Amazon supera el millón de robots en sus depósitos y, con ellos, también crece el número de accidentes
La empresa más robotizada del mundo opera una flota que duplicará su tamaño este año y, según un informe del Senado de Estados Unidos, los centros automatizados registran hasta 30 por ciento más lesiones que el resto de la industria. El caso reabre el debate sobre si la automatización protege a los trabajadores o los expone a nuevos riesgos.
Amazon atravesó una marca que ninguna otra compañía del planeta había alcanzado: más de un millón de robots funcionando de manera simultánea en sus depósitos de todo el mundo. La cifra, incluida en el reporte anual de 2025 de la compañía, convive con una planta de personal que también se mantiene en niveles inéditos, con más de 1,5 millones de empleados entre contratos a tiempo completo y parcial, según la misma fuente.
Una flota que se duplicará este año
Para ampliar esa flota, la empresa construye nuevas fábricas en Austin, Texas, y en Greenwood, Indiana. La directora financiera adjunta de la compañía anticipó que el parque de brazos robóticos se más que duplicará a lo largo de este año. La historia de esa transformación comenzó en 2012, cuando Amazon adquirió Kiva Systems, fabricante de robots con ruedas que acercan estanterías enteras a los trabajadores en lugar de obligarlos a recorrer pasillos. De esa operación nació Amazon Robotics y modelos como Hércules y Titán, capaces de trasladar estructuras del tamaño de un piano de cola. Proteo fue el primero en circular de manera autónoma entre personas, gracias a un sistema de sensores que le permitía esquivar obstáculos en tiempo real.
La coordinación que falta cuando hay un millón de máquinas
Ordenar el tráfico de tantas máquinas en espacios reducidos requirió un desarrollo específico. La empresa creó DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial que coordina los desplazamientos internos y que, según sus propias mediciones, redujo en 10 por ciento el tiempo de traslado de la flota. Sobre esa base se montaron los brazos robóticos de última generación:
- Robin, que utiliza ocho ventosas para separar paquetes de pilas desordenadas.
- Cardinal, capaz de acomodar bultos de hasta 22 kilos dentro de carritos.
- Sparrow, entrenado para reconocer cientos de millones de productos distintos y reponer cajones de forma autónoma.
- Vulcan, el primer brazo de la empresa con sensores de fuerza que le otorgan una forma de tacto. Está en funcionamiento desde 2025 en plantas de Spokane, Washington, y Hamburgo, Alemania, con una expansión proyectada para 2027.
Lo que dicen los registros de accidentes
Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, sostiene que el objetivo declarado de la flota es que las máquinas asuman las tareas de mayor riesgo físico. Los datos disponibles, sin embargo, complican ese argumento. Una investigación de 18 meses de la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de Estados Unidos, concluida en diciembre de 2024, determinó que los depósitos de Amazon registraron 30 por ciento más accidentes que el promedio del sector en 2023 y que, además, la tasa de lesiones graves fue 9 por ciento superior en esos mismos centros. El cuadro se completa con los registros internos de la propia compañía: sus planillas, filtradas en distintas oportunidades, señalan que los depósitos automatizados tienen una tasa de accidentes 28 por ciento mayor que los que todavía operan sin robots. La paradoja que queda planteada es si la automatización protege al trabajador o lo expone a riesgos nuevos, en un debate que, según los propios documentos corporativos de la firma, sigue abierto mientras la flota seguirá creciendo.
