El turismo termal argentino vive una expansión sostenida y se diversifica hacia nuevas provincias
Más de cuarenta complejos distribuidos a lo largo del país registran un incremento constante de visitantes atraídos por los supuestos beneficios del agua mineralizada y por la posibilidad de descanso, en un escenario donde Entre Ríos y Santiago del Estero concentran la mayor demanda y surgen proyectos en Buenos Aires y Neuquén.
El turismo termal en la República Argentina atraviesa una etapa de expansión que se refleja en las estadísticas oficiales, en la apertura de nuevos establecimientos y en la diversificación geográfica de la oferta. De acuerdo con la información suministrada por la Secretaría de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, el sector exhibe un crecimiento sostenido como consecuencia de la ampliación y jerarquización de su infraestructura, de la variedad de actividades complementarias y del interés creciente de personas que procuran mejorar su bienestar en un entorno natural y de relajación. El fenómeno convoca tanto a quienes realizan tratamientos específicos como a aquellos que simplemente buscan interrumpir la rutina y reposar en un ámbito diferenciado.
Los dos destinos que concentran el mayor caudal de visitantes son Las Termas de Río Hondo, ubicada en la provincia de Santiago del Estero, y el conjunto de centros diseminados por Entre Ríos. En el caso santiagueño, las visitas a los hoteles termales se duplicaron durante la última década, según los registros oficiales de turismo, mientras que en el territorio entrerriano, que agrupa dieciséis complejos distribuidos en trece ciudades, el crecimiento alcanzó el ciento diez por ciento en idéntico período: solo durante 2023 la provincia recibió más de dos millones quinientas mil personas, en tanto que Santiago del Estero superó las ciento setenta mil pernoctas en hoteles termales a lo largo de ese mismo año.
¿Cómo se clasifican las aguas termales y qué propiedades se les atribuyen?
La temperatura y la composición mineral del agua varían según la zona de surgencia y definen los usos posibles de cada establecimiento. Los especialistas diferencian tres rangos térmicos principales: las aguas hipotermales, cuya temperatura oscila entre los veinte y los treinta y cinco grados; las mesotermales, que se ubican entre los treinta y cinco y los cuarenta y cinco grados; y las hipertermales, que superan los cuarenta y cinco grados. Desde el punto de vista de su composición, pueden ser sulfurosas, cloruradas, bicarbonatadas o ferruginosas, entre otras variantes, y cada una presenta características diferenciales en cuanto a sus supuestas aplicaciones terapéuticas.
En el Hotel Los Pinos de Río Hondo, las aguas promedian los cuarenta y dos grados en su punto de origen y se distribuyen en piscinas donde la temperatura varía entre los treinta y nueve y los cuarenta y cuatro grados. Durval Chaud, médico responsable del equipo de salud del establecimiento, explicó a este medio que el recurso contiene una variedad de minerales sin que ninguno de ellos presente una concentración particularmente elevada, por lo cual los beneficios atribuibles al baño se vinculan sobre todo con la relajación general y con una acción favorable sobre el sistema osteoarticular. El profesional añadió que el contacto con el agua produce efectos apreciables sobre la piel, entre los cuales mencionó la exfoliación, la absorción de minerales y la apertura de los poros, al tiempo que señaló una incidencia positiva sobre el sistema cardiovascular, toda vez que la vasodilatación provocada por el calor incrementa la circulación periférica.
¿Qué novedades presenta el mapa termal en los últimos años?
En lo que respecta al ordenamiento normativo, la actividad termal se rige en la Argentina por un entramado de disposiciones nacionales y provinciales que regulan tanto la explotación del recurso hídrico como las condiciones de prestación del servicio turístico, la habilitación de los establecimientos y los estándares de calidad del agua. En el terreno, esa estructura convive con una realidad dispar: junto a complejos de larga trayectoria que cuentan con profesionales médicos y controles sanitarios sistemáticos, proliferan ofertas de diverso nivel de formalización, por lo que las autoridades recomiendan a los visitantes informarse previamente sobre la habilitación del establecimiento, la composición verificada del agua y la presencia de personal de salud antes de iniciar cualquier tipo de tratamiento.
