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A pedal por los Siete Lagos: 110 kilómetros entre bosques, espejos de agua y dos modos de viaje

El tramo que une Villa La Angostura con San Martín de los Andes se consolida como un recorrido ciclista clásico de la Patagonia neuquina, con opciones autónomas y tours guiados que se extienden de noviembre a abril.

Por Florencia CoriaAmbiente y monte · 5 de septiembre de 2026 · hace 1 h

Unos 110 kilómetros de ripio y asfalto separan a Villa La Angostura de San Martín de los Andes, en el sudoeste de la provincia de Neuquén, atravesando los parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi por la traza conocida como Ruta de los Siete Lagos. El camino bordea los espejos de agua del Lácar, el Machónico, el Falkner, el Villarino, el Escondido, el Correntoso y el Espejo, y ofrece a lo largo de su recorrido miradores, bosques de coihues y lengas, cascadas y valles que concentran la mayor parte del caudal turístico de la zona durante el verano austral.

Aunque la forma tradicional de cubrir ese trayecto sigue siendo en auto particular o en combi, cada vez más viajeros eligen la bicicleta como vehículo principal, en parte por la mística del recorrido y en parte por la infraestructura de servicios que se fue consolidando en los últimos años. La oferta actual se ordena en dos grandes modalidades, con perfiles de público, costos y exigencias bien diferenciados.

¿Qué se necesita saber antes de pedalear los Siete Lagos?

  • El viaje autónomo se hace en tres días y dos noches, con retiro de la bicicleta en San Martín de los Andes y devolución en Villa La Angostura. El alquiler incluye casco, inflador, cámaras de repuesto, kit de parches, herramientas, candado y chaleco reflectivo, además de un trailer pequeño para llevar el equipaje.
  • Los campings del recorrido están señalados en un mapa que entrega la empresa de alquiler, lo que permite armar la logística de pernocte sobre la propia ruta.
  • El tour organizado parte desde Bariloche y se extiende durante cinco días, con grupos de entre 30 y 40 personas. Incluye el Circuito Chico, Paso Córdoba, Laguna Rosales y el Bosque de Arrayantes antes de empalmar con los Siete Lagos.
  • Las bicicletas eléctricas son habituales en los tours guiados, que también cuentan con guías, mecánicos y un vehículo de apoyo que sigue a los ciclistas.
  • Hay operadores con itinerarios de dos, tres y cuatro días saliendo desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes, con logística previa y posterior incluida para los viajeros.
  • La temporada recomendada va de noviembre a abril. Enero suele presentarse con mayor caudal de turistas y condiciones meteorológicas más inestables, por lo que la recomendación pasa por evitarlo o asumir esperas y modificaciones sobre la marcha.

¿Quiénes eligen cada modalidad y por qué?

El formato de tour organizado aparece como la opción preferida por los viajeros mayores de 50 años, que valoran la presencia de guías, mecánicos y un vehículo de apoyo para resolver imprevistos mecánicos, traslados de equipaje y contingencias climáticas. La bicicleta eléctrica, en ese marco, reduce sensiblemente el esfuerzo en los tramos con mayor desnivel y permite sostener un ritmo de marcha parejo a lo largo de los cinco días.

En el otro extremo, el viaje autónomo atrae a un perfil más independiente, dispuesto a cargar con su propio equipaje, resolver cambios de cámara y planificar las paradas en los campings señalados. El costo total suele ser menor y la flexibilidad horaria, mayor, aunque también lo es la exposición a eventuales pinchaduras, roturas o cambios de clima en un recorrido con sectores de ripio en los que el vehículo de apoyo, simplemente, no existe.

¿Qué exige el cuerpo para terminarlo sin sobresaltos?

Los testimonios de quienes ya completaron el recorrido coinciden en un punto: no hace falta ser ciclista de alto rendimiento, pero sí contar con un piso mínimo de estado físico. El segundo día aparece, de manera recurrente, como el más exigente por la acumulación de kilómetros y por los desniveles sostenidos de la traza. Para los lectores que viven en zonas llanas, como el área metropolitana de Buenos Aires, la recomendación concreta es encarar un entrenamiento de entre cinco y seis meses con foco en la fuerza de piernas, rodar en calle —no quedarse en la bicicleta fija— y practicar el manejo de cambios y piñones para sostener las pendientes con cadencia y no con esfuerzo puro.

En la etapa previa y durante el recorrido, los especialistas consultados insisten en la misma idea: proteínas e hidratos de carbono antes y durante la pedalera son la base para sostener el esfuerzo, completar los tres días y llegar a destino sin pasar sobresaltos. La hidratación, el abrigo por capas y la protección solar completan el cuadro de una actividad que, bien planeada, está al alcance de quien decida tomarse en serio los meses previos. La realidad del terreno, en definitiva, se ordena entre lo que establece la oferta comercial —autónoma o guiada— y lo que cada cuerpo pueda responderle, sin atajos, en la subida al siguiente lago.

FC
Florencia CoriaAmbiente y monte

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