Verónica vende dos plantas a cambio de apenas una quinta parte de su deuda concursal
Las lácteas Lacterra y Copalac absorberán a los 225 operarios de Clason y Suardi mediante operaciones que, en conjunto, aportarían 15,5 millones de dólares frente a un pasivo superior a los 118.000 millones de pesos.
El grupo lácteo Verónica, en concurso preventivo desde agosto último, firmó un acuerdo para transferir sus plantas de Clason y Suardi a dos sociedades con las que ya trabajaba bajo contratos de fasón. Según los términos elevados al Juzgado Comercial N° 17, la operación aportaría 15,5 millones de dólares, equivalentes a cerca del 20% del pasivo total declarado por la compañía, que al 30 de junio de 2026 ascendía a 118.496 millones de pesos.
De concretarse la cesión, Lacterra S.A.S. asumiría el control de la fábrica de Clason por 9 millones de dólares, mientras que Copalac S.A.S. recibiría la de Suardi por 6,5 millones. El expediente contempla la transferencia del inmueble, la maquinaria y los activos vinculados a cada establecimiento, junto con la absorción de los 225 empleados que prestan tareas en esos dos predios santafesinos.
Una deuda que se compone mayoritariamente de obligaciones fiscales
La estructura del pasivo informado por Verónica refleja un peso significativo de los compromisos tributarios y previsionales, que representan 76.245 millones de pesos, equivalentes al 64,3% del total. Le siguen las obligaciones comerciales, con 26.861 millones (22,7%), las laborales con 10.357 millones (8,7%) y las financieras con 4.211 millones (3,6%), además de conceptos menores que completan el resto.
El ingreso previsto por las dos ventas, convertido al tipo de cambio de referencia utilizado en el expediente, cubriría aproximadamente 24.000 millones de pesos en términos nominales, una cifra equivalente al 20,3% del pasivo total. En términos reales, descontada la inflación acumulada desde la fecha de corte del balance, la proporción efectiva sería aún menor, dado que los valores nominales de la deuda crecieron a un ritmo muy superior al de la cotización del dólar en el período bajo análisis.
Antecedentes comerciales de las compradoras
Las dos firmas adquirentes ya operaban en los establecimientos que ahora pasarían a ser suyos. Copalac comenzó a utilizar la planta de Suardi el mes pasado, tras reactivar una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad, en tanto que Lacterra suscribió un contrato de fasón en Clason en julio, aunque la producción aún no había arrancado porque las instalaciones se encontraban en proceso de acondicionamiento tras permanecer paralizadas desde enero.
El juzgado requirió a la concursada que acredite los estatutos y la composición accionaria de ambas sociedades, que detalle los criterios con los que fueron seleccionadas, sus antecedentes comerciales y financieros, y que precise si existieron otras ofertas consideradas por la administración.
La tercera planta y los factores de la crisis
El establecimiento restante, ubicado en Lehmann, se mantiene sin actividad y cuenta con 112 empleados. La empresa evalúa alternativas para su reactivación, aunque todavía no presentó una propuesta formal al expediente.
Entre los factores que la compañía atribuye a su situación se destacan una contracción del 26,5% en los volúmenes de venta durante 2025, que pasaron de 94.798 a 69.692 toneladas, y pérdidas por 28.549 millones de pesos en el último balance anual, frente a una ganancia de 3.414 millones en el ejercicio anterior. Desde enero la firma no abona salarios a su personal.
La variable a seguir
La atención del mes que viene estará puesta en la resolución del Juzgado Comercial N° 17 respecto de la homologación de las transferencias de Clason y Suardi, así como en el eventual avance de la empresa sobre un plan de reactivación de la planta de Lehmann, la única de los tres establecimientos que permanecería bajo su órbita en caso de aprobarse la operación.
