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Dos frutas que sacan del paso: cómo actúan el kiwi y la ciruela pasa contra el estreñimiento, según la ciencia

Cuando el tránsito intestinal se vuelve un problema, antes de correr a la farmacia conviene revisar la heladera. El kiwi y la ciruela pasa concentran la mayor parte de la evidencia científica sobre alimentos que ayudan a ir al baño sin medicación, aunque funcionan por mecanismos distintos y ninguno hace milagros por sí solo.

Por Griselda VillavicencioSociedad y salud · 4 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Griselda Villavicencio, desde el barrio de Caballito, en Buenos Aires. Vine a esta nota de la mano de una pregunta que me hizo mi vecina Elvira mientras tomábamos mate en la plaza: «¿Es verdad que con dos kiwis por día se arregla el problema del intestino?». Me quedé pensando y decidí salir a averiguarlo con médicos y con la literatura científica en la mano, porque en los últimos meses no hay consulta gastroenterológica que no termine con alguien recomendando kiwi o ciruela pasa como primer paso antes de cualquier medicación.

El problema de fondo: cuando ir al baño se vuelve una tortura

El estreñimiento es uno de los motivos de consulta más frecuentes en gastroenterología, me confirmó la doctora Laura López, médica gastroenteróloga del Hospital de Clínicas. Antes de avanzar hacia el tratamiento farmacológico, las recomendaciones iniciales apuntan a modificar la alimentación, aumentar la ingesta de líquidos e incorporar fibra de forma gradual. La Organización Mundial de Gastroenterología sitúa precisamente a la fibra y a la hidratación como los dos pilares del abordaje dietario. En ese marco aparecen dos frutas que concentran la mayor parte de la evidencia disponible: el kiwi y la ciruela pasa.

El kiwi: fibra que retiene agua

El kiwi responde a ese perfil clásico del que hablan las guías. Aporta fibra soluble e insoluble, retiene agua en el intestino delgado y favorece deposiciones más blandas. Un ensayo multicéntrico revisado por el American College of Gastroenterology encontró que el consumo de dos kiwis verdes por día se asoció con un aumento de al menos 1,5 evacuaciones espontáneas completas por semana en personas con estreñimiento funcional o síndrome de intestino irritable con predominio de constipación. El mismo análisis registró mejoras en la consistencia de las heces y en el esfuerzo durante la evacuación, dos puntos que cambian mucho la calidad de vida del paciente, según me comentó el doctor Mariano Etcheverry, docente de la Facultad de Medicina.

La ciruela pasa: la vía del sorbitol

La ciruela pasa opera por un camino distinto, y vale la pena entenderlo. Además de fibra y pectina, contiene sorbitol, un alcohol de azúcar que el intestino delgado absorbe de manera incompleta. Ese proceso atrae agua hacia la luz intestinal, lo que ablanda las heces y facilita su paso. Una revisión publicada en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos identificó además compuestos fenólicos en la ciruela pasa como factores que contribuyen a su efecto laxante. Su acción parece apoyarse más en el incremento del volumen del bolo fecal que en una aceleración del tránsito intestinal total, algo que los pacientes suelen percibir como una evacuación más «completa».

¿Cuál conviene más? Lo que dice la evidencia comparativa

  • Estudios comparativos que incluyeron ambas frutas, junto con psyllium, registraron mejoras similares en la frecuencia de evacuaciones espontáneas completas en personas con estreñimiento crónico.
  • No surge de esa evidencia un ganador indiscutido: las dos funcionan, pero por mecanismos diferentes.
  • La diferencia práctica es de tolerancia: el kiwi tiende a generar menos distensión y molestias digestivas, mientras que la ciruela pasa mantiene ventaja cuando el problema principal son las heces duras.
  • En ambos casos, los especialistas recomiendan una incorporación progresiva para evitar gases e hinchazón, empezando por una porción pequeña e ir aumentándola día a día.

Ningún alimento reemplaza al médico

Antes de cerrar, volví a hablar con Elvira y le transmití lo que me había dicho la doctora López, casi como una advertencia que vale para todos: ningún alimento resuelve el problema por sí solo si no se acompaña de agua suficiente, de movimiento y, sobre todo, de una consulta profesional cuando el cuadro se vuelve crónico. «La mejor fruta es la que el paciente tolera bien y la que puede sostener en el tiempo», me resumió la gastroenteróloga, y me parece que esa frase resume todo el espíritu de esta nota. Sociedad y salud, Griselda Villavicencio.

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