Jueves, 3 de septiembre de 2026
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Navone y Etcheverry, frente a frente en una cita que el tenis argentino no podía dejar pasar

Por primera vez en el circuito ATP, dos argentinos se cruzan en la tercera ronda del US Open. El ganador se mete en octavos y le regala al país un lugar entre los dieciséis mejores. Amigos, compañeros en la Davis y, este viernes en Flushing Meadows, rivales.

Por Matías SalvatierraDeportes · 3 de septiembre de 2026 · hace 2 h

Lo que va a pasar este viernes en la cancha del Billie Jean King National Tennis Center es una de esas cosas que al tenis argentino le cuesta fabricar: un cruce entre compatriotas en una instancia clave de un Grand Slam, con los dos protagonistas sanos, con ranking y con hambre. Navone y Etcheverry, Navone y Etcheverry. Uno de 9 de Julio, otro de La Plata. Los dos dentro de los cincuenta mejores del mundo. Y los dos, por primera vez en el circuito grande, cara a cara.

Conviene aclararlo de entrada, para no hacerse el desentendido: a mí esto me gusta. Es deporte puro. No hay casta, no hay apellido pesado, no hay de afuera. Hay dos pibes que se conocen desde los torneos Future, que comparten viajes con la Selección y que el viernes a la noche van a tener que dejar la amistad en la puerta del vestuario. Es de lo mejor que puede ofrecer este deporte.

Cómo llegaron hasta acá

Cómo llegaron hasta acá

Mariano Navone, 49 del mundo, atraviesa su mejor semana desde que pisa el circuito grande. Arrancó el torneo con un golpe de efecto que todavía resuena: le ganó a Novak Djokovic en primera ronda. Y este miércoles confirmó que la sorpresa no fue casualidad: se sacó de encima a Matteo Berrettini, 43 del ranking, con parciales de 3-6, 6-3, 6-4 y 7-6, con tie break incluido en el cuarto set. Primera vez en su carrera que encadena dos victorias en el mismo US Open. La cara del de 9 de Julio lo decía todo.

“Una locura estar en tercera ronda, el viernes volver a jugar. La verdad que no lo puedo creer.”Mariano Navone

Del otro lado, Tomás Etcheverry, 32 del ranking, cumplió con la lógica: le ganó al británico Jacob Fearnley, 101 del mundo, e igualó su mejor marca en el US Open, la misma que había firmado en 2024. Para el platense, además, es la sexta tercera ronda de Grand Slam de su carrera. No es un rookie: es un tipo que ya sabe lo que es pelear en las grandes ligas.

El historial que nadie mira (y que pesa)

Porque sí, se conocen. Y se conocen desde hace rato. Aunque nunca se cruzaron en el ATP Tour, la estadística manda y dice que Etcheverry gana 2 a 0: lo venció en un M15 de Buenos Aires en 2019 y después en el Challenger de Montevideo en 2022. Son otros tiempos, otra categoría, otro contexto. Pero la historia previa existe y el morbo de la revancha también. Que no se hagan los boludos con eso.

El dato de contexto no es menor: hay que retroceder hasta 2012 para encontrar a dos argentinos cruzándose en la tercera ronda de un Grand Slam, y fue también en este torneo. Aquel día Juan Martín del Potro le ganó a Leonardo Mayer. Catorce años después, Navone y Etcheverry reescriben un capítulo parecido. No es un detalle decorativo: es parte de la historia grande de nuestro tenis.

Lo que viene es simple y a la vez enorme: el que gane el viernes se mete en los octavos de final del último Grand Slam del año. Sea cual sea el resultado, Argentina va a tener un representante en la segunda semana de Nueva York. Y eso, en un país que se acostumbró a pelear copas Davis con los mismos cuatro de siempre, no es menor. Es, justamente, lo que muchos pedíamos a gritos: recambio, competencia interna, pibes que se animen a ganar partidos grandes.

Navone lo dijo con la frescura que lo caracteriza, esa mezcla de sorpresa y de gratitud que tiene el que todavía no termina de creer lo que le está pasando: Va a ser un lindo match entre dos compañeros de equipo de Davis, amigos. Va a ser un partido durísimo. Tiene razón en todo. Va a ser lindo, va a ser durísimo y, sobre todo, va a ser justo.

(A la dirigencia del tenis argentino, que tantas veces se olvidó de los jugadores de segunda línea, una sugerencia: aprovechen el momento. Estos pibes no necesitan que los llenen de elogios retroactivos. Necesitan calendario, apoyo y un avión a tiempo para cada torneo. Lo demás lo ponen ellos.)

Querido Guillermo Coria, que el viernes a la noche se va a sentar en algún palco de Nueva York: no se quede con las ganas de disfrutar este cruce como lo que es. Sin entre técnicos, sin declaraciones medidas, sin intentar sacarle ventaja al rival. Son dos argentinos en una cancha grande, jugándose un lugar en la historia. El resto, sobra.

MS

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