Street Fighter vuelve al cine con su mejor estreno crítico y la comparación con sus antecesoras no deja dudas
La nueva adaptación de la saga de Capcom alcanza un 41 por ciento de aprobación entre los especialistas, supera de lejos a la versión de 1994 y deja muy atrás a la de 2009, aunque el público en las salas mantiene una mirada tibia.
Cada vez que se anuncia una película basada en un videojuego, los que crecimos frente a la pantalla con el joystick en la mano sentimos esa mezcla rara de esperanza y desconfianza. Esta vez le toca al Street Fighter, la saga emblema de Capcom, y los primeros números hablan por sí solos.
La nueva película dirigida por Kitao Sakurai cosechó un 41 por ciento de críticas positivas en el portal Rotten Tomatoes, una cifra que, sin ser para descorchar, es la mejor registrada entre las tres adaptaciones cinematográficas que tuvo la franquicia. La acompañan también un 6,3 sobre 10 en IMDB, donde el público vota por nota, y una calificación B- en CinemaScore, la encuesta que se hace en la salida de los cines norteamericanos.
Cómo se ubica frente a las anteriores
- Street Fighter 2026, de Kitao Sakurai: 41 por ciento en Rotten Tomatoes y 6,3 en IMDB.
- Street Fighter 1994, con Jean-Claude Van Damme: 20 por ciento en Rotten Tomatoes y 4,2 en IMDB.
- Street Fighter: La leyenda 2009, con Kristin Kreuk: 3 por ciento en Rotten Tomatoes y 3,7 en IMDB.
- Tanto la versión 2026 como la 1994 obtuvieron B- en CinemaScore.
El contraste más fuerte aparece con la película de 2009, conocida como Street Fighter: La leyenda, que apenas araña un 3 por ciento de aprobación. La versión de 1994 queda en el medio, con un 20 por ciento, aunque conserva su lugar en el imaginario popular por culpa, a favor o gracia de Jean-Claude Van Damme, que todavía muchos recuerdan en la sobremesa del domingo.
Lo interesante es el empate técnico en las salas: tanto la nueva entrega como la de 1994 fueron calificadas con B- por el público que las vio en el estreno. O sea que, en materia de experiencia en la butaca, la temperatura es parecida. Lo que cambia es la vara de la prensa especializada, donde la distancia entre una adaptación y la otra es enorme.
Aun así, conviene no entusiasmarse de más. Un 41 por ciento no es un triunfo de la crítica, es apenas una luz amarilla. Lo confirma el propio material: la recepción revela que el reto de trasladar un videojuego de pelea a la pantalla grande sigue siendo difícil. La pelea cuerpo a cuerpo con la nostalgia es siempre desigual.
Un debate que sigue abierto
La pregunta que queda flotando es la misma de cada generación: ¿pueden los videojuegos de pelea funcionar bien en el cine, o el formato siempre va a quedar corto frente a lo que ofrece la pantalla chica y el pad en la mano? Yo, cada vez que lo discutimos con los muchachos del barrio mientras tomamos un vino en el patio, termino pensando lo que me decía mi abuelo: que a veces hay que darle una oportunidad a la nueva versión antes de juzgarla, porque la anterior tampoco era una obra maestra, ni mucho menos.
Por ahora, la única certeza es que esta nueva Street Fighter corre con ventaja respecto de sus antecesoras y que la peña del fin de semana va a tener tema para rato. Si alguien quiere pasar a contarse los golpes, ahí estaré.
