Trece albicelestes a la caza del último grande del año
Argentina copó el US Open con once hombres y dos mujeres en el cuadro principal. El plato fuerte es Navone contra Djokovic, pero el resto de la delegación sueña con su propia epopeya en Flushing Meadows.
A confesión de parte, relevo de pruebas: cuando un torneo reparte 108 millones de dólares en premios y tiene a Novak Djokovic del otro lado de la red, lo prudente es agarrar la pala y pedirle al cielo. Pero acá no somos prudentes, somos argentinos, así que vamos de frente. El US Open arranca este domingo en Flushing Meadows con una delegación de trece compatriotas en el cuadro principal, once caballeros y dos damas, que es básicamente un barrio entero entrando a un club neoyorquino con la mochila cargada de ilusiones.
El sorteo que nadie quería y el que todos soñaban
El sorteo fue tan generoso como unInspector de Aduanas en Ezeiza: a unos les abrió la puerta, a otros les dio con todo en la cara. A Mariano Navone, que venía armando un año interesante, le tocó nada menos que Novak Djokovic en primera ronda, tetracampeón del torneo y dueño de 24 Grand Slams. Es como debutar en un bailanta y que te toque bailar con Freddie Mercury resucitado. Del otro lado, Thiago Tirante, que viene de ganarle al propio Djokovic en el Masters 1000 de Cincinnati, se sacó la lotería: le tocó el francés Adrian Mannarino, un rival querible pero claramente accesible.
En la rama femenina, Solana Sierra hereda otra bola difícil: se mide con la ucraniana Elina Svitolina, novena del mundo. Y Nadia Podoroska, que entró al cuadro con ranking protegido, debuta contra la suiza Simona Waltert. La defensora del título, Aryna Sabalenka, arranca contra la colombiana Camila Osorio.
La historia grande del tenis argentino en Nueva York
- Guillermo Vilas: campeón en 1977, el primero en hacer llorar al cemento neoyorquino con la bandera albiceleste.
- Gabriela Sabatini: campeona en 1990, la única mujer argentina que tocó la gloria en un Grand Slam sobre cemento.
- Juan Martín del Potro: campeón en 2009, venció a Federer en la final y dejó una de las imágenes más emocionantes del deporte argentino.
- El US Open es, además, el único Grand Slam sobre cemento con títulos argentinos en ambas ramas.
Tres nombres, tres conquistas, y un historial que pesa cuando se entra a Flushing Meadows. El cemento de Nueva York le debe algo a la Argentina, y esta camada de trece tiene la obligación moral de intentar cobrarse esa deuda. Eso sí, con los pies sobre la tierra: la vara está alta y Sinner afuera por lesión (al igual que Alcaraz, que reaparece tras cuatro meses parado por la muñeca, aunque debuta ante Safiullin) no significa que el título venga de regalo.
Mi pálpito, que vale lo que vale un café a las once de la noche, es que Navone va a dejar todo contra Djokovic aunque se note la diferencia de jerarquía. Si le gana, pasamos a la historia; si pierde, al menos que se banque con la frente alta y deje la sangre en la cancha. Tirante, por contexto, es quien más chances reales tiene de avanzar rondas. Y a los dirigentes de la Asociación Argentina de Tenis (que de puro relato seguimos esperando que convoquen a un argentino de elite para liderar el proyecto), les recuerdo: con trece jugadores en un Grand Slam no se juega a la suerte, se juega con estructura. Pero ese es tema para otra columna.
“El US Open es el único Grand Slam sobre cemento donde tres argentinos gritaron campeón. Que estos trece no se conformen con participar.”Matías Salvatierra
