La última foto con alas de ángel: la despedida íntima de Cindy Crawford a su hijo Presley
Casi un mes después del fallecimiento del joven modelo en una residencia de rehabilitación de Santa Mónica, la supermodelo rompió el silencio en redes con un mensaje en el que habla del dolor familiar, del orgullo por cómo transitó el mundo y de un agradecimiento enorme a quienes los acompañaron en el duelo.
El patio donde se crio Presley Gerber ya no suena igual. Lo dice un abuelo del barrio chaqueño que lo vio crecer en las revistas, sí, el nieto de Cindy Crawford y Rande Gerber, ese chico de ojos claros que transitó las pasarelas del mundo con la elegancia prestada de su madre y, al mismo tiempo, cargó con un peso que los flashes no podían aliviar. Hace exactamente un mes, el 20 de septiembre, la noticia cayó como un paraguaas en medio de la tarde: Presley había muerto en una residencia de rehabilitación de Santa Mónica, en Los Ángeles, a los 27 años. Los informes forenses fueron tajantes y, a la vez, dolorosamente comunes en estos tiempos: paro cardíaco producto de una sobredosis accidental.
Una despedida escrita en primera persona del duelo
Esta semana, después de semanas de guardar un silencio respetuoso y de pedir privacidad para atravesar lo que no se puede atravesar en público, la familia eligió las palabras justas. O al menos, las únicas que sirven cuando un hijo se va de este modo. Lo hizo a través de Instagram, con una fotografía en blanco y negro del joven vestido con alas de ángel, una imagen que parece sacada de un oratorio barrial en pleno julio, cuando los chicos del barrio se disfrazan de ángel para cantar las últimas estrofas a la Virgen del Carmen.
“Estamos profundamente desconsolados por la pérdida de nuestro amado hijo y hermano.”Cindy Crawford, en el texto difundido en sus redes sociales
El mensaje, que lleva la firma de la modelo, de su esposo Rande y de la hermana menor del muchacho, Kaia Gerber, combina la crudeza del dolor con una cuota de orgullo que a mí, leído desde acá, me conmueve especialmente. Porque en estas latitudes sabemos muy bien lo que es nombrar a un hijo con cariño y, aun así, tener que reconocerle sus sombras. La Crawford escribió que se sentían muy afortunados de haber tenido a Presley durante 27 años -los mismos que él había cumplido el 2 de julio de 1999- y agregó un detalle que define mucho más que un currículum de modelo internacional: cómo transitó este mundo. Con bondad y con vulnerabilidad.
- La causa de muerte, según los informes oficiales: paro cardíaco por sobredosis accidental.
- El mensaje familiar incluyó una foto en blanco y negro del joven con alas de ángel.
- La familia agradeció de manera expresa el acompañamiento de allegados y de desconocidos.
- En los meses previos, Presley había hablado públicamente sobre sus problemas de salud mental y sus adicciones.
- El texto cierra con una dedicatoria directa: "Hasta que nos volvamos a encontrar, nuestro dulce niño".
Antes de la despedida pública, el joven había empezado a contar en primera persona lo que le pasaba por dentro: sus batallas con la salud mental, sus adicciones, el intento de encontrar un norte. Esa honestidad, que le había costado disgustos y titulares incómodos, tal vez sea lo que terminó de hilvanar el mensaje que su madre dejó estas horas. La familia, mientras tanto, pidió silencio durante casi un mes y ahora lo levantó para agradecer. A la inmensa muestra de amor y apoyo, dijeron, de tantas personas que conocen y quieren a nuestra familia, e incluso de desconocidos que comparten nuestro dolor.
Me imagino a doña Rosa, vecina de toda la vida en aquel pueblo del que cada tanto me llegan gacetillas de peñas, recibiendo esta noticia mientras prepara el mate cocido de la tarde. Y me imagino su comentario, ese que repite cada vez que un pibe se nos va antes de tiempo: este mundo los apura demasiado, hija. Tiene razón. Presley Gerber tenía el mundo a sus pies, la cara de su madre, la chance de haber modelado para las marcas más importantes y, sin embargo, cargaba con un peso que las marquesinas no curan. Su madre lo despidió con palabras que sirven para cualquier hijo, propio o ajeno, de Palermo o de Haedo: hasta que nos volvamos a encontrar, nuestro dulce niño. Te amaremos por siempre.
Si te quedó algo dando vueltas, si querés contarme qué recordás de Presley o qué te hubiera gustado decirle a Cindy Crawford en este momento, te espero el sábado a la noche en la peña del club. Ahí, con un vino tinto y un guitarrero de esos que ya quedan pocos, le ponemos nombre a las cosas que las revistas no saben contar.
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