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Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción con una historia postapocalíptica que le cambió el pulso desde la primera lectura

El director británico presenta "La constelación del perro", basada en la novela de Peter Heller, y contó que el guion de Mark L. Smith está entre los tres que más lo sacudieron en toda su carrera. Antes del rodaje, pidió reescribir el tercer acto para darle más peso al personaje de Jacob Elordi.

Por Ignacio SayagoCultura y folclore · 4 de septiembre de 2026 · hace 59 min

El golpe del bombo todavía no sonó, pero a mí ya me suena en la panza la adrenalina del patio: otra vez Ridley Scott, otra vez ciencia ficción, otra vez un mundo que se cae a pedazos para que alguien lo reconstruya. El británico acaba de estrenar "La constelación del perro" ("The Dog Stars"), una película postapocalíptica que adapta la novela de Peter Heller y que, según sus propias palabras, lo convenció desde la primera lectura del guion. Lo dijo en una charla con la periodista Martina Barone para la revista GQ, y lo dijo con esa calma de los que ya vieron pasar muchas películas por sus manos: que un libreto lo agarre así, de entrada, no le pasa seguido.

Scott fue más allá y se animó a ubicar ese libreto en un club muy chico. Dijo que, a lo largo de toda su carrera, apenas tres guiones le provocaron esa reacción inmediata: el de "Alien, el octavo pasajero", el de "Marte" ("The Martian") y el de esta nueva película. Tres papeles en una filmografía que lleva décadas, y este entra en la lista. Para mí, que vengo siguiendo al director desde que mi viejo me llevaba al videoclub del barrio, la confesión tiene peso: Scott no es de los que se dejan llevar por el entusiasmo fácil.

Un tercer acto rehecho a pedido del director

Pero que un guion lo convenza no quiere decir que llegue intacto al rodaje. Scott le pidió al guionista Mark L. Smith una reescritura del tercer acto, con un cambio central: incorporar al personaje que interpreta Jacob Elordi en una situación que en la novela original no existe. El director justificó el ajuste con la necesidad de contar con una "perspectiva realista", según recogió la entrevista original. Elordi queda así con más pantalla y más responsabilidad dramática en el tramo final, algo que en el libro quedaba repartido de otra manera.

No es la primera vez que Scott mete mano fuerte en un material que lo entusiasmó desde el vamos. Las modificaciones que él y su equipo hicieron sobre el guion original de Dan O'Bannon para "Alien" están largamente documentadas, y el resultado de aquella película es parte de la historia grande del género. Con "La constelación del perro" repite la fórmula: se enamora de la historia, pero no se casa con la estructura si siente que algo le falta para que funcione en la pantalla.

Un regreso al género que lo hizo grande

"La constelación del perro" también marca el regreso de Scott a la ciencia ficción, el género donde construyó buena parte de su reputación. Después de pasar por distintos tonos y registros en sus últimos trabajos, el director vuelve a un paisaje postapocalíptico con Elordi en el elenco, y él mismo lo describe como uno de los proyectos más personales de este tramo final de su carrera. Uno imagina la sala a oscuras, el aire cargado, y a Scott ahí adelante, sosteniendo el reloj de la película como quien sostiene un bombolegüero en una peña: con las dos manos y con el oído puesto en el patio.

  • La película se basa en la novela postapocalíptica de Peter Heller, publicada originalmente como "The Dog Stars".
  • El guion es de Mark L. Smith, conocido por su trabajo en "The Revenant".
  • Jacob Elordi se suma al elenco en un personaje que cobró más peso tras la reescritura del tercer acto.
  • Scott comparó el impacto del libreto con los de "Alien, el octavo pasajero" y "Marte".
  • La entrevista original fue publicada en la revista GQ por la periodista Martina Barone.

Me quedo pensando en lo que cuentan los músicos de barrio cuando una canción los agarra de la primera: la tocan entera, pero le cambian el final, le agregan un estribillo, le suman un solo de bombo que no estaba en la versión original. Scott parece funcionar parecido: si el arranque lo sacude, después se toma la libertad de ajustar lo que haga falta para que la película respire como él la siente. Ahora falta verla en pantalla y ver si esa perspectiva realista que pidió se nota de verdad en el tercer acto. Mientras tanto, los que hacemos la peña del viernes ya tenemos tema de conversación: un viejo maestro del cine que sigue buscando la nota justa, y un guion que lo hizo parar las orejas desde la primera página.

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Ignacio SayagoCultura y folclore

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