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Miércoles, 21 de octubre de 2026
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Agosto fue una promesa vacía: la economía no levantó del pozo en el que se cayó en julio

El Estimador Mensal de Actividad Económica del INDEC marcó una suba de apenas 0,1% en agosto, después del derrumbe del 2,9% en julio. La industria y el comercio, los rubros que más pesan, siguen para atrás, y los números dejan al desnudo la fragilidad del mercado interno. Mientras tanto, el Gobierno sigue prometiendo rebote que nunca llega.

Por Ramón LotoInterior y campo · · hace 1 h
Agosto fue una promesa vacía: la economía no levantó del pozo en el que se cayó en julio

Lo vi de nuevo desde la camioneta, esa misma lona verde que suele parar en cualquier estación de servicio a la vera de la ruta. Hablo, claro, de la economía nacional, que en agosto se movió apenas lo suficiente como para que el INDEC no tuviera que inventar otra cifra para no preocupar a nadie. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) subió un 0,1% respecto de julio, pero eso, en criollo, significa que se quedó exactamente donde estaba después de aquel mazazo del 2,9% del mes anterior. Es como si al pozo del pueblo le sacaran una sola lata de agua turbia y lo dieran por desbordado.

El contraste con agosto de 2025 tampoco trae consuelo: la actividad cayó 1,7% interanual, y la serie desestacionalizada, esa que suele maquillar los números para que la foto no quede tan fea, directamente no se movió. Es el cuarto mes del año con resultado positivo en términos mensuales, después de enero (0,3%), marzo (2,6%) y junio (0,8%), pero el resto del calendario fue cayendo como bola de nieve en bajada. En los primeros ocho meses del año, el acumulado frente al mismo período de 2025 apenas alcanza un raquítico 1,2%, que se ve y se siente como nada cuando uno mira la changuita del almacenero, la persiana cerrada del taller o la lista de espera en la farmacia del pueblo.

Cinco rubros salvaron la ropa, diez la arrastraron por el suelo

  • Minas y canteras lideró las subas con un 11,1% interanual, arrastrado sobre todo por el sector hidrocarburífero y la dinámica de Vaca Muerta.
  • Electricidad, gas y agua creció 4,3% y aportó algo de aire, aunque no alcanza para disimular lo que pasa abajo.
  • Hoteles y restaurantes mejoró 3,1%, una cifra que muestra el movimiento del turismo interno y algunos eventos puntuales.
  • Pesca se desplomó 15,7% interanual, el peor registro de toda la serie de quince rubros.
  • Industria manufacturera cayó 3,2%, golpeada por la falta de demanda y la suba de costos que machaca a las pymes del interior.
  • Comercio mayorista, minorista y reparaciones retrocedió 3,5%, arrastrando a las persianas de barrio que ya conocimos de memoria.

La cuenta no cierra y nunca va a cerrar mientras la escuchemos así de cruda: entre industria y comercio se llevaron puestos 0,9 puntos porcentuales del indicador general, mientras que los tres rubros que crecieron solo aportaron 0,6. El resultado es esa economía partida que uno ve cuando para a cargar gasoil en cualquier cruce de rutas del norte pampeano o el sur chaqueño: unos pocos agujeros negros que traccionan para arriba, villas enteras que se hunden, y en el medio, millones de argentinos ajustándose los cinturones sin saber cuándo se va a soltar la cincha.

“Los datos de julio no se modificaron, el rebote que se esperaba no se materializó, y la industria y el comercio muestran todas las dificultades que atraviesa el mercado interno, con consecuencias sobre la producción, el empleo y los ingresos. Para nosotros fue mucho peor de lo esperado, porque veníamos de una caída muy fuerte y esperábamos una recuperación que no llegó.”CEPEC (Centro de Estudios para el Desarrollo Económico y la Competitividad)

Lo dijo el CEPEC, pero podría haberlo dicho cualquier almacenero, cualquier dueña de mercería, cualquier jornalero que un martes se entera de que la changa se cortó hasta nuevo aviso. Esta economía no levanta cabeza porque la gente no levanta cabeza: cuando el consumo se cae, la fábrica ajusta, el mayorista despide al viajante, el comercio cierra la puerta, y así vamos, dando vueltas alrededor del mismo pozo de agua turbia del que prometieron sacarnos hace rato. Yo sigo mirando, crónica mediante, y el Gobierno sigue jurando para la tribuna que lo peor ya pasó. La promesa más vieja del país es la del rebote que no llega: la hicieron a principios de año, la reiteraron a mitad de año, y a esta altura ya se transformó en un deber incumplido con fecha de vencimiento trimestral. Mientras tanto, agosto volvió a pasar y casi nadie se enteró de que la economía dio media vuelta, se sentó en la cuneta y volvió a mirar el horizonte con las manos vacías.

RL
Ramón LotoInterior y campo

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