El sueldo se evapora antes del día 20 y el crédito se transforma en aire para respirar hasta fin de mes
Un relevamiento de Zentrix Consultora muestra que dos de cada tres argentinos se quedan sin plata antes de la tercera semana y que la deuda dejó de servir para comprar cosas: ahora se pide para comer y pagar el médico. Los jóvenes y los sectores más humildes son los más apretados, y la mayoría cree que el Estado tiene que meter la mano en las condiciones del crédito.
Vengo siguiendo este tema desde hace rato, porque en el recorrido que hago por el interior veo lo que los números confirman: la guita no alcanza. La consultora Zentrix acaba de publicar su Monitor de Opinión Pública de septiembre y el cuadro es de los que duelen. Dos de cada tres argentinos se quedan sin un peso antes del día 20 del mes. Apenas uno de cada diez consigue guardar algo. Y uno de cada tres llega raspando al cierre, con la cuenta en rojo o al borde de explotar.
El crédito ya no es para comprar, es para sobrevivir
El dato que más me golpea es el cambio de del endeudamiento. Históricamente, pedir un préstamo en la Argentina era para refaccionar la casa, comprarse una moto o cambiar el auto. Eso murió. Del 56,2 por ciento de los encuestados que tomó deuda en los últimos seis meses, más de la mitad —55,1 por ciento— lo hizo para pagar alimentos o gastos de salud. Otro 21,3 por ciento lo destinó a tarifas y servicios, o sea luz, gas, agua, transporte. Solo el 11,8 por ciento pidió plata para adquirir bienes durables. Es demoledor: la deuda dejó de ser inversión y pasó a ser aire para respirar las últimas semanas del mes.
Quiénes la pasan peor
Como siempre, la quebra es más profunda abajo. En los sectores de menores ingresos, el 59,6 por ciento no llega ni al día 15 y el 83,3 por ciento se queda sin un peso antes del 20. Tres de cada cuatro hogares de la clase media tampoco llegan enteros a fin de mes. Arriba, en la clase alta, solo dos de cada diez se quedan sin plata antes del cierre y casi el 62 por ciento logra ahorrar, y cuando se endeudan es mayoritariamente para comprar bienes durables, el 63,4 por ciento de los casos. Es decir: para el que más tiene, el crédito sigue siendo una herramienta; para el que menos tiene, es un parche.
Los menores de 40 años son el grupo más apretado de todos. El 60,9 por ciento tomó deuda en el último semestre, apenas el 3 por ciento puede ahorrar y el 72 por ciento no pasa del día 20 con plata en el bolsillo. Sin reservas, cualquier roto en el auto, cualquier estudios, cualquier emergencia se transforma en una nueva deuda. Es la trampa perfecta: pedís para pagar lo que debías, y así se va la vida.
Inflación, percepción y demanda de intervención
El relevamiento es terminante en otro punto: el 81,8 por ciento de los consultados siente que sus ingresos no acompañaron a la inflación. Esa percepción viene clavada desde marzo, sin bajar del 81 por ciento y con un pico del 87,4 por ciento en julio. No es paranoia, es matemática doméstica. Y frente a ese escenario, el 67 por ciento de la gente espera que el Estado haga algo. No piden de regalías: la mayoría, el 61,3 por ciento, quiere que se regulen las condiciones en que se otorgan los créditos. Solo un 7,5 por ciento pide una condonación de deudas. Es decir, la gente no pide que le perdonen la deuda; pide que no la empujen a pedirla en estas condiciones.
- Dos de cada tres argentinos se quedan sin plata antes del día 20 del mes.
- Solo uno de cada diez hogares logra ahorrar.
- El 83,3 por ciento de la clase baja no supera el día 20; el 72 por ciento de los menores de 40 tampoco.
- Más de la mitad de los que se endeudaron pidió plata para alimentos o salud, no para comprar bienes.
- El 81,8 por ciento siente que sus ingresos no le ganaron a la inflación.
- El 67 por ciento pide intervención estatal, sobre todo para regular el crédito.
