Roddick volvió a la cancha donde Del Potro lo mandó al retiro y lo eligió como su favorito absoluto: "El gigante gentil"
El estadounidense reapareció en el Arthur Ashe Stadium para una exhibición con Federer y se acordó del argentino, al que le reconoció talento, lo llenó de elogios y le dedicó una frase con aroma a lamento.
Andy Roddick pisó otra vez el Arthur Ashe Stadium. No fue para competir ni para despedirse: fue para una exhibición junto a Roger Federer, de esas noches que justifican una entrada solo por el perfume de la nostalgia. Y en medio de los intercambios amables con el suizo, el estadounidense se sentó frente al micrófono y se acordó, como siempre, de Juan Martín del Potro.
La frase no tardó en llegar y sonó a definición personal antes que a análisis técnico: "Uno de mis mejores amigos más cercanos es la persona que me retiró en el Arthur Ashe". Ahí nomás Roddick le puso el sello: "Delpo, el gigante gentil. Él es mi favorito absoluto". Quien le puso punto final a su carrera hoy ocupa, en su boca, un lugar privilegiado.
Una derrota con fecha y lugar
El cruce que ambos llevan tatuado en la memoria ocurrió en los octavos de final del US Open 2012. Del Potro se impuso por 6-7, 7-6, 6-2 y 6-4 y dejó a Roddick sin chances de avanzar en el último Grand Slam que el estadounidense jugaba como profesional, tal como él mismo había anunciado antes del torneo. En el historial queda un dato simpático que a mí, como fanático del tenis argentino, me gusta repetir: Del Potro fue la última piedra en el camino del campeón del US Open 2003.
“Fue uno de los pocos que de alguna manera se metió entre los grandes.”Andy Roddick
- Le ganó en el estadio más grande del tenis y eso, en vez de alejarlo, los acercó como amigos.
- Se metió en el club de los campeones de Grand Slam en plena era Federer, Nadal y Djokovic, un mérito que Roddick destaca sin reservas.
- Alcanzó el número 3 del ranking mundial y se mantuvo competitivo pese a un cuerpo que lo traicionó.
- Su perfil humano, el "gigante gentil", pesa tanto en el cariño de Roddick como sus golpes.
- El lamento de Roddick: las lesiones en la muñeca le recortaron un legado que, para el estadounidense, podría haber sido todavía más grande.
Roddick completó el elogio con una cuota de pena que se nota genuina. "Pienso en él con entusiasmo por cómo es como persona. También lo pienso con tristeza, porque es uno de los mejores jugadores que he visto y desearía que hubiera tenido más tiempo y más salud", tiró. Las muñecas de Del Potro son el asterisco que todos los que amamos este deporte le ponemos a su carrera: cuántas finales más, cuántos títulos más, cuántas noches como aquella de 2009.
(A la dirigencia del tenis argentino, que siempre encuentra una excusa cuando se le pregunta por el futuro del circuito: piensen en serio qué se hace para que un pibe con condiciones de Del Potro tenga el calendario, los kinesiólogos y el sostén necesarios para que no termine contando sus Grand Slams con los dedos de una mano.)
Mientras tanto, Roddick ya avisó que quiere volver a cruzar palabras con Del Potro en algún evento. El técnico de mi corazón, el de esta columna al menos, le pide algo sencillo: que la próxima vez que se vean, le regale un video de aquella derecha de 2009. Que Delpo la vea y se acuerde del jugador que pudo haber sido si la muñeca le hubiera dado una tregua. Y que Roddick, mientras tanto, siga recordándolo como su favorito. Al menos eso lo tenemos.
