Una taza de arándanos por día y el alivio silencioso para el corazón argentino
Nutricionistas y cardiólogos de Estados Unidos difundieron hallazgos que muestran cómo el pigmento oscuro de esta fruta actúa sobre los vasos sanguíneos, el colesterol y la glucosa, con resultados que pueden aprovechar quienes conviven con hipertensión o riesgo cardíaco.
Lo conocí a Esteban, un vecino de Villa del Parque, en una mañana de sábado mientras hacía las compras en la verdulería del barrio, y me quedé pensando en algo tan simple como una taza de arándanos por día, algo que parece de manual de cocina y sin embargo viene tomando fuerza en las investigaciones sobre nutrición y salud metabólica que distintos centros médicos vienen difundiendo en los últimos meses, porque lo que muestran esos trabajos es que los arándanos, esa frutita oscura y un poco ácida que durante mucho tiempo asociamos casi exclusivamente con los postres, actúan sobre varios mecanismos del sistema cardiovascular a la vez, empezando por la relajación de los vasos sanguíneos, siguiendo por la reducción del colesterol LDL y terminando en la estabilización de la glucosa en sangre, tres ejes que, cuando se desajustan, suelen terminar empujando la presión arterial hacia arriba, así que cuando un mismo alimento parece colaborar con esos tres frentes a la vez, la conversación cambia, y mucho.
Y acá viene lo interesante, porque no se trata de una promesa publicitaria ni de un extracto milagroso encapsulado, sino de un compuesto que está ahí, a la vista, en el propio color de la fruta: la antocianina, que es justamente el pigmento que les da a los arándanos ese tono violáceo tan característico, y que según explicó la nutricionista dietista registrada Ashlee Bobrick, del Ohio State University Wexner Medical Center, cumple un rol muy concreto una vez que la comemos, ya que estimula en el organismo la producción de óxido nítrico, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos, de manera que cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar de forma natural, sin necesidad de sumar nada raro a la dieta.
La fibra, esa aliada que ya estaba en la alacena
Ahora bien, el pigmento no trabaja solo, porque una taza de arándanos aporta también cerca de cuatro gramos de fibra, una cantidad nada despreciable si uno piensa en lo difícil que suele ser llegar a los 25 o 30 gramos diarios que recomiendan los especialistas, y lo que ocurre es que durante la digestión esa fibra se fermenta en el intestino y genera ácidos grasos de cadena corta que pasan al torrente sanguíneo, donde participan activamente en la regulación de la presión arterial, así que mientras la antocianina va abriendo el camino por un lado, la fibra va haciendo lo propio por el otro, y de ese combo aparecen dos efectos adicionales que Bobrick también destacó: la glucosa se mantiene más estable y el colesterol LDL tiende a bajar, dos variables que están directamente vinculadas con la salud del corazón y que, en los argentinos de entre 40 y 60 años, suelen ser motivo de consulta médica cada vez más seguido.
“Esas moléculas estimulan la producción de óxido nítrico en el organismo, una sustancia que facilita la relajación y la apertura de los vasos sanguíneos, y cuando las arterias se relajan, la sangre circula con menor resistencia y la presión tiende a bajar.”Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center
Lo que dice el cardiólogo y por qué importa el endotelio
Yo lo había escuchado nombrar al endotelio mil veces pero nunca me había detenido a pensar qué papel cumplía, y por eso me pareció tan atendible lo que planteó el cardiólogo Parveen Garg, de Keck Medicine de la Universidad del Sur de California, porque lo que él dijo es que los arándanos podrían mejorar también la función endotelial, y el endotelio, para decirlo de manera llana y sin, es la capa de células que recubre el interior de los vasos sanguíneos y que se encarga de regular su elasticidad, de modo que cuando esa capa funciona bien, el control de la presión arterial resulta mucho más eficiente, y los estudios previos que mencionó Garg vienen observando justamente resultados positivos en ese punto, lo cual suma un motivo más para no mirar a esta fruta como un simple acompañamiento del yogur.
- Una taza de arándanos frescos o congelados por día es suficiente para obtener los beneficios documentados.
- La versión congelada conserva las propiedades activas, lo que permite sostener el hábito durante todo el año.
- La antocianina favorece la producción de óxido nítrico y ayuda a relajar los vasos sanguíneos.
- La fibra colabora con la regulación de la presión, el colesterol LDL y la glucosa en sangre.
- El consumo regular se asocia con menor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, incluyendo algunos tipos de cáncer y trastornos neurodegenerativos.
Para las personas que conviven con resistencia a la insulina o con varios factores de riesgo cardíaco acumulados, el beneficio se amplifica, porque en esos casos la presión elevada suele llegar acompañada de otras alteraciones metabólicas, y por eso un alimento con varios efectos potenciales al mismo tiempo gana un valor enorme dentro de una dieta equilibrada, sin reemplazos mágicos ni promesas exageradas, sino como una pieza más, humilde pero consistente, de un esquemaalimentario que busca sostenerse en el tiempo, y los especialistas coinciden en algo que a mí, como cronista, me dejó tranquilo: con una taza diaria basta, no hace faltaconvertir al arándano en protagonista absoluto de cada comida, y lo mejor es que la versión congelada mantiene las propiedades activas, así que nadie tiene que resignarse en invierno ni pagar fortunas en el supermercado.
“El consumo regular también se asocia con menor probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas, entre ellas algunos tipos de cáncer y trastornos neurodegenerativos.”Ashlee Bobrick, nutricionista dietista registrada del Ohio State University Wexner Medical Center
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