Ahora bien, si uno abre el número y lo desarma, la cosa queda así: el salario inicial de un bancario que se inicia en la actividad quedó fijado, tras el ajuste de septiembre, en 2.552.560,34 pesos brutos, y a ese monto hay que sumarle los 73.786,55 pesos de la participación en las ganancias, que es un ítem remunerativo que las cámaras empresariales reconocen al personal de planta. El total, como decía, trepa a 2.626.346,89 pesos brutos. El aumento, hay que subrayarlo, alcanza a todas las remuneraciones mensuales del sector: tanto las que son remunerativas como las que no lo son, e incluye los adicionales convencionales, esos pluses que están pactados en el convenio, y también los no convencionales, que aparecen por acuerdos particulares en cada banco.

Un mecanismo que se repite hasta fin de año

La lógica del 1,9 por ciento no fue un hecho aislado ni mucho menos. Forma parte de un esquema que las partes pactaron para sostener el salario bancario a la par de los precios, y que se va a mantener durante octubre, noviembre y diciembre de 2026. Es decir, en cada uno de esos meses los sueldos se actualizarán por el porcentaje que marque la inflación del período correspondiente, ni más ni menos. Recién en la segunda quincena de enero de 2027 la negociación paritaria se retomará, cuando las partes se sienten a discutir cómo sigue la película. Mientras tanto, los sueldos bancarios acumulan una suba del 23,6 por ciento en los primeros nueve meses del año, siempre tomando como base los valores de diciembre de 2025.

  • Sueldo básico inicial tras el ajuste de septiembre: 2.552.560,34 pesos brutos.
  • Participación en las ganancias: 73.786,55 pesos.
  • Ingreso total de un ingresante: 2.626.346,89 pesos brutos mensuales.
  • Aumento aplicado en septiembre: 1,9 por ciento, atado a la inflación del mes.
  • Suba acumulada en los primeros nueve meses de 2026: 23,6 por ciento sobre diciembre de 2025.
  • Próxima revisión paritaria: segunda quincena de enero de 2027.
  • Bono por el Dia del Bancario en noviembre: piso de 2.275.519,25 pesos, a pagar antes del 6 de noviembre.

El bono de noviembre y el resto del escenario

Hay un dato que no conviene perder de vista, y que para los bancarios tiene un peso simbólico y económico enorme. En noviembre, además del sueldo mensual correspondiente, los empleados percibirán el bono anual por el Dia del Bancario, una compensación que el sector celebra cada año. El valor mínimo de ese beneficio quedó fijado en 2.275.519,25 pesos y las empresas tendrán que abonarlo como fecha límite el 6 de noviembre. Es plata que entra en un mes donde ya se liquida el salario con el ajuste por inflación, así que para el bolsillo del trabajador termina siendo un segundo aire.

Ahora, si uno levanta la mirada y compara con lo que pasa en otras ramas de la economía formal, el panorama se vuelve desparejo. Los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino, el SIPA, muestran que el salario medio del empleo privado registrado creció 1,3 por ciento en términos reales en agosto respecto de julio, en tanto que el promedio de los principales convenios colectivos avanzó 0,9 por ciento en el mismo mes. En los dos casos, una mejora por encima de la inflación, lo que en el papel pinta bien. Pero la foto cambia cuando uno se mide contra noviembre de 2023, que es el punto de comparación que suele tomarse como referencia para evaluar la recuperación del poder adquisitivo tras el último cambio de gobierno. En esa comparación, el promedio del empleo privado formal se ubica apenas 1,2 por ciento por encima de aquel nivel, mientras que el promedio de los principales convenios acumula una pérdida real del 6,9 por ciento. O sea, los asalariados formales en general están más o menos donde estaban, y los conveniados en particular perdieron.

Y cuando uno desagrega por sector, las diferencias se vuelven marcadas, casi como una geografía del salario en la Argentina de hoy. Entre las ramas con mayor recuperación acumulada desde noviembre de 2023 aparecen las entidades deportivas, con un 15 por ciento, la actividad gráfica, con 13,2 por ciento, y el bloque que reúne gastronomía, hotelería y farmacias, cada uno con 11 por ciento. En el otro extremo, la lista de los que más perdieron se parece a un mapa del ajuste regresivo: textiles registra la mayor caída de poder adquisitivo, con 32 por ciento, seguido por comercio, con 18 por ciento, y transporte de [el material se interrumpe]. Lo que se conoce hasta acá alcanza para mostrar que la pulseada de los bancarios, con su ajuste mes a mes atado a la suba de precios, sigue siendo una excepción en un mercado laboral donde la mayoría de los gremios negocia de antemano y termina perdiendo contra la inflación. El monte no vota, dicen por estas tierras cuando se habla de los que laburan lejos de las grandes ciudades, y muchas veces ni se enteran de estos acuerdos. Pero el dato está acá, y la promesa de revisar todo en enero de 2027 ya tiene su fecha marcada en el almanaque, así que habrá que ver si los bancarios vuelven a sentarse con la misma receta o si las cámaras empresariales empujan a cambiar el mecanismo. Lo prometo, y lo voy a controlar cuando llegue ese día.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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